lunes, 14 de febrero de 2011

Carta Abierta a un Madriñelo Ilustre 5 - Hoy: Javier Marías










Querido Javi,

Hay que ver lo que te gusta fumar.

Recuerdo que hace dos años por esta fechas, cuando yo acababa de llegar a Madrid y esta ciudad aún me parecía tuya, un día fui hasta el número 16 de la Calle Covarrubias, donde naciste. A husmear.
Quería ver cómo era el barrio en el que habías empezado a echar tus primeras caladas. Quería ver el portal por el que salías con tu madre y tu institutriz, Leo, la que se había inventado para divertiros a ti y a tus hermanos que su novio era Gento.

Tú te criaste entre los desaparecidos palacetes del antiguo Chamberí. Y fuiste al Colegio Estudio, "un centro privado independiente, en el que se propicia un modelo pedagógico de convivencia plural, tolerante y solidaria, con gran apertura de miras en cuanto se refiere a la formación integral de la persona en libertad responsable; una escuela en la que la labor educativa está impregnada del sentido ético que debe presidir la vida y que empieza a despertar a edad temprana; una escuela en donde la sensibilidad, la búsqueda de valores estéticos, la corrección en las formas, el respeto a los demás y al entorno, imprimen estilo a la vida diaria". Una escuela con un programa pedagógico excelente que no impidió que te engachases a la nicotina como cualquier carretero.

Cuando entré en tu edificio, el portero de tu antigua casa me dijo que no tenía ni la menor idea de qué le hablaba al preguntarle por ti. Y me llevé una decepción.
En mi fantasía costumbrista, por los bulevares -Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera- grandes y brillantes taxis negros se hacía hueco entre carros tirados por burros y autobuses de dos pisos de color azul (una vez leí en un texto tuyo que los había en el Madrid de los años cincuenta).
Sin embargo, al señor portero, que yo quisiera imaginarme cómo habría sido la infancia de un niño hijo de intelectuales liberales y republicanos (exiliados una buena temporada a Estados Unidos) le debió de parecer una horterada de gran calado. Porque me respondió con un desprecio profundo, propio de uno de esos editoriales dominicales tuyos.

Ajena al zumbido de su transistor y a su cara de odiador misógino, a mi se me hacía el culo gaseosa pensando que por aquellas escaleras cualquier tarde habrían subido a merendar a tu casa Ortega y Gasset o Vladimir Nabokov, los dos muy amigos de tu padre. Y que, mientras, tú andarías por la calle, corriendo detrás de una pelota, sí, pero ya buscando los valores estéticos, la correción en las formas, el sentido ético que debe presidir la vida. Oh, Javi.

No sabes lo que he sufrido (y sufro) por ti cada vez que entro en un bar y veo que falta el humo, elemento esencial de cualquier ambiente tabernario. No puedo ni atisbar lo encabronado que debes de andar a causa de la ley antitabaco. Porque admitámoslo, Javi: a ti te parece muy mal todo.
Que los ciudadanos hablen por encima de los niveles recomendados por Organización Mundial de la Salud. Que las madres no enseñen a los niños a decir 'por favor' y 'gracias'. Que el alcalde promueva obras sin fin. Que la gente aplauda en todas las ocasiones, sean o no los aplausos merecidos. Que la década anterior no tenga nombre. Que alguien interrumpa un almuerzo por recibir una llamada al móvil. Que le cambien las denominaciones a las letras del alfabeto. Que se digan laísmos, leísmos y loísmos. Que ciertos irrespetuosos se rían a carcajadas en el cine (y coman cosas que ronchan). Que se apoye el cuello de las botellas en los vasos al servir el vino. Que las novias se casen de blanco. Que los viandantes vistan chándal a diario. Que los entrenadores vayan con traje de chaqueta.
Qué mal te parece.
Todo.
Tú que eres académico de la lengua -con el sillón R- no admites en tu diccionario la palabra Resignación. La Resignación es para las clases medias.

Y pocos ciudadanos de clase media pueden alardear de una librería como la que tú enseñas cada vez que puedes a los periodistas. ¡Qué librería, oiga!

Piénsalo bien. Con una biblioteca personal de las dimesiones de la tuya, es muy difícil que, en lo que te resta de vida, te quedes sin papel para hacerte cigarrillos.






15 comentarios:

  1. Biblioteca Mariana15 de febrero de 2011, 9:12

    Mylodon, la gracilidad de tu pluma compite con la minuciosidad de tu edición gráfica!!! ¿De dónde sacaste las fotos? ¿Esa estantería la tienen en Ikea?

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  2. Milodon, tenemos que quedar.
    Javier Marías fue mi gran amor (platónico claro) durante años. Tengo una carta suya y todo, jajaja!!

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  3. ¿Cuántas hemos estado enamoradas del Sr. Marías?
    Deberías hacer una encuesta.
    Yo cada vez que iba a que me firmase a la Feria del Libro me volvía a casa con las manos vacías por terror a qué decirle. Patetico. Amor platónico. Puff.

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  4. Marías es un escritor de señoras, como Coelho, pero camuflao. Y bien que le jode.
    He de decir que estuve releyendo algunas páginas de Todas las almas para escribir questa cosa y me sigue pareciendo sublime.
    Pese a la de detractores que tiene y a cómo esos detractores se lo curran para desmitificarle...
    Este documento, por ejemplo, es encaje de bolillos anti-mariista
    www.lafieraliteraria.com/PDF/estafa.pdf

    Peor pa ellos

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  5. Señorita Rottenmeier, antes de irme, una pregunta...
    Fue galante Javi en su carta?
    Beso

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  6. Dios mío, con todas las cosas que odia, definitivamente le caería fatal a Marías.
    Enorme post, como siempre.
    Qué gusto da leerte!!

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  7. Tengo una duda. Marías es gay?

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  8. Muy educado, si. Galante no.
    Pero era una carta pretendidamente profesional (para disimular que quería casarme y tener diez hijos con él).

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  9. Marías odia a Marías. jajaja. cómo ser john malkovich!

    Rottenmeier, yo hice eso, pero con Lázaro Carreter, que en paz descanse. Tengo su carta guardada en una hurna de cristal y se la enseño a todos los invitados.

    Yo diría que no es gay y que huele fenomenalmente...

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  10. No es gay, para nada. De hecho tiene fama de ser un conquistador (picaflor, dice él).

    Tengo entendido que a los 19 años se enamoró y se fugó con una señora de 40. Nunca se ha casado. Hace años, en un artículo del El País en el que hablaba sobre la muerte de su padre, hacía referencia a que ahora tenía una novia muy risueña.

    Lo que os decía: amor platónico un pelín obsesivo. Ainnss.

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  11. El Milodón está triste. Tenía la esperanza de que Javi se pasase por aquí a decir que Navokov es con B.





    Y hurna sin H

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  12. No sufras Milodón, es que probablemente no tenga internet.
    Tú imprime este post y llévalo siempre en el bolso por si te cruzas con él por la Calle Mayor.

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