domingo, 22 de abril de 2012

El Scalextric del Barrio de Salamanca y el hijo bastardo de JC (El laberinto de la Meme-moria)





La informacion en el siglo XXI está hecha de una partícula elemental llamada Meme
La información se acumula de forma enciclopédica en un invento no muy fiable -pero maravilloso- llamado Wikipedia. 
La Wikipedia define Meme como "una unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente". 
Y al Milodón le gustaría daros una explicación de lo que es una Meme extraída de la Enciclopedia Británica, pero es que la han cerrado (por culpa de la Wikipedia). 

La palabra Meme fue acuñada a finales de los setenta por el zoólogo y teórico evolutivo Richard Dawkins y nace de la fusión de otros dos vocablos Gene (gen) + Mimeme (una expresión de origen griego que significa "imitación"). 
Según el padre de este concepto, los memes, igual que los genes, evolucionan por selección natural, de una manera análoga a la evolución biológica. 
Según la teoría de memes, también, toda idea puede ser reducida un concepto seminal y sus conceptos circundantes. 


Por ejemplo:


A partir del concepto 


Juan Carlos I Rey de España


Se puede dibujar su mapa de Memes


Transición          Zarzuela             Roma          Motos               Magneto              Nochebuena         




Campechanía             Estoril               Constitución       Onomástica               23F              Toisón   




Monarquía Parlamentaria               LaDeina              Bribón                 S.A.R            Mitrofán                                    




Olimpiadas            Sellos         Pascual, Mayordomo Real                Marivent              Paloma San Basilio                 


De la misma manera que los genes más fuertes son los que se transmiten de generación en generación, son las ideas que mejor resisten las presiones del entorno las que consiguen sobrevivir.
Según la teoría de memes, aquellas ideas que son más pegadizas e 'imitables' son las que tienen más posibilidades de llevar su luz a través de la noche de los tiempos.
El Milodón es un animal extinto gran amigo de las teorías darwinistas. Pero no hace falta ser un experto en biología evolutiva para darse cuenta de que, aunque la noción de una especie de Bosón de Higgs o partícula de dios del pensamiento humano es hermosa en términos metafóricos, es una patochada desde un punto de vista científico. 



Oza, Oza

Por eso, aunque la teoría de las Memes tiene muchísimos detractores dentro de la comunidad académica, ha encontrado una incubadora donde sobrevivir calentita y a buen recaudo: ese gran invernadero global de MEMECES que son las redes sociales.
Trending topics, etiquetas, términos de búsqueda... MEMES. MEMES. MEMES.
Dame una meme y dominaré el mundo. 
No es por ponernos Orwellianos, pero ¿no tienen ustedes últimamente la sensación de que sus mentes son las bámbolas de un hashtag?
Hashtag: el símbolo con forma de almohadilla que se pone delante de los 'temas candentes' (trending topics) o que más se están comentando en redes sociales en cada momento (Mamá: te quejarás, que esta línea la he puesto para ti)


#


Estos son los trending topics que Twitter señala como más relevantes en este preciso instante:
#VivimosPorTiVencePorNosotros


¿Os acordáis de?
#LanadelRey
#IESMendoza
Y sin embargo, el pasado fin de semana a estas horas los espíritus de La Marianne que condujo a los franceses hacia la victoria durante la Revolución Francesa y la Brigitte Bardot defensora de la fauna amenazada se apoderaron de la psique de cada opinión española. 
El Milodón echa de  menos aquellos tiempos en los que esa maldita almohadilla era solo un símbolo que incorporaba el teclado de los teléfonos modernos. Y que nadie sabía para qué servía.




Echa de menos los tiempos en los que el teléfono Teide, el primero de Telefónica que vino a sustituir a los aparatos con dial giratorio, era un fetiche moderno imprescindible en cualquier hogar de una España que aún confiaba en la socialdemocracia y en la monarquía parlamentaria.
Aquel era el tiempo en el que José Luis Coll y el Rey jugaban al billar en los sótanos de Felipe González y muchos votantes progres tenían la sensación de que el coqueteo de la izquierda renovadora con la aristocracia y la alta burguesía era justo y necesario: les parecía la única manera de mantener dormidas las bajas pulsiones de la derecha rancia y radical. 
En este país había leones dispuestos a comerse a los rojos, sí, pero al fin y al cabo contábamos un domador supremo llamado Juan Carlos.




"Juro que no volverá a ocurrir"

Y ahora, cuando la derecha está ensañándose con nuestro sistema de protección social como una manada de fieras lo haría con un grupo de indefensas gacelas, nos damos cuenta de que al Borbón le importa todo tres cojones. 
Él también quiere ir a destrozar animalitos.
Después, le vemos pedir perdón, balbuceante y patético, y nos sentimos frente al abismo. 
Su infantilismo nos hace sentir como niños indefensos.


Nos damos cuenta de que la campechanía no era la fachada tras la que se escondían la capacidad de diálogo, la cordura y la magnanimidad que le quisimos atribuir a un hombre de cuya verdadera personalidad nunca hemos sabido nada.  

O no hemos querido saber.
Siempre hemos hecho una interpretación tan condescendiente de los desmanes borbónicos...


"Yo recuerdo haber visto al rey en persona, cuando aún no era Rey, sino Príncipe inestable, una sola vez en mi adolescencia. 
Fue en lo que se llamaba entonces con pompa 'un salón de juegos recreativos' y los chicos conocíamos como billares, aunque quizá no hubiera en ellos tapetes de ninguna clase, sino máquinas tragaperras o flippers. [...]
En aquella ocasión fui a parar a unos billares del barrio de Salamanca más pretencioso de lo que ese tipo de establecimientos admite, y allí me sorprendía al ver a Juan Carlos (como se le llamaba entonces, sin preámbulos) con un nutrido grupo de amigos pijos jugando fervorosamente al Scalextric gigante. Recuerdo que me pareció impropio y me hizo mal efecto, con esa capacidad cruel de los adolescentes para juzgar y avergonzarse de los adultos, empezando por los propios padres.
En mi rigor no había hipocresía: una cosa era que yo, casi un crío, estuviera dándole al flipper frenéticamente y otra muy distinta que un hombre hecho y derecho (Juan Carlos tendría entonces treinta años) se entusiasmara sin sonrojo y ante testigos con las peripecias de coches por autopistas y puentes, en miniatura todo. Con cierto sentido de la responsabilidad pensé: 'Pues sí que estamos buenos si lo que nos espera es esto'.
Luego he pensado a menudo en aquel sujeto infantiloide, que ni siquiera era capaz de llenar sus obligados ratos de ocio de príncipe con vicios más prestigiosos o de mayor jerarquía, como hicieron sus predecesores en sus eternas esperas, pues la espera se hará siempre eterna para quien solo puede se Rey (o nada) a lo largo de su vida entera.
En el caso de Juan Carlos, esa espera era frágil y dudosa: el jefe de Estado que lo había nombrado podía cambiar de opinión y despacharlo a Estoril con su padre sin que rechistara ni el servil ABC de la época. Es decir: Juan Carlos tenía que portarse bien y disimular durante su espera. 
Cada vez da más la impresión de que disimuló a conciencia y de la manera más astuta posible, dadas las circunstancias. A saber: haciéndose pasar por un joven inocuo de escasas luces, poco menos que por un manso idiota"


Quien habla es Javier Marías (ya sabéis lo mucho que le quiere el Milodón), el texto es de 1996 y el plantígrado lo ha picado letrita por letrita para vosotros (no está en Internet, así que ya le podéis agradecer el currillo que se ha metido).
Se incluye en uno de los fascículos del coleccionable 'Memoria de la Transición' que editó el país hace ya casi veinte (20?!) años y el Milodón lo reproduce aquí porque le parece que es un ejemplo claro de cómo sistemáticamente nos hemos empeñado en hacer una interpretación benévola y heroica de los gestos más tontos (en el sentido literal de la palabra TONTO) del Rey.
Marías vio a Juan Carlos jugar al Scalextric de forma bastante indigna con una pandilla de pijos en una sala de juegos del Barrio de Salamanca, pero concluye que si el Rey estaba haciendo el imbécil en un Scalextric era porque se hacía pasar por imbécil.


¿Y si lo que pasaba es que ERA imbécil?


Tonos pastel


Si acudiésemos a las hemerotecas y leyésemos el análisis que año tras año, de forma sistemática, los medios de comunicación han hecho de las frases vacías y anodinas del discurso navideño del Rey, nos descojonaríamos vivos. 
¿A quién llamaban en las redacciones para hacer la interpretación? ¿A los indios navajos de Saipán?
Javier Marías ya reconoció en los años setenta, en un billar del Barrio de Salamanca, al Juan Carlos infantil e inmaduro al que el otro día vimos decirnos 'He sido malo'.






Luego nos lo contó. Pero no lo quisimos asimilar o lo olvidamos.
A lo mejor cabría preguntarse por qué si el rey caza, recibe agasajos no oficiales costeados por terceros (¿cuántas veces hemos escuchado que empresarios mallorquines hacen presentes subrepticios al Rey? El Bribón, sin ir más lejos, pertenece al armador barcelonés José Cusí) y viaja sin tener que rendir cuentas a nadie desde el principio de su reinado, solo ahora la prensa empieza a filtrar esta información sin ambages y en clave condenatoria. 
¿A quién has traicionado JC? ¿Qué lealtades te has cargado que ya no hay tanta gente dispuesta a respetar tu vida opaca?

Es posible que la memoria le esté fallando también al rey. 
Que esté mayor, chocho. 
Que se la haya acabado la paciencia, el aguante, la mano izquierda y el sentido de Estado. 
Es posible que no recuerde cuáles son sus obligaciones básicas para con el pueblo, de la misma manera que el pueblo no recuerda que no es la primera vez que a este hombre se le va la olla, pero bien.


Saber estar

Eternal Sunshine of the Spotless Mind

Selectiva, traidora y demasiado optimista, la meme-moria es muy jodida. 
Pero son aún más jodidas las memes: establecen un estado de opinión, enfurecen a las masas, arrasan con el análisis y cuando desaparecen, lo que representan cae en el olvido.


Pasó el furor del elefante, pasó la Septimana Horribilis, y aquí no ha pasado nada... o sí. Pero hay que esperar al siguiente hashtag.
Corre por la capital -de forma creciente- el rumor de que el Monarca tiene un hijo de diez años que vive en Madrid, en un chalet muy cercano a la Zarzuela, y cuya madre NO es la Reina Sofía. A ver si este tema se convierte pronto en trending topic

Por cierto...
¿Alguien se acuerda de para qué servía el asterisco del teléfono Teide?

The Tallest Man on Earth canta 'The King of Spain'

viernes, 20 de abril de 2012

We just need another hero

 
SuperLoco: Visto frente al Vips de Génova

Los superhéroes, seres atormentados que normalmente no recuerdan cómo se convirtieron en lo que son y que comparten la idea de ayudar al mundo y luchar por el bien, empezaron a aparecer en Estados Unidos allá por los años veinte, cuando el mundo capitalista afrontaba una de sus primeras crisis globales. ¿En qué parte de la ciudad se esconde el que tiene que venir a salvarnos de este despropósito?