martes, 14 de junio de 2011

Un Despiste en La Florida (y una loa a San Antonio de Padua)

Grazie Mile!

"El día de San Antonio -13 de junio-, las mozas casaderas deben echar a la pila bautismal colocada en el exterior de la ermita de La Florida 13 alfileres. Después tienen que introducir el brazo en la misma y tantos alfileres como se queden prendidos a la palma de la mano, tantos novios o pretendientes tendrán ese año. Alguno de ellos hasta se podría convertir en marido"

Y en un potencial portador de VIH, se atrevería a añadir el Milodón. Porque esta tradición, conocida también como ritual de 'Las Modistillas', tendría mucha gracia en los tiempos en los que Goya aún podía oír alto y claro sin Whisper XL.
Pero en el siglo del bicho, es deporte de riesgo.

"¿Mandee?"


El Milodón y su amiga Lolita fueron ayer a visitar a San Antonio, patrón de Causas Perdidas, a la Ermita de la Florida.



Y aunque no metieron la mano en la palangana de agujas, le dieron un beso a una reliquia contenida dentro de un relicario de oro y cristal que previamente habrían besado unas 3.215 personas. El Milodón sabe lo que estáis pensando: probablemente este otro ritual tampoco hubiese contado con la aprobación de la Organización Mundial de la Salud.
Pero es que Lolita y el Milodón habían estado aguantando durante más de media hora (en una cola interminable) el cántico de un cura cuyas ondas sonoras eran capaces de trepanar un cráneo. Los alaridos de un almuecín parecerían susurritos de Vanesa Paradís al lado del gañido de ese hombre.
Cuando llegaron al interior de la Ermita, pusieron unas monedas en una ranura y se encontraron frente a frente con el escapulario. Aturdidas y cansadas, el ósculo les pareció la guinda perfecta para una tarde santa y no repararon en nada más.




Al salir de la Ermita, Lolita y el Milodón intentaron pedir algo en Casa Mingo, como mandan los cánones, pero el ácido olor a chorizo frito pudo con sus estómagos. Así que ambas, modistillas deseosas de coser la realidad con hilos de saliva frente a una cerveza y un tinto de verano, se metieron en otro bar cualquiera. Hablaron y hablaron. Bebieron y se rieron.

Cuando ya estaban a punto de tomar el metro en Príncipe Pío, el Milodón se dio cuenta de que se había dejado la cartera con toda su documentación, la tarjeta de crédito y un dinerillo sobre la mesa del bar. Volvieron corriendo y ahí estaba.

Gracias San Antonio.

Por favor, haz lo que veas con el tema del casamiento y otras causas perdidas, pero por dios que el próximo año Lolita y Milodón se acuerden de mirar hacia arriba cuando estén dentro de la Ermita de la Florida.
Se comenta que Francisco de Goya y Lucientes pintó el techo.


4 comentarios:

  1. Me parto contigo, Reich!
    El año que viene yo también me apunto!

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  2. Tan iconoclasta como tierna la acción de la Lolis y el Milodonis... qué suerte!! VIVA SAN ANTONIO!! Santo familiar, cabañés y femenino del plurarl! El año que viene, como dice Gala... iremos cuatro... avisen.

    M

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  3. y entonces, cuantos alfileres os salieron??

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  4. No metimos la mano en la cosa esa

    Pero sabes bien, Smint, que somos imanes para los alfileres

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