martes, 4 de septiembre de 2012

Un lugar en el mundo



Intentando con solo dos manos encajar de nuevo en su sitio las fundas recién lavadas del sillón (note to self: a sesenta grados la tapicería encoge) el Milodón piensa que desearía con todas su fuerzas ser madrileño.

No es que haber nacido en la Capital del Reino otorgue unos superpoderes domésticos que permitan completar con éxito y rapidez tareas engorrosas como descongelar la nevera, pasar el aspirador, reordenar la ropa, limpiar las alfombras o meter en la lavadora quince quilos de tela gruesa. Es que el Milodón está convencido de que el nativo madrileño no pasa al final del verano por una crisis de identidad profunda como la que ha empujado al Milodón a ponerse en plan 'I want to break free' solo para no pensar mucho.  

Si el Milodón fuese madrileño, disfrutaría de indiscutibles ventajas. 
Para empezar, en su boda los invitados le cantarían a grito pelado y sin temor a represalias una de Rubén y Leiva.
Y para seguir, no pasaría cada mes de septiembre  por el calvario de resignarse a aceptar la furia como modo de vida. No echaría de menos nada, porque Madrid sería su verdadero hogar. El lugar donde nació.

Otra vez se acaba el verano. Otra vez esa sensación. 
Todo lo ocurrido lejos de la histeria urbana -en lugares donde el tiempo pasa más despacio y las cosas saben mejor- parece un sueño del que uno vuelve incapaz de asegurar si lo real es lo que acaba de vivir en su mente o lo que hay al despertar. 

Cuando regresan a Madrid, los provincianos toman pastillas para dormir y ponen muchas coladas.

3 comentarios:

  1. Es lo malo de tener pueblo pero enseguida llega el invierno.
    Esta canción habla de esa sensación Neil también era de pueblo.

    http://www.youtube.com/watch?v=pesIGuV9DDk

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  2. El Norte tira de ti, Mylodown, y lo entiendo!

    http://www.youtube.com/watch?v=QGv1nyJylbo

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