miércoles, 30 de noviembre de 2011

5 Potenciales Hogares Milodonianos (5 Amores Arquitectónicos)

Imaginad que pudieseis escoger absolutamente cualquier lugar de Madrid para vivir. ¿Dónde iríais? El Tapir Nicanor (que está tomándose un descanso) le ha confesado al Milodón que si la parte alta del edificio de Pachá (antiguo cine Barceló) fuese habitable, haría las maletas y para allá que se iría. No podemos culparle. Es difícil resistirse a algunas magnas obras del art decó capitalino.


Aquí os va el Top 5 Milodoniano (de menos a más)

5 - La Casa de las Flores - Calle Hilarión Eslava
Obra del mismo arquitecto que diseñó Nuevos Ministerios (Secundino Zuazo) durante la República, al Milodón no le gusta porque en ella viviese Pablo Neruda, después de que Rafael Alberti se lo recomendase. Es que las barandillas tubulares verdes de sus escaleras interiores son un primor, el sabor secesión vienés de las contras de las ventanas una delicia y el patio interior un oasis. ¿Qué más decir? Esto. Y después escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".


4- Colonia Residencia - Calle Jorge Manrique y aledaños (Altos del Hipódromo)
El espíritu de Le Corbusier se adueñó del alma de los arquitectos Rafael Bergamín, Luís Blanco Soler y Javier Gómez de la Serna, quienes crearon esta coorperativa de casas económicas para inquilinos de profesiones liberales -expresión que ya entonces era un eufemismo para referirse a gente pedorra que en lugar de decir jarrón dice 'búcaro'-.
Amantes de la Bauhaus: un paseo por esta zona de El Viso hacia la zona del trazado final de Serrano merece mucho la pena. Eso sí: cuando consultéis el precio de los alquileres se os va a poner una cara de Adolf Loos que no vais a poder con ella.




3- Pinar, 3
Situado al comienzo de la calle donde aún resiste en pie la Residencia de Estudiantes (aprovecho para deciros que no dejéis de leer Fabulosas Narraciones por Historias, de Antonio Orejudo - una historia paralela de la Residencia) la verdad es que tufa un poco a A-Cerismo, pero su maravillosa ubicación -en la intersección de Pinar con General Oraa- tan pronto permite acudir a ver a las fulanas de lujo del D'Angelo como ir de tiendas por el Barrio de Salamanca. Y ya no se hacen mucha viviendas de nueva construcción en centro de Madrid con piscina en el tejado.



2- Plaza de Olavide
- Número desconocido (terrazas rodeadas en rojo)
La Plaza de Olavide es uno de esos lugares falsamente encantadores: su trazado circular y cerrado al tráfico, con vegetación en el centro, queda estupendamente en las fotos. A la hora de la verdad, el interior de la plaza está siniestramente aislado por las plantas, lo que hace que por las noches atravesarla sea deporte de riesgo. Además, está cerrada al tráfico, sí. Pero también cercada por entradas a pasos subterráneos que son de lo más desangelado. Aún así, ¿quién no querría vivir en esas terracitas que otean todo Chamberí?


1- Los Jardines Colgantes de San Bernardo
- Alberto Aguilera, 1
Obra de Fernando Higueras, también autor del edificio de Patrimonio Artístico Español y del edificio de oficinas más bonito de Madrid, es el lugar donde vive ese señor de bigote que una vez dio un golpe de estado. Y el lugar definitivo donde al plantrígado le gustaría incubar un osezno.



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Paciencia

The Galician Pacient


Sale del trabajo y pasea hasta la Plaza de Colón, donde ondea al viento la mayor bandera de España del mundo, esa que fue izada en el corazón militar (sentimentalmente hablando) de Madrid el 12 de octubre de 2001, cuando gobernaba Aznar. ¿Importa mucho este último dato?
Hoy es sólo un día más.
Dando un rodeo intencionado para llegar a casa, sube por la calle Génova.
En la puerta de la sede del PP se agolpa una turba de periodistas, casi todos con una cámara en ristre. Hace ya dos días que Mariano Rajoy es el presidente del gobierno. Seguramente está a punto de salir por esa puerta. Son sus primeros días de cole.



Cosas del directo


Los mercados aún no se han derrumbado y ya no hay titulares a cinco columnas sobre la prima de riesgo.
Un gallego llega a Moncloa y Madrid le da la bienvenida con cielos encapotados.
El gallego en cuestión asume la borrasca con gesto estoico, porque como dice Xosé Hermida (el director de la edición gallega de El País) en un perfil titulado Un Señor como Dios Manda, todos los que en su momento subestimaron el potencial de este barbudo pontevedrés fumador de puros no tuvieron en cuenta que este hombre se hizo en una pequeña capital de provincias. Y en una capital de provincias "se aprende principalmente una cosa: a tener paciencia".


Después del fragor de la batalla electoral, hay una extraña calma chicha en el ambiente.
Como si el tiempo se hubiese detenido en ese intervalo de silencio que hay entre la caída de un rayo y el estallido de su trueno.

El Milodón, abriéndose paso entre las gotas de un inmisericorde chirimiri y dejando atrás a los plumillas que esperan a Godott piensa una vez más que odia la lluvia; y que la tormenta económica de la que tanto se hablaba en las últimas semanas parece ahora, en medio de este inquietante silencio, una invención de campaña.

Ni el Santo Job podría con tanta incertidumbre.


"¿Ha visto usted a Mis Tetas? No, pero me gustaría verlas"

domingo, 13 de noviembre de 2011

Goyas y teles de plasma (de Pinto Coelho a Joaquín Torres)


Aunque no quería revelar su nombre, la amiga del Milodón había conocido a un señor muy de su agrado la noche anterior: "¡Y tiene cinco Goyas en casa!", decía maravilladísima, como poniendo la guinda a una enumeración de atributos que supuestamente adornaban a aquel misterioso hombre.

El Milodón, que no quería chafarle la ilusión a la cinéfila amiga pensó: "Ay, la virgen. A ver si se ha enamorado de Fernando León de Aranoa. ¿Y ahora qué coño hago?".

En lo que duraron dos o tres parpadeos de perplejidad, el plantígrado ya se había visualizado pasando tardes de sábado en las terrazas de la Argumosa, comentando la Seminci con los amigos del nuevo novio de su amiga o llevándo a los hijos de él -en un acto de solidaridad del que sólo las treintañeras solteras son capaces- a los conciertos alternativos para niños hijos de padres alternativos de La Casa Encendida. Todo ello en chancletas.

Temeroso de que tal escenario potencial se confirmase, el plantígrado preguntó de la forma más discreta posible: 'Entonces, ¿éste qué es? ¿productor ejecutivo, actor o director'. Y se confirmó.
Director.
Pero de una institución financiera.

Los Goyas que tiene en casa son cuadros.


El Duque de Palma devorando una ensaimada

Sí, amigos. El Milodón sabe que a vosotros, como a él, descubrir pegotitos de óleo seco (y no vuestra cara de losers reflejada sobre el cristal de una lámina enmarcada) cuando os acercáis a un cuadro en un domicilio privado, ya os parece un hallazgo extraordinario.
Pero imaginaos lo que debe de ser estar tomándose la merienda en un salón que tiene 'La Romería de San Isidro' colgada en la pared.

Por supuesto esta escena de la merienda y la Pradera goyesca es una imagen fantástica creada para darle más intensidad dramática al post.
Vosotros sabéis que ese Goya en concreto está en el Museo del Prado, al alcance de todos los ojos que quieran ir a verlo. Aunque no siempre fue así. El Teniente Lucientes lo pintó en su día como cartón base para unos tapices que iban a adornar la habitación de las infantitas hijas de Carlos III. Pilla algo así Urdangarín hoy y lo hace hablar.



¿Si mañana pudieseis ir a cualquiera de las pinacotecas del mundo y llevaros una obra de arte para colgarla en vuestra casa, cuál sería? El Gallo de Chagall es el más firme candidato del Milodón. Quedaría fenomenal con un sillón Chester que el plantígrado vio hace años en Liberty y que desde entonces puebla sus sueños húmedos.

Como comprenderéis, un bicho que es capaz de mirar con deseo erótico un sofá guateado de terciopelo, respira muy aliviado al saber que el apellido del afortunado hombre de los seis Goyas no era León de Aranoa; aunque sus resonancias fueran igual de heráldicas y blasonadas. Y que no vivía en Lavapiés, sino en la Colonia del Viso.

No os creáis que este alivio tiene nada que ver con una afinidad ideológica.
Se trata más bien de afinidad estética: en Lavapiés no hay casas decoradas por Pinto-Coelho. Y en el Viso sí.

-Milodón, no hagas como esa gente que con toda familiaridad cuela en sus anécdotas infinidad de nombres propios, aún a sabiendas que su interlocutor no tiene ni puta idea de quién le están hablando.
-¿A qué te refieres?
-¿Puedes explicar quién caralho es Pinto-Coelho?
-¡Ah! ¡Claro!

El plantígrado os lo explica aquí:

Duarte Pinto-Coelho era un decorador portugués de Cascais que llegó a España procedente de París (donde empezó su carrera profesional) a mediados de los años cincuenta.

Pinto Pinto, gorgorito

Pinto se llevaba bien con los Reyes de España.
Tanto que una vez le presentaron a la Reina de Inglaterra: "Mira Isabel, este señor está decorando la casa de mi yerno"

Aterrizó en un Madrid que acababa de salir de la autarquía franquista y donde la alta burguesía industrial y las familias de rancio abolengo apenas tenían lugares donde ir a gastarse los dineros: por ejemplo, en aquel tiempo las señoronas que no podían comprar vestidos de Balenciaga, porque no estaba liberalizado el tránsito de bienes y no los podían importar, le encargaban a modistos como Pedro Rodríguez que les dibujaran y confeccionaran modelitos inspirados en las creaciones de las grandes firmas de alta costura.

En aquel Madrid clasista, encorsetado y caudillista, Duarto Pinto-Coelho hizo su agosto.

A los que vivían en los palacetes de la Castellana o en los chalecitos de las zonas residenciales más privilegiadas (como el Viso) les ofreció la posibilidad de crear en sus domicilios un ambiente grandioso, elegante y sofisticado, inspirado en el que había visto en sus visitas a las moradas de los Rotschild y otros banquerazos.
(Podéis leer también aquí)


El interior de la Escuela de Canto de San Bernardo (gracias, Mate, por descubrírmela) es suyo

Un detalle de su casa de La Latina


El interiorismo que hizo para uno de los salones del Teatro Real. Venga pan de oro.

Pinto-Coelho entelaba las paredes y pintaba con frescos los techos de las casas de los ricos, cuyas habitaciones llenaba de porcelanas chinas en blanco y azul, de biombos asiáticos, de muebles de India en ébano y hueso: con todos esos objetos representaba el mundo interior de la 'gente viajada'. Pero no como lo haría un gañán, sino como un hombre que amaba las artes decorativas. Era capaz de poner unos platos de Talavera junto a unos corales del trópico sobre unos muebles castellanos y quedarse tan pancho. Su mundo era uno hecho de tapices suntuosos, terciopelos raros y colores planos (rojo, azul y verde), encendido por lámparas de tulipas amarillentas, que despedían una luz ténue.

A lo mejor ahora mismo estáis pensado: eres más cursi que Carmen Posadas, Milodón.
Pero más vale ser cursi que hortera.

Y nadie está a salvo de la tentación del metacrilato.

Recordad que vivimos en una España liberal, monárquica y parlamentaria, que a principios del siglo XXI convirtió en su nuevo Pinto-Coelho a Joaquín Torres.

-¿A quién?
-Sí, hombre. A-Joaquín Torres, del estudio A-Cero.

Times are A-Changing

Ese señor que ha salido en todos en los programas de Tele5 y La Sexta sobre el 'nuevo gran lujo'.
El hombre que diseñó los hogares de todo el Madrid galáctico (el de los contratos estratosféricos, la especulación y la avaricia): el de Florentino y los (nuevos) banquerazos.
El arquitecto que tan pronto se plegaba a los gustos de Cristina Tárrega como a los de Cristiano Ronaldo.


"Eres una persona de mucho dinero de cuna"

El que sólo trabaja para gente que puede comprarse arte de verdad. Pero que prefiere comprarse teles de plasma.

¿Si tuvieseis muchísimo dinero os compraríais un Goya? Pinto-Coelho tenía un Veláquez sobre su escritorio. Iñaki Urdangarín un cuadro de Brueghel el Viejo.

Operación Babel

Un grabado de Goya muy gráfico

domingo, 6 de noviembre de 2011

Loquillo y Chencho Arias: de mudanza con el Milodón


El Milodón se levanta el sábado un poco después de las doce con la habitación patas arriba. Menos mal que el teléfono ha sonado. Unos amigos (y vecinos) le invitan a comer.

La tarde anterior había estado sacando jerseys gruesos y poniendo a buen recaudo sus prendas de verano. Hay un vaporoso vestiditido rosa hecho con un tejido acrílico que imita a la seda que lleva casi dos meses diciéndole al plantígrado desde una de las perchas de su armario: ''¡No te hagas la sueca que aquí ya estoy más fuera de lugar que Loquillo en un anuncio del Banco Sabadell!'.

Versión larga




Versión corta


Transcripción literal del anuncio:

-Inocencio Arias: Hablando de tu generación y de la mía por supuesto, no nos ha ido mal.
Lo que tenemos que plantearnos es cómo le va a ir a la siguiente.

-Loquillo: Yo es que jamás pensé que íbamos a tener futuro. La explosión del punk, que era una manera de decir no hay futuro, vive la vida lo más rápidamente posible y disfruta mientras puedas. Entonces llega un momento en que cumples cincuenta años y te han jodido. Y es el momento en que uno empieza a pensar: '¿Cómo salimos de esta?'


En Banco Sabadell utilizamos toda nuestra experiencia para ofrecerte un plan personalizado de futuro que rentabilice tu dinero al máximo.


Guardar la ropa estival para sacar la de invierno es un engorro angustioso, sobre todo si eres chica: la mayoría de nosotras hemos sido amamantadas en los pechos de Amancio Ortega y su cultura fast fashion, así que, sin darnos cuenta, compramos muchísimas prendas baratas que en realidad no necesitamos y luego no sabemos ni cómo almacenar.

Guardar la ropa de verano para sacar la de invierno es triste, por eso casi todo el mundo tarda en hacerlo más de lo que sería necesario.

Hablamos de un ritual que, al igual que la concesión de Loquillo a la industria financiera
, tiene un sabor patibulario, como de ocaso irreversible: el sol empieza a ponerse a las cinco de la tarde, en el edificio ya ha empezado a funcionar la calefacción y ahí está uno, resignándose a la idea del frío y la lana gorda.
El invierno es a la vida humana lo que las recesiones al capitalismo: un mal estructural frente al que más vale ponerse a cubierto. El cambio de armario es una señal de que no hay escapatoria al destino.

En noviembre, los días ingresan en un geriátrico para sentarse alrededor de una mesa camilla. El año en curso se hace viejo.

Como también se hace viejo José María Sanz Beltrán (Quieroserunarcockandrollstar). Él, para sentarse frente al brasero, escoge a Inocencio Arias. Nosotros a un tal Facebook.
¿Quién está más
Loco?

Cambiar la ropa de verano por la de invierno es un coñazo, un engorro y una pena. Sobre todo si sabes que en un plazo de un mes te estarás cambiando de casa.

Después de casi tres años viviendo en armoniosa compañía El Milodón se muda solo.
Lonely Milodón.


Adiós, Chamberí. Hola, Argüelles.

Hasta siempre, Ríos Rosas.

Buenas, Galileo.



Hay algunas cosas que este bicho echará mucho de menos pero a las que está totalmente dispuesto a renunciar en aras de su independencia:


La línea 1.
El Milodón camina apenas cien metros y ahí está: azul celeste, la más versátil de la ciudad. Subiéndose a borde de sus vagones es posible llegar al jardín tropical de Atocha, al Abrazo de la Transición de Antón Martín, a los bares de tapas de Tirso de Molina (eso incluye la Casa de Granada y el bar El Frontón), a las manifestaciones de Sol, a las tiendas de Gran Vía, al pillaje y putiferio de Malasaña, a la glorieta de Bilbao y su Café Comercial, al Andén Cero (antes conocido como 'estación fantasma'), a las exposiciones del Canal de Isabel II, a los cines Renoir, al japonés de Tetuán, a la cervecería Gago en Valdeacederas, a los escenarios de Los Millones en La Ventilla, a las Torres Kío y a la estación de Chamartín.


Las pistas de atletismo del parque de Santander.

La mayor densidad de población jamona de toda la ciudad. Una vuelta a este ruedo deportivo supone, además de un ejercicio muy saludable, un edificante espectáculo de carnes corredoras.

Los bares de Ponzano.

Sabéis que el Milodón adora las alitas de pollo del Alipio Ramos, los boquerones en vinagre del Fide y las patatas bravas de la Ardosa Auténtica (no confundir con la de la calle Colón; Michael McKewitt sólo vendría a esta), pero desde que se cargaron la carismática Taberna Vidales, con su ambiente pugilístico de pega y su rótulo de cristal , nada ha vuelto a ser lo mismo.

Octavio, el portero rumano

Con un acento a medio camino entre el de Balki Bartokomous y Apu Nahasapeemapetilon y una identidad sexual localizada en la intersección de los conjuntos Leonardo Dantés y Tico (el personaje de la versión animada de Willy Fogg), el entusiasmo con el que da los buenos días este señor a las ocho y media de la mañana no tiene precio.

El Charlotte

¿Un bar de copas de treintañeros que se afeitan, conocen más prendas para cubrir la parte superior de sus cuerpos que las camisetas de algodón y que dejan salir antes de entrar? Como lo estáis leyendo. Y justo debajo de casa. En verano este establecimiento se amplia con una terraza que el Milodón suele observar de reojo mientras frente al portal busca las llaves en el bolso y piensa 'otro mundo es posible'.

Trinidad Jiménez y Carlos Boyero

Los más ilustres vecinos del Milodón. Al escribir sus dos nombres contiguos han pasado por la mente de este plantígrado escenas de dos rombos.

La pastelería de Iglesia
Además de por tener a la venta unos impagables muñequitos de chulapa y pichi retro que recuerdan a los personajes de la Familia Telerín, esta confitería es especial por sus deliciosas tejas. El Milodón solía comprarse las de naranja y chocolate. Al lado de la confitería hay una barbería antigua cuyo rótulo descolorido -azul, rojo y blanco-, tocadores de formica y asientos verdes de piel gastada están diciendo a gritos: "Montad aquí una boutique china".

Rober y Elena
Algunas parejas felices apadrinan a amigos solteros como obra social. Si la pareja feliz que os ha tocado en suerte cocina fabulosamente bien (y os invita a comer), tiene un excelente gusto cinematográfico, os trata con cariño (que en absoluto consideráis merecer) y vive a una manzana de vuestra casa, ¿cometeríais el error de mudaros? Sólo si son ellos mismos los que os han conseguido vuestro nuevo nidito.


Para cuando el Milodón se ponga a empaquetar todas su cosas, incluida la ropa de verano que ya está en sus correspondientes cajas, España probablemente habrá cambiado de signo político. En lo que quede de campaña electoral se hablará de la crisis económica mundial, del mercado inmobiliario, del puto ladrillo y del archifamoso derecho constitucional a la vivienda. Se repetirán consignas. Se harán promesas. Se ofrecerán argumentos.

El Zara de Taiwan, inaugurado este fin de semana (es en serio)

Aunque nadie será capaz de explicar por qué la gente de la generación del Milodón puede acumular quilos y quilos de ropa hecha con tejidos acrílicos pero no se puede permitir una casa con un armario donde quepa toda.

Que nos lo expliquen Loquillo y su banco.



Dile a Pepe Risi que ya puede sonreir.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Aurelia (un minidocumental)



Estos días Madrid está oscuro y triste como Galicia o Inglaterra en invierno.
Pero cuando uno escucha a AURELIA (gallega, inglesa, mundial) para de llover.
El Milodón os suplica que no dejéis de ver este documental, que encontraréis clicando sobre la palabra Aurelia.
Gracias al Reverendo Mate por los rayos de luz.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Nuevo Diccionario Madrinelo - Entrada 16


Visto en la Calle Vascos (aunque no fotografiado por el Milodón)

Tera


1. Dícese del restaurante con aforo para 1012 personas, según la normativa IEC 60027-2 y la IEC 80000-13:2008 publicadas por la Comisión Electrotécnica Internacional. 2. Reality bytes

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Sala Marco Aldany

¿Dónde dices que viste a los Band of Horses?

Foto robada a la edición digital de Rolling Stone

Calle Princesa. Antigua Sala Heineken. Más antigua Sala Arena.

La vida salda cuentas con ironías que ni el mejor guionista podría idear.