miércoles, 29 de junio de 2011

Mariconadas


El amor es ciego. Juas.

El Milodón no entiende a la generación de la que forma parte.
Estamos dispuestos a hacer colas kilométricas bajo un sol de justicia para entrar en un Matadero y una vez dentro comernos de forma absolutamente gratuita publicidad de Rayban, de Bench, de Jagermainster, de Heineken, de Alberto Ruiz Gallardón con la excusa de que se celebra El Día de la Música.
Pero cuando llega el 14 de febrero escupimos en la cara al pobre San Valentín y nos negamos a celebrar El Día de los Enamorados porque es una fecha muy comercial supuestamente inventada por El Corte Inglés.
¿Quién no ha escuchado a algún listo decir "El día de los enamorados es todos los días"?

Pues mentira.
El día de los enamorados es el 28 de junio. Día del orgullo gay.
Mientras en el mundo heterosexual maduro las parejas repudian cualquier institución o figura legal asociada a algo que se aproxime mínimamente al 'compromiso', las parejas homosexuales que se aman siguen luchando en todo el planeta para conquistar el derecho a casarse.

Enamorarse es una mariconada.
Y a mucha honra.

domingo, 26 de junio de 2011

España está llena (Berlín-Londres-Madrid)





El atractivo del mal es irresistible. Pero no todo el mundo está dispuesto a aceptar este hecho.
Las gentes de bien o moral pacata necesitamos disfrazar la aproximación al mal bajo la apariencia de rechazo, condena o actividad didáctica para no sentirnos basura.

A un compañero sentimental (expresión vintage y repulsiva donde las haya) del Milodón, le encantaba ver documentales sobre el problema de la trata de blancas y la prostitución, porque para él era una forma absolutamente intachable de hacer algo supuestamente reprobable: ver putas.

El día que el apañero confesó sus pulsiones morbosas, a nadie pilló por sorpresa. Y menos a su novia, que como él, también pertenecía a esa generación de niños que esperaban con avidez el episodio de ‘Érase una vez la vida’ donde se explicaba el milagro de la reproducción humana. Un capítulo de gran interés informativo, sí, pero un espectáculo de porno duro al fin y al cabo para los reprimidos infantes de la generación constitucional.


El Milodón acaba de estar pasando unos días en Berlín. Una ciudad que Ambrosius de Konisberg, en un fabuloso post que no tiene nada que ver con el tema que se aborda aquí hoy, sin concesiones al romanticismo define como ‘una parque temático para adolescentes con tiempo’. Por su lado, Trapalleira, compañera del Milodón y de Vero en la expedición berlinesa, describe en su blog algunos de los indiscutibles encantos de la ciudad de una forma más amable (¿cómo no enamorarse locamente de los números iluminados en los portales?)


Trapis, te tomo prestada la foto

Pero continuando la idea de Ambrosius, la verdad es que en Berlín uno no puede evitar sentir que el exterminio sistemático, el totalitarismo megalómano y las división ideológica les han acabado saliendo muy rentables a los alemanes. Los cimientos del cuartel general de la Gestapo, el centro de operaciones de la Stasi, el muro que partió al mundo en dos mitades irreconciliables durante todo el siglo XX, todos esos escenarios son hoy lugares de peregrinación turística fabulosos para hacerse una foto de perfil para redes sociales.

¿Y quién podría criticar la encomiable función de este parque temático de la historia? ¿Quién podría criticar el papel que cumplen estos enclaves? Son espacios didácticos, donde se le habla a la gente del pasado y se da a conocer a la raza humana sus episodios más tristes o vergonzosos, para que eviten repetirlos. Y tal.

¿O son lugares morbosos donde los ciudadanos pueden regocijarse en el dolor ajeno y contemplar las atrocidades más deleznables sin problemas de remordimiento? Hay un grupo de Facebook titulado ‘Los nazis eran más malos que la quina, pero, demonios, los tipos sabían vestir bien’ que resume esta dicotomía. Y es que la visión de un buen edificio tocho de Albert Speer, primer arquitecto del Tercer Reich, da más gustirrinín a los ojos que el álbum de fotos personal de Gisele Bundchen.




El discreto encanto de la megalomanía

Templehof: no pudimos entrar



Es muy tentador coquetear con el mal absoluto.

Hace apenas unas semanas, el Milodón caminaba por un andén de la Picadilly Line londinense (línea azul) cuando se encontró con una publicidad gigante de The Economist que rezaba:




Intentar detener la inmigración es una buena idea

Debajo se desgranaban los siguientes argumentos, apoyando dicha idea:

Gran Bretaña ya tiene suficiente gente. Más de cinco millones y medio de extranjeros se mudaron aquí durante un año o más de 2000 a 2009 – el mayor flujo de llegada de nuestra historia.

La inmigración mantiene los salarios bajos en los trabajos peor remunerados, así que los ricos se benefician y los pobres sufren.

En algunas zonas, los inmigrantes suponen una carga muy pesada para los servicios públicos y crean tensiones sociales.


Más adelante, otra pieza de la misma campaña publicidad decía:


China es una amenaza para Occidente

Los argumentos:

China gasta 200 billones al año en defensa, casi tres veces más que hace una década y casi el doble que Gran Bretaña.

China ha recrudecido su políticas con las minorías del Tíbet y de Xinjiang y ha perseguido a partidarios del sistema democrático, como el premio Nobel, Liu Xiaobo.

El apetito de China por materias primas está agotando la tierra y favoreciendo a regímenes corruptos en los países en vías de desarrollo.




El Milodón, con fines efectistas, os está ocultando un dato importante: cada uno de estos grandes posters publicitarios llevaba al lado, al mismo tamaño y en color antagónico, una respuesta diametralmente opuesta a cada uno de titulares y argumentos negativos.

La campaña, a lo largo de todas las paradas de la red de transporte subterránea de Londres, propone una simpática agenda de temas para el debate.






Aquí, una imagen que muestra que los posters no son precisamente pequeñitos... (si quéreis leer los textos íntegros en alta resolución y leerlos correctamente en inglés, los podéis encontrar aquí)



¿Por qué la idea 'Occidente debería usar la fuerza contra el programa nuclear iraní' va sobre fondo blanco mientras que la propuesta 'Tratar de detener la inmigración es mala idea' va sobre negro? La semiótica, esa hija de puta...

El uso arbitrario de los colores 'positivos' y 'negativos', la formulación intencionadamente ambigua de ideas incorrectamente políticas (o era políticamente incorrectas?) y el empleo del slogan '¿Tú dónde te posicionas?', como cierre final, hace que todo este movidón publicitario huela peor que el pocete de Joaquín Sabina los domingos por la mañana.

¿De verdad quieren promover el debate nuestros amigos de The Economist?

¿No estarán aprovechando la excusa del diálogo y la diversidad de opiniones/visiones para lanzar a la opinión pública británica, propuestas racistas, morbosas, retrógradas o belicosas absolutamente intolerables?

Fotografía de Cuchara de Palo

Mientras, como bien explica Culler de Pau en su Tumblr, en el metro de Madrid, Esperanza Aguirre pergeña una treta para hacernos creer que es posible contar con excelentes prestaciones sociales sin pagar impuestos en un anuncios que rezan «La comunidad donde pagamos menos impuestos», «8 hospitales nuevos y menos listas de espera, gracias a tus impuestos». Vivo sin vivir en mi. O el oxímoron vivo aplicado al estado del bienestar.


El mal siempre se las ha ingeniado muy bien para inventarse las mejores excusas.




viernes, 24 de junio de 2011

Casi, un musical (o el Milodón en la Zarzuela)



Las retinas de los niños son como cámaras pinhole.
Agujeros negros muy pequeños abiertos en el centro de un iris colorido que se mueven muy rápido y atrapan en el fondo del globo ocular imágenes que se quedan ahí para siempre.

Los ojos de los críos nunca olvidan.
Y nunca se sabe qué planta va a salir de las semillas visuales que se siembran en la niñez. Lo que parece claro es que a los padres de Hitler y Stalin mostraron los cromos equivocados a sus chavales.

Este niño se llama Adolf. Y no fue a ver a 'Casi'

Y que si los ojos de los niños funcionan como cámaras pinhole que todo lo atrapan, la exposición a cosas bonitas o memorables puede ser recomendable.

Los niños que han ido a ver los fines de semana de junio al Teatro Casa de Vacas del Parque del Retiro la representación en vivo del cuento de Blanca Lacasa 'Casi' no van a poder olvidarse jamás de la historia de esa niña que va perdiendo partes de su cuerpo, que va a buscar sus orejas a objetos perdidos y que con sus partes sueltas construye una nueva cría llamada 'Uy'...

El ilustrador Puño ha construído visualmente la historia. Alberto Mate le ha puesto música. Y el cerebro de los críos habrá generado memorias que serán fuente de inquietudes, aventuras y toletoles el resto de sus vidas.

El Milodón conoció una vez a un tipo que era capaz de hacer una cámara pinhole (o estenopeica) con cualquier objeto hueco. Hasta con la cáscara de un huevo vaciado. ¿Os imagináis? ¿Un huevo en cuyo interior se fijan fotografías?
Antonio no sabía que faltaban pocos años para que sus trucos de mago de la luz se convirtiesen en recetas googleables. Así que cuando se le preguntaba cómo conseguía vaciar el huevo y recomponer la cáscara para poner el su interior la emulsión necesaria para que las imágenes se fijasen, ponía cara de pillo y no respondía.
Sabe dios de dónde venía la obsesión de Antonio por convertir cualquier cosa en una cámara, pero al rememorarlo aquí y ahora el Milodón se ha acordado de que una vez un amigo coleccionista de soldaditos de plásticos le dijo que todos los adultos que coleccionan juguetes lo hacen porque de niños no les dejaban jugar cuando y con lo que querían.
¿De qué privaron a Antonio en su niñez? ¿Nunca le compraron la foto de la orla del colegio? ¿Los fotomatones eran coto vedado para él? ¿Sus primos le robaron su recién estrenada cámara compacta durante el ágape de su primera comunión?

Al Milodón, cuando apenas contaba diez años su tía la llevó al Teatro Jovellanos de Gijón a ver una zarzuela, que por su estructura y su fórmula lírica es en realidad una opereta, titulada 'La Leyenda del Beso'.
Vosotros no lo sabéis, pero todos conocéis esta obra de la que os habla el plantígrado porque Mocedades popularizaron uno de los momentos álgidos del libreto a través de una canción adaptada que titularon 'Amor de hombre'.


Toma 'layering'

El caso es que 'La Leyenda del Beso' cuenta en cuatro actos una historia de amor muy tormentosa en la que se mezclan un matrimonio de conveniencia, una camarilla de gitanos salerosos y unos celos muy pasionales. Es posible que la tendencia al melodrama o incluso la debilidad por lo madrileño del Milodón, hundan sus raíces en el argumento de esta zarzuela.
El bicho no lo podría garantizar al cien por cien.

Lo que sí tiene claro es que la impresión que le causó escuchar a tenores y sopranos cantando y bailando sobre las líneas musicales trazadas por un orquesta sinfónica es la responsable directa de su amor posterior por los musicales y su obsesión por, entre otras películas del género, Cantando bajo la lluvia.
A la vez, esta visita a la zarzuela y el subsecuente amor por los musicales es el origen de un cadena de filias personales.

Así, el vestido verde de Cyd Charisse sobre el fondo rojo de esta escena de Cantando bajo la lluvia guarda una relación directa con el milodoniano amor por los colores brillantes...


... y el cabello color ceniza (perfilado en amarillo) de La Bella Durmiente en esta escena de la primera película que el Milodón alquiló en un videoclub -en formato Beta, dicho sea de paso- tiene que ver con su afición por las mechas rubias...



... mientras que el discurso sufragista de Glynis Johns en esta escena de Mary Poppins -cuyo estilismo (el de Glynis Johns) por cierto, está cromáticamente hermanado con el chaleco de Gene Kelly y los cabellos de la Sleeping Beauty- es la base de algunas ideas políticas inamovibles en la psique milodona ('though we adore men individually, we agree that as a group are rather stupid').



Ni Enrique Reoyo, José Silva Aramburu y Antonio Paso, cuando escribieron el libreto de La Leyenda del Beso, ni Reveriano Soutullo y Juan Vert, cuando lo musicaron, tenían ni idea del bonito lío que iban a armar muchos años después en la cabeza de una niña que además de ser más cursi que una cerda con rímel, nunca agradecerá suficiente a su tía haberla llevado al Teatro Jovellanos.

Blanca Lacasa, Alberto Mate y Puño aún no tienen ni idea de todo el bien que el Señor Rojo y la araña Juanita (ambos personajes de 'Casi') van a hacer en la vida de los pequeños que han escuchado su historia.

jueves, 23 de junio de 2011

domingo, 19 de junio de 2011

¿Cockney o Castizo?

No hay nada más chulapón que Queenie Watts cantando el clásico 'Waterloo Sunset' de los Kinks.

Verano Fatal



Hay gente que cuando empieza a apretar el calor huye hacia la Sierra, buscando un soplo fresco de clorofila. Los árboles de Cercedilla dan sombra y a la sombra se suda menos. Pero el subsuelo de la Sierra de Madrid está compuesto esencialmente de granito, una piedra que en grandes concentraciones expulsa radón.
Radón. Un gas radioactivo.
En Cercedilla, en San Lorenzo del Escorial (el Santo al que achicharraron en una parrilla), la masa arbórea es de un verde tan oscuro que casi parece morado, como los pendones de algunos nazarenos. Y al regresar a casa, los coches hacen procesión en la M30.

Cuando el calor empieza a apretar, Madrid se convierte en una ciudad centrípeta. El aire, ardiendo bajo un sol que es calefacción centralista, gira en círculos y desagua en un sumidero ubicado justo en el medio de la ciudad. Así lo indica un vértice geodésico imaginario que el espectro de un tecnócrata franquista colocó ahí en una noche hirviente del año 1945.