viernes, 19 de octubre de 2012

Carta Abierta a un Madriñelo Ilustre - Hoy: Beltrán Gómez-Acebo



Querido Beltrán,

El Milodón está loco por ti desde hace muchos años, aunque hay quien le ha acusado con tonillo reprobatorio de una indisimulada fascinación morbosa por los que sois como tú.


-¿Como yo?, dirás.
-Sí, como tú, te contestaré.

Eres, Belchus, el perfecto pijo madrileño.

De todos los arquetipos madrileños más celebrados, el del pijo es sin lugar a dudas y paradójicamente, el que mejor ha soportado los envites de la globalización.

Mientras el pichi y la chulapa han quedado reducidos a disfraces de polyester en verbenas populares, los churreros llevan sus ansias expansionistas a China (San Ginés acaba de abrir una sucursal en Shanghai), los heavies son colonizados por Bershka (los Hermanos Alcázar pronto tendrán que pagar un impuesto por apostarse en las vallas de Gran Vía), la movida se ha convertido en un eructo de Mario Vaquerizo, Malasaña está pasando a ser una extensión de Chueca (¿pero por qué siempre dicen que el Nasti cierra, si al final es mentira?) y los serenos hace años que desaparecieron entre las nieblas de memoria, los pijos resisten heroicamente conservando intactas algunas de sus señas de identidad más características.

Si bien es cierto que niños perita los hay en todas partes y que de todas partes viajan a todos los lugares -de vacaciones a Kenya, a estudiar másters a Londres, a hacer internships en Nueva York, a jugar a la bohemia a Berlín-  el auténtico pijo de Madrid, no pierde sabor y consigue pasar por el mundo sin que el mundo pase por él.

Eso no quiere decir, ni muchísimo menos, que los pijos madrileños no sean capaces de adoptar elementos de otras culturas: el Milodón jamás olvidará que en su primer viaje a la capital de la Pérfida Albión un amigo gallego residente en el Reino Unido le explicó que la mejor forma de reconocer a un español era buscar una Barbour.
Los ingleses que usan esta prenda están muy lejos de Central London, porque son, normalmente, granjeros.



- ¿Estás diciendo, Milodón, que el que se pone una Barbour es pijo?
- Ni por asomo está intendo sugerir eso el plantígrado antediluviano. Porque en primer lugar no se propone acotar el término 'pijo', que es inabarcable, y en segundo no será él quien reduzca un concepto metafísico tan complejo a una forma de vestir.



Pero volvamos a ti, querido Beltrán.
Eres, como te decía, el epítome del pijo madrileño, porque aúnas todo aquello que cualquier pijo capitalino anhela. A saber:

  • Una partida de nacimiento en la que no aparezca el nombre de un Hospital Público > desde el primer día es muy importante no confundir las churras con las merinas.
  • Una relación de parentesco directo con la Casa Real Española > es una credencial que abre más puertas que la llave maestra del Hotel Eurobuilding.
  • Un título nobiliario > es una prueba irrefutable de abolengo, estén por el medio los Borbones o no.
  • Un apellido que contenga guiones > nada luce igual en un perfil de red social.
  • Una herencia genética paneuropea > suele traducirse en anchísimas espaldas y un cabello de calidad excepcional.
  • Una nariz aguileña > estrechamente ligada con el anterior epígrafe y elemento regio donde los haya.
  • Un curriculum que incluya el paso por San Pablo CEU, Comillas o en su defecto, la Carlos III > Lo que Covadonga O'Shea o Peces Barba han unido, que no lo separe el hombre.
  • Una profesión lo suficientemente opaca, a ser posible, relacionada con 'los mercados financieros' o la abogacía > ningún pijo quiere dedicarse a algo que se pueda explicar de forma clara: "Arreglo coches", "Pinto paredes", "Sirvo menús". A no ser que se trate de una profesión artística. Entonces sí: "Diseño bolsos", "Pinto óleos".
  • Un bodorrio en un templo católico de reconocida solvencia > no es lo mismo casarse en una parroquia de Villanueva de la Cañada que en Los Jerónimos.
  • Un sastre propio > el verdadero pijo no va la planta de caballero de El Corte Inglés.
  • Un porte gallardo que permita combinar los trajes con complementos locos > ningún pijo renunciaría a unas zapatillas Adidas en su fondo de armario.
  • Un reloj que hable por sí mismo > que no tiene por qué ser un Patek Philippe. La Reina Sofía suele lucir un Swatch. Aunque lo suyo es poder elegir entre ambos.
  • Dos coches. Uno para viajar y otro para aparcar (una Vespa también vale) > las calles de Madrid han de ser un campo de juego, no un campo de minas.
  • Una mujer excéntrica y de provincias, pero a ser posible hija de un industrial > locuras sí, pero dentro de una estructura.
  • Unos hábitos nocturnos suficientemente pendencieros como para generar simpatías > Carlos III (bis), el alcalde de Madrid, era un borrachín y a todos el mundo le cae bien.
  • Una casa en La Florida > o en cualquier zona residencial donde vivan personas que se casan por amor en una finca llena de encinas.
La mayoría de los pijos se tienen que resignar a cumplir dos, tres o cuatro de estos requisitos. 



¿Quién sabe que esconden de verdad los niños que suben Alberto Aguilera por las tardes, al salir de clase del ICADE, o esos chavales que se tumban a fumar porros detrás de la Estatua de Isabel la Católica, en los Los Altos del Hipódromo? Muchos solo viven en un adosado en Majadahonda, protegen sus codos con un casco y ahorran para comprarse un par de zapatillas El Ganso en verano y un jersey de pura lana virgen en invierno. 
Pero tú, querido Beltrán, eres el Gran Muestrario Pantone del Caballero Español.

Demos algunos datos a los que no te conozcan, para que te ubiquen.




Eres sobrino del rey don Juan Carlos e hijo de la Infanta Doña Pilar, aunque solo lo sabe la gente que realmente importa y eso te proporciona el anonimato necesario ante el gran público y la notoriedad precisa en los círculos adecuados > Puedes andar por el mundo con la holgura y la relajación de costumbres que el Príncipe Felipe nunca ha podido permitirse, pero con un tren de vida similar al suyo. 

Tu padre era Don Luis Gómez Acebo, Duque de Badajoz, un hombre que se dedicaba a 'asesorar a sociedades financieras' (?), mantener vínculos con empresas petrolíferas (?) y 'seleccionar a altos ejecutivos para sociedades de ámbito mundial' (!) > Puedes valerte de su agenda y las confianzas que él se ganó. 

Eres el exmarido de Laura Ponte, esa  modelo diseñadora de complementos > Puedes presumir de haberte casado con la Ally McGraw española en la colegiata de el Real Sitio de San Ildefonso (y haberte librado de ella antes de que llegase a los cuarenta).

Eres bisnieto del Rey Alfonso XII y de María de las Mercedes > Puedes cantar la copla de Paquita Rico con más conocimiento de causa que nadie. 



No solo no naciste en un hospital público, sino que tus hijos jamás han pisado uno -y nunca lo harán-.
No solo tienes your own taylor, sino que además te quedan fenomenal los Levis 501 y los polos Lacoste combinados con una Barbour.
No solo vives en una zona residencial donde la hiedra trepa tranquila sobre las paredes de casas de más de mil metros cuadrados, sino que además tienes las espaldas anchísimas de hacer largos en una piscina que no compartes con nadie.
No solo tu vida nocturna, propia de un crápula, te costó el matrimonio, sino que te mueves en un Mini para poder disfrutarla sin problemas de aparcamiento.
No solo tienes un curriculum impecable que has aplicado a una profesión opaca, sino que nadie sabe a qué te dedicas (y lo que es más importante, nadie te lo pregunta).
No solo tienes una nariz aguileña, un espesísimo pelo rubio y unos atractivos ojos claros, sino que además
ERES TAN GUAPO QUE DUELE.




Así que sí. Al Milodón le fascinas, Beltrán Gómez-Acebo.

Y se pregunta qué tiene eso de reprobable. 
Qué hay de malo en flipar con la existencia de seres que, como el Drácula de Bram Stoker, son capaces de atravesar la noche de los tiempos sin que sus privilegios se vean alterados en lo más mínimo.
Que hay de extraño en alucinar con la idea de una vida en tonos camel, sin angustias laborales, sin pagos de alquileres, sin listas de espera, sin peleas por el pan, sin -casi- penas de amor. 

Tú, Beltrán, tan bello, no tienes que decidir si irás a la huelga el mes que viene, ni pasarás miedo por ello. 

¿No es para volverse loco?

9 comentarios:

  1. en verdad el comentario anterior era puro formalismo, para que el comentario real (el que sigue) no fuera tan raro...

    "Comprendo totalmente la fascinación que siente el Milodón porque yo misma la vivo en mis carnes, y aún en peor tesitura, porque debo lidiar a la par con el sentir comunista de que, para que unos vivan holgadamente, otros deben passar estrechuras, y ambos sentires antagónicos me tienen en un sinvivir"

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  2. Como apunta tu amiga, que al menos siente la contradicción, es el parásito el que provoca la enfermedad.

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  3. Pues fíjate que yo no veo la contradicción por ninguna parte. Puro materialismo histórico.
    Un beso a ambos!

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  4. ... sí, todo esto viene muy bien explicado en "El capital", ese libro del que todo el que no lo ha leído dice que está obsoleto, y que esta caterva infame ha puesto de rabiosa actualidad...

    La contradicción, es como si el intestino delgado tuviese en su escritorio un retrato del rotavirus sonriendo con picardía... or something like that...

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  5. Milodón, yo vivo en un paraíso.
    En ese paraíso todos somos Beltrán.
    Ese paraíso es un paraíso fiscal.
    http://elunicoparaisoeselfiscal.blogspot.com.es/2012_08_01_archive.html

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    1. Increible entrada, Milodón.
      Yo también comparto esa fascinación absoluta por Beltrán.
      Pufff

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  6. Tu entrada me recuerda a esto...
    http://faunamongola.blogspot.com.es/search?updated-max=2011-11-24T15:15:00%2B01:00&max-results=7

    pero claro, buscando fauna mongola, he metido en gúguel 'cristo blog' y me ha salido esto, que tampoco tiene desperdicio:

    http://www.blogdecristo.com/2012/11/como-dejar-de-verme-y-sentirme-feo.html

    un beso! matenonymous

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  7. ¿Cuántas veces se le vio con Laura Ponte siendo novios? Que yo recuerde sólo se dejaban ver cuando iban a bodas (reales, además). Ella se la veía por Gijón de vacaciones sola y sin su amado a su lado. Era evidente que su matrimonio iba a durar 2 portadas de Hola, las justas para que ella tuviera descendencia con la Familia Real. Yo creo que compartían lecho y poco más (incluida alguna cuenta bancaria, claro). Genial post, sin duda. Besos!

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