miércoles, 4 de julio de 2012

El día de la Bestia (La Roja y el Edificio España)


Ghostbusters

Iker baja de 'Las Médulas' (que así se llamaba el avión de Iberia)

Entrar de noche en el Edificio España.

Esa era una de las primeras misiones que se había propuesto el Comando Agosto.

El Tapir Nicanor y el Milodón se habían vuelto a quedar prácticamente solas en ciudad y habían decidido crear una minúscula célula de acción urbana y nocturna absurda.
No había ninguna intención constructiva ni afán moralizante alguno en las iniciativas propuestas. Las pondrían en marcha solo para deleite propio: en las noches de inclementes y abradasoras temperaturas irían a grabar psicofonías a los bajos de la Tabacalera o a las taquillas de la Estación Príncipe Pío, a robar helados a los kioscos del Parque del Oeste o a ver las estrellas tiradas entre las tetas de Madrid.







Y luego, cuando todas las hazañas inverosímiles fuesen ticks en rojo en la lista de tareas, se lanzarían a por la gran triunfada: pertrechadas con palancas de hierro y maquilladas como rangers, se colarían por las ventanas traseras del Edificio España y harían fotos del hall majestuoso, de las escaleras largas, de las habitaciones espectrales. Subirían hasta la azotea que en su día albergó una piscina. Solo para al final pensarse durante unos segundos si rematar toda la aventura al estilo Motown. Es decir, quemando el lugar.


El hotel Ryuyong de Pyongyan: nada por dentro

Probablemente decidirían no hacerlo. ¿A quién no le gusta un edificio vacío? No os creáis que tenéis un espítitu sinestésico y taciturno como el de Amelie Poulain si a vosotros también. 
Los rascacielos vacíos son bonitos como aquel barco que apareció abandonado después de una tempestad y con el cuaderno de bitácora intacto. Es de lo más común sentirse atraído por espacios que naturalmente deberían ocupar personas como nosotros, pero que por alguna interrupción del orden lógico de las cosas (que parece inexplicable a nuestros ojos) están desiertos.

El Edificio España, que se construyó en los años cincuenta como un monumento a la autarquía, es hoy en día propiedad de La Otra Roja. La institución financiera más poderosa de España.





Apoteosis y Corbatas

Pero que un edificio esté vacío y pertenezca a Emilio Botín no es suficiente motivo para deshacerse de él (fuego mediante).

Por ejemplo, el Empire State estuvo vacío casi veinte años.
Nadie quería alquilar oficinas en ninguno de sus 102 pisos. Fue terminado en plena Gran Depresión. Así que el día que el presidente Hoover presionó el botón de encendido del edificio desde Washington DC, dentro de aquel mastodonte de 1.000 pies no había más que operarios contratados para los fastos y metros y metros de brillantes baldosas que esperaban recibir algún día las vivísimas pisadas de los trabajadores del sistema capitalista.
Lo mismo, o sea, aire con polvo en suspensión, había dentro del edificio cuando al año siguiente su fachada se volvió a iluminar espectacularmente para celebrar una nueva victoria presidencial: la de Franklin Delano Roosvelt.
Ya sabéis, el hombre que se hizo con el mando de los Estados Unidos después del Crash del 29, en pleno pánico bancario de 1932 y que se atrevió a desafiar a la mano invisible del mercado.

Roosevelt pensaba que el problema de aquella recesión radicaba en que la gente estaba demasiado asustada como para invertir en nada o gastar en algo. Y centró todos sus esfuerzos en erradicar al que veía como el Enemigo Público Número 1. El miedo.

"Nothing to fear"

El Empty State Building permaneció vacío mientras Roosevelt creaba las agencias del New Deal

-La que le dio empleo público a 250.000 jóvenes urbanitas que se fueron a trabajar en proyectos rurales (la Civilian Conservation Corps)
-La que compró cultivos minifundistas a los agricultores para crear cooperativas gestionadas por ellos (la Farm Security Administration)
-La que promovió obras civiles -hospitales, escuelas, presas, puentes- con dinero público (la Public Works Administration)
-La que promulgó la ley Glass-Steagall, que separó totalmente -como se supone que están separados el poder legislativo, judicial y ejecutivo- la banca de depósito y la banca de inversión y vetó la partipación de los banqueros en los consejos de administración de las empresas (esta no sabemos cómo se llamaba)
-La que proporcionó medio quilo de pepinillos y cebolletas gratis a los ciudadanos todos los miércoles por la tarde (esta no existió, pero al Milodón le pareció el colofón perfecto de esta lista)

Tormentas de polvo y Bancos Centrales

Fue el rascacielos más alto de la ciudad hasta la construcción de las Torres Gemelas (perdió el título en favor de los dos mastodontes del World Trade Center en 1972 / lo recuperó aquel día de 2001/ pronto volverá a perderlo -la silueta de las capitales financieras muta de forma tan agresiva y violenta como los gráficos de barras de la economía mundial). 

Y durante los años de Roosvelt, el Empty State sobrevivió, como lo hace aún hoy: gracias las visitas a su mirador. 
Era una atracción, una maravilla art decó hueca y sobrecogedora.

Un monumento a la sinrazón o la razón de un mundo que ya estaba a otro pedo.




En Madrid, entre 1931 y 1932 (los años en los que se construyó el Empire Estate) se puso en pie el Edificio Capitol, también conocido como Edificio Carrión.

Trampolín de Álex de la Iglesia - localización de El día de la Bestia
Trapecio de Santiago Segura - ese jebi colgado de neones 
Trampantojo de Schweppes - ese luminoso que echará de menos al Tío Pepe

El edificio Capitol. Moderno. Radical.  Limpio. 
Obra de Vicente Eced y Eced y de Luis Martínez-Feduchi. Alberga un cine, oficinas y viviendas.
Es otra maravilla. Ésta, expresionista
Se construyó en un país que se atrevía a coquetear con los idearios modernos: aún no sabía la que se le venía encima. Sólo tres años después estalló la Guerra Civil. 


Se fumaba


Se bebe (y se usa el móvil)


España tampoco sabe a ciencia cierta en qué consiste su futuro. Como en Estados Unidos después del crash del 29, el miedo ha necrosado los cimientos. Es un miedo muy legítimo: el engranaje que movía la maquinaria se ha quedado sin fuerza motora, y lo que es peor, sin argumentos. No hay sectores productivos, no hay ideas. No hay planes a la vista. No hay New Deal.  


En 2010, el Banco Santander anunció que resucitaría el Edificio España llenándolo con 319 viviendas de alquiler, bajos invadidos por comercios y un hotel que ocuparía las plantas primer y quinta y la azotea. 
De los planes de La Otra Roja, nunca han vuelto de decir ni pío.


Ayer, la cabalgata que exhibió a los campeones de la Selección Española por el centro de la capital pasó por delante del Edificio Carrión. También por delante del inmueble de Emilio Botín.  
El país estallaba en un júbilo libre y expresionista, arrollador y mastodóntico. 
Legítimo, pero hueco.
Porque estaréis de acuerdo en que tan necio como no celebrar la victoria sería pensar que hay motivos para estar orgulloso de España.
Ese país vacío.

El Milodón y El Tapir Nicanor nunca llevaron a cabo el Comando Agosto. Todo se quedó en un intercambio de mails en mañanas de hastío.
Franklin D. Roosvelt, el presidente que no tenía miedo, se olvidó de su política económica cuando empezó la Segunda Guerra Mundial.
En los años cincuenta, el Empire Estate Building empezó a llenarse de sedes de empresas.  
La Banca siempre gana.


6 comentarios:

  1. No te creas, algo están haciendo. Han pintado los bajos y están colocando toldos. Me temo lo mejor/peor.

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  2. Yo quiero un Comando Agosto!! ya sabes como me gustan esas cosas y además tengo leyendas urbanas!

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  3. Fantástico artículo, todos hemos soñado alguna vez con formar parte de uno de esos comandos. Mi primer objetivo sería colarme en el Frontón Beti Jai, te lo sugiero para un futuro post.

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  4. Anónimo, muchas gracias por pasarte por aquí. El Milodón ya se coló un día en el Frontón Beti Jai. http://milodonymadrono.blogspot.com.es/2010/12/salvemos-el-fronton-beti-jai.html
    El siguiente objetivo en realidad es el Estadio de la Peineta

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  5. Brutal, me ha encantado, podria haberse deadoblado la realidad

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  6. de rebote llego a este blog, gracias a la buena noticia sobre la vuelta del Tapir al mundo bloguil. Es la segunda vez en estas pocas horas del dia que leo la palabra Milodón; la primera la he leído escrita con una letra t final (y sin acento), que es cómo se escribe en catalán, lengua en la que está escrito el libro de Bruce Chatwin (A la Patagonia)que recién comencé a leer ayer.
    Contento estoy de tantas coincidencias y de haber descubierto tu blog y esta entrada.
    Buenos días

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