domingo, 13 de noviembre de 2011

Goyas y teles de plasma (de Pinto Coelho a Joaquín Torres)


Aunque no quería revelar su nombre, la amiga del Milodón había conocido a un señor muy de su agrado la noche anterior: "¡Y tiene cinco Goyas en casa!", decía maravilladísima, como poniendo la guinda a una enumeración de atributos que supuestamente adornaban a aquel misterioso hombre.

El Milodón, que no quería chafarle la ilusión a la cinéfila amiga pensó: "Ay, la virgen. A ver si se ha enamorado de Fernando León de Aranoa. ¿Y ahora qué coño hago?".

En lo que duraron dos o tres parpadeos de perplejidad, el plantígrado ya se había visualizado pasando tardes de sábado en las terrazas de la Argumosa, comentando la Seminci con los amigos del nuevo novio de su amiga o llevándo a los hijos de él -en un acto de solidaridad del que sólo las treintañeras solteras son capaces- a los conciertos alternativos para niños hijos de padres alternativos de La Casa Encendida. Todo ello en chancletas.

Temeroso de que tal escenario potencial se confirmase, el plantígrado preguntó de la forma más discreta posible: 'Entonces, ¿éste qué es? ¿productor ejecutivo, actor o director'. Y se confirmó.
Director.
Pero de una institución financiera.

Los Goyas que tiene en casa son cuadros.


El Duque de Palma devorando una ensaimada

Sí, amigos. El Milodón sabe que a vosotros, como a él, descubrir pegotitos de óleo seco (y no vuestra cara de losers reflejada sobre el cristal de una lámina enmarcada) cuando os acercáis a un cuadro en un domicilio privado, ya os parece un hallazgo extraordinario.
Pero imaginaos lo que debe de ser estar tomándose la merienda en un salón que tiene 'La Romería de San Isidro' colgada en la pared.

Por supuesto esta escena de la merienda y la Pradera goyesca es una imagen fantástica creada para darle más intensidad dramática al post.
Vosotros sabéis que ese Goya en concreto está en el Museo del Prado, al alcance de todos los ojos que quieran ir a verlo. Aunque no siempre fue así. El Teniente Lucientes lo pintó en su día como cartón base para unos tapices que iban a adornar la habitación de las infantitas hijas de Carlos III. Pilla algo así Urdangarín hoy y lo hace hablar.



¿Si mañana pudieseis ir a cualquiera de las pinacotecas del mundo y llevaros una obra de arte para colgarla en vuestra casa, cuál sería? El Gallo de Chagall es el más firme candidato del Milodón. Quedaría fenomenal con un sillón Chester que el plantígrado vio hace años en Liberty y que desde entonces puebla sus sueños húmedos.

Como comprenderéis, un bicho que es capaz de mirar con deseo erótico un sofá guateado de terciopelo, respira muy aliviado al saber que el apellido del afortunado hombre de los seis Goyas no era León de Aranoa; aunque sus resonancias fueran igual de heráldicas y blasonadas. Y que no vivía en Lavapiés, sino en la Colonia del Viso.

No os creáis que este alivio tiene nada que ver con una afinidad ideológica.
Se trata más bien de afinidad estética: en Lavapiés no hay casas decoradas por Pinto-Coelho. Y en el Viso sí.

-Milodón, no hagas como esa gente que con toda familiaridad cuela en sus anécdotas infinidad de nombres propios, aún a sabiendas que su interlocutor no tiene ni puta idea de quién le están hablando.
-¿A qué te refieres?
-¿Puedes explicar quién caralho es Pinto-Coelho?
-¡Ah! ¡Claro!

El plantígrado os lo explica aquí:

Duarte Pinto-Coelho era un decorador portugués de Cascais que llegó a España procedente de París (donde empezó su carrera profesional) a mediados de los años cincuenta.

Pinto Pinto, gorgorito

Pinto se llevaba bien con los Reyes de España.
Tanto que una vez le presentaron a la Reina de Inglaterra: "Mira Isabel, este señor está decorando la casa de mi yerno"

Aterrizó en un Madrid que acababa de salir de la autarquía franquista y donde la alta burguesía industrial y las familias de rancio abolengo apenas tenían lugares donde ir a gastarse los dineros: por ejemplo, en aquel tiempo las señoronas que no podían comprar vestidos de Balenciaga, porque no estaba liberalizado el tránsito de bienes y no los podían importar, le encargaban a modistos como Pedro Rodríguez que les dibujaran y confeccionaran modelitos inspirados en las creaciones de las grandes firmas de alta costura.

En aquel Madrid clasista, encorsetado y caudillista, Duarto Pinto-Coelho hizo su agosto.

A los que vivían en los palacetes de la Castellana o en los chalecitos de las zonas residenciales más privilegiadas (como el Viso) les ofreció la posibilidad de crear en sus domicilios un ambiente grandioso, elegante y sofisticado, inspirado en el que había visto en sus visitas a las moradas de los Rotschild y otros banquerazos.
(Podéis leer también aquí)


El interior de la Escuela de Canto de San Bernardo (gracias, Mate, por descubrírmela) es suyo

Un detalle de su casa de La Latina


El interiorismo que hizo para uno de los salones del Teatro Real. Venga pan de oro.

Pinto-Coelho entelaba las paredes y pintaba con frescos los techos de las casas de los ricos, cuyas habitaciones llenaba de porcelanas chinas en blanco y azul, de biombos asiáticos, de muebles de India en ébano y hueso: con todos esos objetos representaba el mundo interior de la 'gente viajada'. Pero no como lo haría un gañán, sino como un hombre que amaba las artes decorativas. Era capaz de poner unos platos de Talavera junto a unos corales del trópico sobre unos muebles castellanos y quedarse tan pancho. Su mundo era uno hecho de tapices suntuosos, terciopelos raros y colores planos (rojo, azul y verde), encendido por lámparas de tulipas amarillentas, que despedían una luz ténue.

A lo mejor ahora mismo estáis pensado: eres más cursi que Carmen Posadas, Milodón.
Pero más vale ser cursi que hortera.

Y nadie está a salvo de la tentación del metacrilato.

Recordad que vivimos en una España liberal, monárquica y parlamentaria, que a principios del siglo XXI convirtió en su nuevo Pinto-Coelho a Joaquín Torres.

-¿A quién?
-Sí, hombre. A-Joaquín Torres, del estudio A-Cero.

Times are A-Changing

Ese señor que ha salido en todos en los programas de Tele5 y La Sexta sobre el 'nuevo gran lujo'.
El hombre que diseñó los hogares de todo el Madrid galáctico (el de los contratos estratosféricos, la especulación y la avaricia): el de Florentino y los (nuevos) banquerazos.
El arquitecto que tan pronto se plegaba a los gustos de Cristina Tárrega como a los de Cristiano Ronaldo.


"Eres una persona de mucho dinero de cuna"

El que sólo trabaja para gente que puede comprarse arte de verdad. Pero que prefiere comprarse teles de plasma.

¿Si tuvieseis muchísimo dinero os compraríais un Goya? Pinto-Coelho tenía un Veláquez sobre su escritorio. Iñaki Urdangarín un cuadro de Brueghel el Viejo.

Operación Babel

Un grabado de Goya muy gráfico

1 comentario:

  1. Mucha información, voy poco a poco. Aunque cualquier cosa que se apellide Coelho me deje exhausto de primeras. :)
    fdo.: mateanonymous.

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