lunes, 31 de octubre de 2011

Anabel Lee, ¿truco o trato?





El Milodón no puede esperar a ver los pasos de Semana Santa de Valladolid convertidos en decorados gigantes de cartón piedra en El Pasaje del Terror de un hipotético Eurodisney madrileño. Si Halloween ha conseguido borrar la cara de la tradicional, muy romántica y españolísima visita a los cementerios por un absurdo intercambio de caramelos, qué americanada no serán capaces de jugarle a Juan de Juni...

Es que es una pena que, teniendo en NUESTRO (obsérvese el uso de la primera persona del plural con matices claramente nacionalcatólicos) calendario una festividad tan rica en matices ibéricos como la de Todos los Santos, la gente se ponga a hacer el subnormal con calabazas, una hortaliza que en este país sólo comen los cerdos.


Esta última aseveración no os la toméis a mal si vuestra madre os hace unos purés naranjas buenísimos con la cosa en cuestión (calabazas). También hay hogares donde con mucha naturalidad hoy en día se come romanescu. Y eso no hace que zamparse esos fractales verdes al vapor sea menos siniestro.

Arriba, Santiago Auserón dando una lección magistral sobre cómo traducir el lenguaje del terror victoriano (Edgar Allan Poe, en este caso) a NUESTRO imaginario fúnebre. Abajo, el menú de hoy.


martes, 4 de octubre de 2011

Siempre nos pasa lo mismo (domingo en La Latina)


El domingo por la tarde, en ese tramo final del día en el que quienes no están haciendo el hortera en El Viajero están tirados en casa barajando seriamente el suicidido (inducido muchas veces por las terribles resacas en las que desembocan los jueves/viernes/sábados de esta ciudad), Salto de Cama dieron un concierto en un patio de vecinos de La Latina.

Organizaba el sarao un colectivo llamado JA!, que entre otras muchas cosas bonitas ha puesto en marcha una iniciativa titulada Conciertos Mínimos.

Yago y Gala, Gala y Yago, depositaron toda la energía que se intuye en la foto de arriba en su conciertín.

En este vídeo podéis escucharles y verles explicar de forma muy gráfica cómo funcionan las corrientes circulares del amor.
Al plantígrado, que había bebido para olvidarlas, le hicieron la resaca más llevadera.