jueves, 3 de mayo de 2012

3 de mayo de 1808 (Blaxplotation Night)



Vosotros también os habéis dado cuenta, ¿verdad?
Todos estos años no habéis dicho nada por pereza o porque pensabais que habría una explicación.
Pero lo habéis pensado igual que el Milodón.
Lo habéis visto igual que el Milodón.
El hombre al que están a punto de fusilar en el centro del cuadro más famoso de Goya es negro.
No oscuro como lo eran los personajes de los cuadros que el genial-pintor-aragonés plasmó en su etapa más siniestra, ni negro como cualquier caucásico que se perdiera dentro del túnel de Guadarrama en medio de un apagón.
No.
Es una persona de raza negra. Como Stevie Wonder. Como Pam Grier. Como Francine Gálvez.
O como este hombre:



"Bueno, Milodón. ¿Tanto te cuesta entender que el personaje del cuadro de Goya tiene rasgos norteafricanos, que son muy propios del fenotipo ibérico y que la pintura está ambientada en la terrible noche del 3 de mayo de 1808, en el Monte de Príncipe Pío, que según cuentan los historiadores fue fría, lluviosa y por lo tanto muy oscura?".

¿Ah, sí?

Es verdad que según cuentan los documentos de la época, aquella noche de 1808 fue fría y lluviosa como las que este mayo de 2012 nos está regalando. Y es también muy cierto que ochocientos años de dominación árabe dejaron una evidente huella genética en la península. Demos gracias al unísono a Dios y a Alá por ello. Que si no hubiesen pasado por aquí las huestes de Almanzor con sus espigados y gallardos portes, los españoles y españolas seríamos todos como Beatriz Carvajal y Raúl Sender. Y eso sí que no es plan.
PERO
hay algo que todos los historiadores del arte coinciden en señalar como el gran logro de Goya en esta pintura que representa los fusilamientos de los guerrilleros españoles a manos de los franceses tal día como hoy hace 204 años, y es el uso de la luz.


Frankie puso ese farolazo en medio de la composición para añadirle dramatismo a la escena, hacer visibles los muertos que yacen en el suelo y cederle todo el protagonismo al hombre de la blanquísima camisa que estaba a punto de fenecer.
O sea que verle, se le ve estupendamente. Y es negro.



Fijaos en las demás caras que aparecen en el cuadro

 Fiambre

 Friolero

Prognante

Como podéis observar no se trata de una cuestión de luz sino de un asunto de rasgos. Y con respecto a los rasgos, el Milodón, que se ha estado documentando para escribir esto, no ha encontrado ni una sola alusión en todos los análisis que hay del cuadro de Goya y Lucientes.

Ahora fijaos de nuevo en este cuadro


Al igual que Los Fusilamientos de Goya, esta pintura está en uno de los museos más visitados de la ciudad. Oficiosamente podríamos decir que es propiedad de Tita Cervera, porque pende de las paredes del Thyssen Bornemisza.
Es obra de Gilbert Stuart, el retratista que es también autor de 'The Athenaeum', la faz de George Washigton que aparece en todos los billetes de dólar que hay en el mundo (tanto los que están en circulación, como los que tienen guardados los chinos).



"Gracias por la información, Milodón, pero ¿podemos volver a lo del señor negro?"

Antes volvamos al retrato del señor, también negro, que va vestido de cocinero.
¿Quién es ese hombre que nos mira con expresión afable desde las paredes de Chez Cervera?
Se llamaba Hércules. Y fue muy buena parte de su vida cocinero del primer presidente de los Estados Unidos.
Hércules era un esclavo que había nacido ya esclavo en la plantación de Mount Vernon. Mount Vernon era una finca preciosa a las orillas del río Potomac, en la que se cultivaba tabaco y que fue Residencia Presidencial oficial en la protohistoria de U.S.A.


Aunque veáis esta estampa tan bucólica del lugar, no os llaméis a engaño: los niños de las fábricas del Manchester de la Revolución Industrial eran funcionarios del Ministerio de Administraciones Públicas al lado de los pobres esclavos que trabajaban aquí.

Pero Hércules, gracias a su talento para la cocina, consiguió librarse. De hecho, él fue uno de los nueve esclavos que George W. eligió para llevarse a Philadelphia el año que en esa ciudad -por entonces capital de las Trece Colonias- se gestaba la famosa constitución de 1787.
Hércules le preparaba al President tortitas con sirope, pastas de maíz con miel, pescado a la sal enterrado bajo torreznos de cerdo y salsa de huevo con mantequilla (este menú existió) y a Georgie se le hacía el culo butter. Y eso que dicen las malas lenguas que el tío W. tenía el paladar un poco atrofiado; que el que era de verdad un sibarita era Tomas Jefferson, que había vivido mucho tiempo con un cargo diplomático en París y se había acostumbrado a las gourmandises de ese país vecino que tan alegremente fusiló tal noche como hoy hace 204 años al señor de arriba del todo.

Un cátering excelente, Señor Presidente

El caso es que Hercules se fue a Philadelphia porque el Presidente se lo pidió de muy buenas maneras, sin recordarle en ningún momento que en siendo esclavo no se podía negar.
Y allí consiguió que se le concediesen ciertos privilegios: se le permitía vender las sobras de la cocina, lo que le suponía unos ingresos de 200 dólares anuales (parecer ser que eso es lo que hubiese cobrado un cocinero blanco de la época), se le dejaba pasear libremente por las calles de la ciudad y además se le permitía hacerlo como un pincel, con blanquísimas ropas de lino, que eran la envidia de todo Philly.

Se observa que Hércules, a pesar de los privilegios que poseía, no tenía dos cosas: ni un pelo de tonto ni buen conformar. Así que, suponemos que envalentonado por las dulcísimas promesas que el mundo le había hecho en sus ensayos generales como hombre libre, intentó escaparse. 'Que le den por el culo a vender fruta mazada, que le den por culo al lino blanco y que le den por culo al Presidente: yo quiero tomarme unos chatos sin toque de queda', debió de pensar Hércules el primer día que intentó escaparse.
Le pillaron.


Y el precio que hubo de pagar por su cagada fue caro: le llevaron de vuelta a Mount Vernon, le pusieron a sacar arcilla para 100.000 ladrillos que se convertirían en casas, a convertir piedras en arena que se usarían para remozar esas viviendas y a esparcir fango por explanadas que habían de ser finalmente porches magníficos para las pijas de Virginia. A Washington le gustaban los guisos de  Hércules, pero más le gustaba dejar claro quién mandaba.
El cocinero estuvo haciendo trabajos forzados por tiempo indefinido.

La mañana del 22 de febrero de 1797 el domicilio del presidente era un guirigay de criados que iban y venían como locos de aquí para allá para ultimar los detalles de una gran fiesta.
El 65 cumpleaños de George Washington.
Todos los detalles estaban atados y bien atados: los adornos florales, la disposición de las mesas, la orquesta de cámara, los uniformes del servicio. Pero faltaba un buen cocinero.

¿Y a quién fueron a llamar?

'Marchó'

Pues claro.
A Hércules.

Pero Hércules se había escapado de nuevo.
Y esta vez no le pillaron.
Happy Birthday, dear President.

Sobre su paradero poco más se supo.
En 1801 Martha Washington (ya viuda) se enteró de que habían visto a su chef en el puerto de Nueva York dirigiéndose a la Vieja Europa.
Atravesar el charco sería un pequeña hazaña comparada con lo que había hecho para ser libre.

"Escaping Mount Vernon was no small feat. The estate where Washington's mansion overlooks the Potomac was an 8,000-acre plantation encompassing five farms with at least 316 slaves. And the dreary weather that February was bone-chillingly damp, according to farm reports, alternating between rainy 40-degree days and snow at night".


Madrecita.
Fue una noche desapacible y muy larga la del 22 de febrero de 1797. 
Como las que este mayo de 2012 nos está regalando.

Los estudiosos de la obra de Gilbert Stuart dicen que el recorrido que el retrato de Hércules hizo para llegar al Thyssen podría dar pistas sobre el destino final de Hércules. 
Los estudiosos de la obra de Goya aún no han explicado por qué ese señor vestido de blanquísimo lino que aparece en el centro de la obra más célebre del  genial-pintor-aragonés es negro.
¿Qué estaría haciendo el cocinero de Washington la fría noche del 3 de mayo de 1808?


Bonito, pero impreciso

7 comentarios:

  1. ohhhhhhhhh! una teoría suculenta, gracias por la tremenda historia y el revival histórico midolón!

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  2. ¡Ostras, Milodón! Desde luego, con esta historia te has superado. Y anda que como se aten cabos y resulte que no es descabellada... todavía accedes a la Real Academia de la Historia ;-).


    Como siempre: ¡grande!


    Anónima Matritense.

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  3. Yo debo ser tonto pero me he liado... ¡jolín!


    Valora en upnews: Vosotros también os habéis dado cuenta, ¿verdad? Todos estos años no habéis dicho nada por pereza o porque pensabais que habría una explicación...

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  4. Genial entrada.
    El buen Hercules tiene una cara de jefazo que no puede con ella.

    Un saludo; Gatsby

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  5. Farcinante. La historia de 'Hércules, mártir goyesco' me ha cautivado.
    Matenonymous, fan always.

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  6. Gracias, Insust.
    El pobre Hércules viviría en Lavapiés...

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