lunes, 6 de junio de 2011

Mind the gap



Sólo las mañanas que llueve muy fuerte, el Milodón coge el metro. A veces, esperando en el andén de la estación de Ríos Rosas al vagón que va en dirección a Valdecarros, cuando vienen esas ráfagas de aire sospechosamente templado procedentes de las profundidades abisales madrileñas, piensa que a lo mejor ese aire trae partículas del humo de uno de los cigarros que Letizia Ortiz se fuma a escondidas en los baños de la Zarzuela. Los túneles del metro son el árbol bronquial de la ciudad. Las estaciones los alveolos pulmonares. Fumar mata.

6 comentarios:

  1. Fumar mata... el aire del metro es sospechosamente templado a veces y a veces sospechosamente frío... y el Milodón y Amanda hoy tienen telepatía...

    ResponderEliminar
  2. aBisales... ¡Que no se diga! ;-)

    Es sentir el vientecillo del viento y salivar cual perro hambriento: "ya está aquí, por fin".

    ResponderEliminar
  3. Hmm, esas analogías tabaquistas y bronquiales con el metro... son poesía pura, y va en serio, Milodón. Estás que te sales. Antológica la escena de Antonio Flores (¿es de la serie "Turno de oficio"?)

    A seguir bien.

    Anónima Matritense

    ResponderEliminar
  4. Efectivamente, es de turno de oficio.
    Qué bueno verte por aquí de nuevo. un beso!

    ResponderEliminar
  5. Oye, y estaba Charles Bronson en el vagón de metro (minuto 1:10) y no hizo nada para parar al niño Flores...

    ResponderEliminar