sábado, 24 de diciembre de 2011

El villancico más bonito del mundo



El Milodón os desea que os riáis mucho y con muchas ganas esta noche. Abrazos de osezno y besos muerdagueros.

"I can see a better time when all our dreams come true"

miércoles, 30 de noviembre de 2011

5 Potenciales Hogares Milodonianos (5 Amores Arquitectónicos)

Imaginad que pudieseis escoger absolutamente cualquier lugar de Madrid para vivir. ¿Dónde iríais? El Tapir Nicanor (que está tomándose un descanso) le ha confesado al Milodón que si la parte alta del edificio de Pachá (antiguo cine Barceló) fuese habitable, haría las maletas y para allá que se iría. No podemos culparle. Es difícil resistirse a algunas magnas obras del art decó capitalino.


Aquí os va el Top 5 Milodoniano (de menos a más)

5 - La Casa de las Flores - Calle Hilarión Eslava
Obra del mismo arquitecto que diseñó Nuevos Ministerios (Secundino Zuazo) durante la República, al Milodón no le gusta porque en ella viviese Pablo Neruda, después de que Rafael Alberti se lo recomendase. Es que las barandillas tubulares verdes de sus escaleras interiores son un primor, el sabor secesión vienés de las contras de las ventanas una delicia y el patio interior un oasis. ¿Qué más decir? Esto. Y después escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".


4- Colonia Residencia - Calle Jorge Manrique y aledaños (Altos del Hipódromo)
El espíritu de Le Corbusier se adueñó del alma de los arquitectos Rafael Bergamín, Luís Blanco Soler y Javier Gómez de la Serna, quienes crearon esta coorperativa de casas económicas para inquilinos de profesiones liberales -expresión que ya entonces era un eufemismo para referirse a gente pedorra que en lugar de decir jarrón dice 'búcaro'-.
Amantes de la Bauhaus: un paseo por esta zona de El Viso hacia la zona del trazado final de Serrano merece mucho la pena. Eso sí: cuando consultéis el precio de los alquileres se os va a poner una cara de Adolf Loos que no vais a poder con ella.




3- Pinar, 3
Situado al comienzo de la calle donde aún resiste en pie la Residencia de Estudiantes (aprovecho para deciros que no dejéis de leer Fabulosas Narraciones por Historias, de Antonio Orejudo - una historia paralela de la Residencia) la verdad es que tufa un poco a A-Cerismo, pero su maravillosa ubicación -en la intersección de Pinar con General Oraa- tan pronto permite acudir a ver a las fulanas de lujo del D'Angelo como ir de tiendas por el Barrio de Salamanca. Y ya no se hacen mucha viviendas de nueva construcción en centro de Madrid con piscina en el tejado.



2- Plaza de Olavide
- Número desconocido (terrazas rodeadas en rojo)
La Plaza de Olavide es uno de esos lugares falsamente encantadores: su trazado circular y cerrado al tráfico, con vegetación en el centro, queda estupendamente en las fotos. A la hora de la verdad, el interior de la plaza está siniestramente aislado por las plantas, lo que hace que por las noches atravesarla sea deporte de riesgo. Además, está cerrada al tráfico, sí. Pero también cercada por entradas a pasos subterráneos que son de lo más desangelado. Aún así, ¿quién no querría vivir en esas terracitas que otean todo Chamberí?


1- Los Jardines Colgantes de San Bernardo
- Alberto Aguilera, 1
Obra de Fernando Higueras, también autor del edificio de Patrimonio Artístico Español y del edificio de oficinas más bonito de Madrid, es el lugar donde vive ese señor de bigote que una vez dio un golpe de estado. Y el lugar definitivo donde al plantrígado le gustaría incubar un osezno.



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Paciencia

The Galician Pacient


Sale del trabajo y pasea hasta la Plaza de Colón, donde ondea al viento la mayor bandera de España del mundo, esa que fue izada en el corazón militar (sentimentalmente hablando) de Madrid el 12 de octubre de 2001, cuando gobernaba Aznar. ¿Importa mucho este último dato?
Hoy es sólo un día más.
Dando un rodeo intencionado para llegar a casa, sube por la calle Génova.
En la puerta de la sede del PP se agolpa una turba de periodistas, casi todos con una cámara en ristre. Hace ya dos días que Mariano Rajoy es el presidente del gobierno. Seguramente está a punto de salir por esa puerta. Son sus primeros días de cole.



Cosas del directo


Los mercados aún no se han derrumbado y ya no hay titulares a cinco columnas sobre la prima de riesgo.
Un gallego llega a Moncloa y Madrid le da la bienvenida con cielos encapotados.
El gallego en cuestión asume la borrasca con gesto estoico, porque como dice Xosé Hermida (el director de la edición gallega de El País) en un perfil titulado Un Señor como Dios Manda, todos los que en su momento subestimaron el potencial de este barbudo pontevedrés fumador de puros no tuvieron en cuenta que este hombre se hizo en una pequeña capital de provincias. Y en una capital de provincias "se aprende principalmente una cosa: a tener paciencia".


Después del fragor de la batalla electoral, hay una extraña calma chicha en el ambiente.
Como si el tiempo se hubiese detenido en ese intervalo de silencio que hay entre la caída de un rayo y el estallido de su trueno.

El Milodón, abriéndose paso entre las gotas de un inmisericorde chirimiri y dejando atrás a los plumillas que esperan a Godott piensa una vez más que odia la lluvia; y que la tormenta económica de la que tanto se hablaba en las últimas semanas parece ahora, en medio de este inquietante silencio, una invención de campaña.

Ni el Santo Job podría con tanta incertidumbre.


"¿Ha visto usted a Mis Tetas? No, pero me gustaría verlas"

domingo, 13 de noviembre de 2011

Goyas y teles de plasma (de Pinto Coelho a Joaquín Torres)


Aunque no quería revelar su nombre, la amiga del Milodón había conocido a un señor muy de su agrado la noche anterior: "¡Y tiene cinco Goyas en casa!", decía maravilladísima, como poniendo la guinda a una enumeración de atributos que supuestamente adornaban a aquel misterioso hombre.

El Milodón, que no quería chafarle la ilusión a la cinéfila amiga pensó: "Ay, la virgen. A ver si se ha enamorado de Fernando León de Aranoa. ¿Y ahora qué coño hago?".

En lo que duraron dos o tres parpadeos de perplejidad, el plantígrado ya se había visualizado pasando tardes de sábado en las terrazas de la Argumosa, comentando la Seminci con los amigos del nuevo novio de su amiga o llevándo a los hijos de él -en un acto de solidaridad del que sólo las treintañeras solteras son capaces- a los conciertos alternativos para niños hijos de padres alternativos de La Casa Encendida. Todo ello en chancletas.

Temeroso de que tal escenario potencial se confirmase, el plantígrado preguntó de la forma más discreta posible: 'Entonces, ¿éste qué es? ¿productor ejecutivo, actor o director'. Y se confirmó.
Director.
Pero de una institución financiera.

Los Goyas que tiene en casa son cuadros.


El Duque de Palma devorando una ensaimada

Sí, amigos. El Milodón sabe que a vosotros, como a él, descubrir pegotitos de óleo seco (y no vuestra cara de losers reflejada sobre el cristal de una lámina enmarcada) cuando os acercáis a un cuadro en un domicilio privado, ya os parece un hallazgo extraordinario.
Pero imaginaos lo que debe de ser estar tomándose la merienda en un salón que tiene 'La Romería de San Isidro' colgada en la pared.

Por supuesto esta escena de la merienda y la Pradera goyesca es una imagen fantástica creada para darle más intensidad dramática al post.
Vosotros sabéis que ese Goya en concreto está en el Museo del Prado, al alcance de todos los ojos que quieran ir a verlo. Aunque no siempre fue así. El Teniente Lucientes lo pintó en su día como cartón base para unos tapices que iban a adornar la habitación de las infantitas hijas de Carlos III. Pilla algo así Urdangarín hoy y lo hace hablar.



¿Si mañana pudieseis ir a cualquiera de las pinacotecas del mundo y llevaros una obra de arte para colgarla en vuestra casa, cuál sería? El Gallo de Chagall es el más firme candidato del Milodón. Quedaría fenomenal con un sillón Chester que el plantígrado vio hace años en Liberty y que desde entonces puebla sus sueños húmedos.

Como comprenderéis, un bicho que es capaz de mirar con deseo erótico un sofá guateado de terciopelo, respira muy aliviado al saber que el apellido del afortunado hombre de los seis Goyas no era León de Aranoa; aunque sus resonancias fueran igual de heráldicas y blasonadas. Y que no vivía en Lavapiés, sino en la Colonia del Viso.

No os creáis que este alivio tiene nada que ver con una afinidad ideológica.
Se trata más bien de afinidad estética: en Lavapiés no hay casas decoradas por Pinto-Coelho. Y en el Viso sí.

-Milodón, no hagas como esa gente que con toda familiaridad cuela en sus anécdotas infinidad de nombres propios, aún a sabiendas que su interlocutor no tiene ni puta idea de quién le están hablando.
-¿A qué te refieres?
-¿Puedes explicar quién caralho es Pinto-Coelho?
-¡Ah! ¡Claro!

El plantígrado os lo explica aquí:

Duarte Pinto-Coelho era un decorador portugués de Cascais que llegó a España procedente de París (donde empezó su carrera profesional) a mediados de los años cincuenta.

Pinto Pinto, gorgorito

Pinto se llevaba bien con los Reyes de España.
Tanto que una vez le presentaron a la Reina de Inglaterra: "Mira Isabel, este señor está decorando la casa de mi yerno"

Aterrizó en un Madrid que acababa de salir de la autarquía franquista y donde la alta burguesía industrial y las familias de rancio abolengo apenas tenían lugares donde ir a gastarse los dineros: por ejemplo, en aquel tiempo las señoronas que no podían comprar vestidos de Balenciaga, porque no estaba liberalizado el tránsito de bienes y no los podían importar, le encargaban a modistos como Pedro Rodríguez que les dibujaran y confeccionaran modelitos inspirados en las creaciones de las grandes firmas de alta costura.

En aquel Madrid clasista, encorsetado y caudillista, Duarto Pinto-Coelho hizo su agosto.

A los que vivían en los palacetes de la Castellana o en los chalecitos de las zonas residenciales más privilegiadas (como el Viso) les ofreció la posibilidad de crear en sus domicilios un ambiente grandioso, elegante y sofisticado, inspirado en el que había visto en sus visitas a las moradas de los Rotschild y otros banquerazos.
(Podéis leer también aquí)


El interior de la Escuela de Canto de San Bernardo (gracias, Mate, por descubrírmela) es suyo

Un detalle de su casa de La Latina


El interiorismo que hizo para uno de los salones del Teatro Real. Venga pan de oro.

Pinto-Coelho entelaba las paredes y pintaba con frescos los techos de las casas de los ricos, cuyas habitaciones llenaba de porcelanas chinas en blanco y azul, de biombos asiáticos, de muebles de India en ébano y hueso: con todos esos objetos representaba el mundo interior de la 'gente viajada'. Pero no como lo haría un gañán, sino como un hombre que amaba las artes decorativas. Era capaz de poner unos platos de Talavera junto a unos corales del trópico sobre unos muebles castellanos y quedarse tan pancho. Su mundo era uno hecho de tapices suntuosos, terciopelos raros y colores planos (rojo, azul y verde), encendido por lámparas de tulipas amarillentas, que despedían una luz ténue.

A lo mejor ahora mismo estáis pensado: eres más cursi que Carmen Posadas, Milodón.
Pero más vale ser cursi que hortera.

Y nadie está a salvo de la tentación del metacrilato.

Recordad que vivimos en una España liberal, monárquica y parlamentaria, que a principios del siglo XXI convirtió en su nuevo Pinto-Coelho a Joaquín Torres.

-¿A quién?
-Sí, hombre. A-Joaquín Torres, del estudio A-Cero.

Times are A-Changing

Ese señor que ha salido en todos en los programas de Tele5 y La Sexta sobre el 'nuevo gran lujo'.
El hombre que diseñó los hogares de todo el Madrid galáctico (el de los contratos estratosféricos, la especulación y la avaricia): el de Florentino y los (nuevos) banquerazos.
El arquitecto que tan pronto se plegaba a los gustos de Cristina Tárrega como a los de Cristiano Ronaldo.


"Eres una persona de mucho dinero de cuna"

El que sólo trabaja para gente que puede comprarse arte de verdad. Pero que prefiere comprarse teles de plasma.

¿Si tuvieseis muchísimo dinero os compraríais un Goya? Pinto-Coelho tenía un Veláquez sobre su escritorio. Iñaki Urdangarín un cuadro de Brueghel el Viejo.

Operación Babel

Un grabado de Goya muy gráfico

domingo, 6 de noviembre de 2011

Loquillo y Chencho Arias: de mudanza con el Milodón


El Milodón se levanta el sábado un poco después de las doce con la habitación patas arriba. Menos mal que el teléfono ha sonado. Unos amigos (y vecinos) le invitan a comer.

La tarde anterior había estado sacando jerseys gruesos y poniendo a buen recaudo sus prendas de verano. Hay un vaporoso vestiditido rosa hecho con un tejido acrílico que imita a la seda que lleva casi dos meses diciéndole al plantígrado desde una de las perchas de su armario: ''¡No te hagas la sueca que aquí ya estoy más fuera de lugar que Loquillo en un anuncio del Banco Sabadell!'.

Versión larga




Versión corta


Transcripción literal del anuncio:

-Inocencio Arias: Hablando de tu generación y de la mía por supuesto, no nos ha ido mal.
Lo que tenemos que plantearnos es cómo le va a ir a la siguiente.

-Loquillo: Yo es que jamás pensé que íbamos a tener futuro. La explosión del punk, que era una manera de decir no hay futuro, vive la vida lo más rápidamente posible y disfruta mientras puedas. Entonces llega un momento en que cumples cincuenta años y te han jodido. Y es el momento en que uno empieza a pensar: '¿Cómo salimos de esta?'


En Banco Sabadell utilizamos toda nuestra experiencia para ofrecerte un plan personalizado de futuro que rentabilice tu dinero al máximo.


Guardar la ropa estival para sacar la de invierno es un engorro angustioso, sobre todo si eres chica: la mayoría de nosotras hemos sido amamantadas en los pechos de Amancio Ortega y su cultura fast fashion, así que, sin darnos cuenta, compramos muchísimas prendas baratas que en realidad no necesitamos y luego no sabemos ni cómo almacenar.

Guardar la ropa de verano para sacar la de invierno es triste, por eso casi todo el mundo tarda en hacerlo más de lo que sería necesario.

Hablamos de un ritual que, al igual que la concesión de Loquillo a la industria financiera
, tiene un sabor patibulario, como de ocaso irreversible: el sol empieza a ponerse a las cinco de la tarde, en el edificio ya ha empezado a funcionar la calefacción y ahí está uno, resignándose a la idea del frío y la lana gorda.
El invierno es a la vida humana lo que las recesiones al capitalismo: un mal estructural frente al que más vale ponerse a cubierto. El cambio de armario es una señal de que no hay escapatoria al destino.

En noviembre, los días ingresan en un geriátrico para sentarse alrededor de una mesa camilla. El año en curso se hace viejo.

Como también se hace viejo José María Sanz Beltrán (Quieroserunarcockandrollstar). Él, para sentarse frente al brasero, escoge a Inocencio Arias. Nosotros a un tal Facebook.
¿Quién está más
Loco?

Cambiar la ropa de verano por la de invierno es un coñazo, un engorro y una pena. Sobre todo si sabes que en un plazo de un mes te estarás cambiando de casa.

Después de casi tres años viviendo en armoniosa compañía El Milodón se muda solo.
Lonely Milodón.


Adiós, Chamberí. Hola, Argüelles.

Hasta siempre, Ríos Rosas.

Buenas, Galileo.



Hay algunas cosas que este bicho echará mucho de menos pero a las que está totalmente dispuesto a renunciar en aras de su independencia:


La línea 1.
El Milodón camina apenas cien metros y ahí está: azul celeste, la más versátil de la ciudad. Subiéndose a borde de sus vagones es posible llegar al jardín tropical de Atocha, al Abrazo de la Transición de Antón Martín, a los bares de tapas de Tirso de Molina (eso incluye la Casa de Granada y el bar El Frontón), a las manifestaciones de Sol, a las tiendas de Gran Vía, al pillaje y putiferio de Malasaña, a la glorieta de Bilbao y su Café Comercial, al Andén Cero (antes conocido como 'estación fantasma'), a las exposiciones del Canal de Isabel II, a los cines Renoir, al japonés de Tetuán, a la cervecería Gago en Valdeacederas, a los escenarios de Los Millones en La Ventilla, a las Torres Kío y a la estación de Chamartín.


Las pistas de atletismo del parque de Santander.

La mayor densidad de población jamona de toda la ciudad. Una vuelta a este ruedo deportivo supone, además de un ejercicio muy saludable, un edificante espectáculo de carnes corredoras.

Los bares de Ponzano.

Sabéis que el Milodón adora las alitas de pollo del Alipio Ramos, los boquerones en vinagre del Fide y las patatas bravas de la Ardosa Auténtica (no confundir con la de la calle Colón; Michael McKewitt sólo vendría a esta), pero desde que se cargaron la carismática Taberna Vidales, con su ambiente pugilístico de pega y su rótulo de cristal , nada ha vuelto a ser lo mismo.

Octavio, el portero rumano

Con un acento a medio camino entre el de Balki Bartokomous y Apu Nahasapeemapetilon y una identidad sexual localizada en la intersección de los conjuntos Leonardo Dantés y Tico (el personaje de la versión animada de Willy Fogg), el entusiasmo con el que da los buenos días este señor a las ocho y media de la mañana no tiene precio.

El Charlotte

¿Un bar de copas de treintañeros que se afeitan, conocen más prendas para cubrir la parte superior de sus cuerpos que las camisetas de algodón y que dejan salir antes de entrar? Como lo estáis leyendo. Y justo debajo de casa. En verano este establecimiento se amplia con una terraza que el Milodón suele observar de reojo mientras frente al portal busca las llaves en el bolso y piensa 'otro mundo es posible'.

Trinidad Jiménez y Carlos Boyero

Los más ilustres vecinos del Milodón. Al escribir sus dos nombres contiguos han pasado por la mente de este plantígrado escenas de dos rombos.

La pastelería de Iglesia
Además de por tener a la venta unos impagables muñequitos de chulapa y pichi retro que recuerdan a los personajes de la Familia Telerín, esta confitería es especial por sus deliciosas tejas. El Milodón solía comprarse las de naranja y chocolate. Al lado de la confitería hay una barbería antigua cuyo rótulo descolorido -azul, rojo y blanco-, tocadores de formica y asientos verdes de piel gastada están diciendo a gritos: "Montad aquí una boutique china".

Rober y Elena
Algunas parejas felices apadrinan a amigos solteros como obra social. Si la pareja feliz que os ha tocado en suerte cocina fabulosamente bien (y os invita a comer), tiene un excelente gusto cinematográfico, os trata con cariño (que en absoluto consideráis merecer) y vive a una manzana de vuestra casa, ¿cometeríais el error de mudaros? Sólo si son ellos mismos los que os han conseguido vuestro nuevo nidito.


Para cuando el Milodón se ponga a empaquetar todas su cosas, incluida la ropa de verano que ya está en sus correspondientes cajas, España probablemente habrá cambiado de signo político. En lo que quede de campaña electoral se hablará de la crisis económica mundial, del mercado inmobiliario, del puto ladrillo y del archifamoso derecho constitucional a la vivienda. Se repetirán consignas. Se harán promesas. Se ofrecerán argumentos.

El Zara de Taiwan, inaugurado este fin de semana (es en serio)

Aunque nadie será capaz de explicar por qué la gente de la generación del Milodón puede acumular quilos y quilos de ropa hecha con tejidos acrílicos pero no se puede permitir una casa con un armario donde quepa toda.

Que nos lo expliquen Loquillo y su banco.



Dile a Pepe Risi que ya puede sonreir.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Aurelia (un minidocumental)



Estos días Madrid está oscuro y triste como Galicia o Inglaterra en invierno.
Pero cuando uno escucha a AURELIA (gallega, inglesa, mundial) para de llover.
El Milodón os suplica que no dejéis de ver este documental, que encontraréis clicando sobre la palabra Aurelia.
Gracias al Reverendo Mate por los rayos de luz.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Nuevo Diccionario Madrinelo - Entrada 16


Visto en la Calle Vascos (aunque no fotografiado por el Milodón)

Tera


1. Dícese del restaurante con aforo para 1012 personas, según la normativa IEC 60027-2 y la IEC 80000-13:2008 publicadas por la Comisión Electrotécnica Internacional. 2. Reality bytes

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Sala Marco Aldany

¿Dónde dices que viste a los Band of Horses?

Foto robada a la edición digital de Rolling Stone

Calle Princesa. Antigua Sala Heineken. Más antigua Sala Arena.

La vida salda cuentas con ironías que ni el mejor guionista podría idear.

lunes, 31 de octubre de 2011

Anabel Lee, ¿truco o trato?





El Milodón no puede esperar a ver los pasos de Semana Santa de Valladolid convertidos en decorados gigantes de cartón piedra en El Pasaje del Terror de un hipotético Eurodisney madrileño. Si Halloween ha conseguido borrar la cara de la tradicional, muy romántica y españolísima visita a los cementerios por un absurdo intercambio de caramelos, qué americanada no serán capaces de jugarle a Juan de Juni...

Es que es una pena que, teniendo en NUESTRO (obsérvese el uso de la primera persona del plural con matices claramente nacionalcatólicos) calendario una festividad tan rica en matices ibéricos como la de Todos los Santos, la gente se ponga a hacer el subnormal con calabazas, una hortaliza que en este país sólo comen los cerdos.


Esta última aseveración no os la toméis a mal si vuestra madre os hace unos purés naranjas buenísimos con la cosa en cuestión (calabazas). También hay hogares donde con mucha naturalidad hoy en día se come romanescu. Y eso no hace que zamparse esos fractales verdes al vapor sea menos siniestro.

Arriba, Santiago Auserón dando una lección magistral sobre cómo traducir el lenguaje del terror victoriano (Edgar Allan Poe, en este caso) a NUESTRO imaginario fúnebre. Abajo, el menú de hoy.


martes, 4 de octubre de 2011

Siempre nos pasa lo mismo (domingo en La Latina)


El domingo por la tarde, en ese tramo final del día en el que quienes no están haciendo el hortera en El Viajero están tirados en casa barajando seriamente el suicidido (inducido muchas veces por las terribles resacas en las que desembocan los jueves/viernes/sábados de esta ciudad), Salto de Cama dieron un concierto en un patio de vecinos de La Latina.

Organizaba el sarao un colectivo llamado JA!, que entre otras muchas cosas bonitas ha puesto en marcha una iniciativa titulada Conciertos Mínimos.

Yago y Gala, Gala y Yago, depositaron toda la energía que se intuye en la foto de arriba en su conciertín.

En este vídeo podéis escucharles y verles explicar de forma muy gráfica cómo funcionan las corrientes circulares del amor.
Al plantígrado, que había bebido para olvidarlas, le hicieron la resaca más llevadera.


miércoles, 28 de septiembre de 2011

Óptica San Josemaría (Una visita a la Almudena)


Primero: el Milodón os ruega encarecidamente que votéis en la I Encuesta Milodoniana sobre Cambio de Diseño del Blog (arriba, en el lado derecho). Gracias.

Y ahora, a lo que íbamos. No le podéis negar al Milodón que incluso aquellos de vosotros que os declaráis escépticos, agnósticos o directamente ateos, habéis encontrado alguna vez un extraño pero placentero sosiego en la contemplación de una imagen sacra antigua.

Una estampita de un escapulario, un recordatorio de comunión, un cuadrito sobre el cabecero de la cama que vuestros abuelos destinaron para vosotros en su casa, un óleo colgado justo encima de la puerta de la sacristía de la iglesia donde fuisteis por obligación aquellas tardes de catequesis... ¿Quién no ha mirado absorto los ojos de una virgen, la sonrisa de un santo, el éxtasis de un mártir?

Es una contemplación morbosa que atrapa al buen observador. Uno se queda pillu mirando a lo santos porque son una cosa muy contradictoria de mirar. Hay algunos elementos, contados rasgos físicos, que sitúan a estos seres en un plano casi humano. Como son antropomorfos nos recuerdan a esas personas (nosotros) que vemos cada mañana en el espejo del baño. Pero algo nos dice en su forma de posar, de vestir y la mayor parte de las veces, de flotar, que no tienen nada que ver con nosotros (esas personas).

Y lo mejor es que les queremos así.
En los santos buscamos lo mismo que en el ¡Hola!: atributos de los que nunca podremos presumir, cosas que nunca podremos atesorar, vidas ejemplares que nunca podremos protagonizar.

La mujer de Julio Iglesias: esa sí que se merece que la canonicen

No es intención de este plantígrado empezar con disquisiciones a lo Dan Brown sobre los misterios que encierran los rasgos de los rostros pintados por los señores renacentistas o similares.
Los contenidos de la asignatura de Historia del Arte del Curso de Orientación Universitaria no dan para tanto.

Pero para comprender mejor el punto al que se pretende llegar en este post hay una recomendación que el Milodón no se puede resistir a dejar caer. Si un día pasáis por delante del Museo de Bellas Artes de Sevilla, no seáis burros y entrad. Dentro os espera algo muy bonito y muy alucinante: las pinturas de Francisco de Zurbarán, un hombre que consagró toda su vida a pintar monjes (eso es especialización y no los MBA de Esade) jugando con la luz y las sombras como antes lo había hecho Caravaggio, pintor al que se señala frecuentemente como su mayor influencia.

Un santo de Alcalá de Henares visto por Zurbarán.

Mirad a los monjes de Zurbarán y decid sinceramente si esas personas os parecen seres mundanos y pecadores de la pradera como vosotros. Si encontráis algo en sus rasgos, en sus indumentarias, en su mirada, algo que podríais encontrar en un bar de Malasaña a las dos de la mañana.

Y cuando hayáis vuelto de Sevilla os hacéis una excursión a la Catedral de Madrid.
La Almudena.
La que está donde el Palacio de Oriente.
Esa donde contrajeron matrimonio Felipe y Letizia.
La que luce el fresco colorista de Kiko Argüello.
Preguntad por la capilla de San Josemaría.

Y luego le contáis al Milodón qué rasgo mundano característico encontráis en las representaciones artísticas del beato en cuestión que claramente os permite situarle en el dominio de los hombres de carne y hueso.




¿Un santo con gafas?
Perdona al Milodón, San Josemaria Escrivá de Balaguer, pero que baje dios y lo vea.

lunes, 26 de septiembre de 2011

El chulo que castiga



-Me has trastornao
-Chula!


Pichi is the lad who afflict everyone from Portillo to Arganzuela, for there's no chick who doesn't want to be friends whit such a steady boyfriend



Leído (con sus faltas gramaticales/ortográficas y todo) en un librito de gran descojonor titulado Spain for the Foreigners, escrito y dibujado por Javier Cejas. Vayan a una librería y galería de arte chulísima (o chulísimas) que hay en Alonso Martínez llamada Gloria y hagan el favor de comprárselo. Chatos. Porque España es diferente, sí. Pero, ¿diferente a qué?


El Benemeritín, cortesía de Juampi Ramos


martes, 20 de septiembre de 2011

Ahora sí



The Endless Summer es un documental en el que se narran las aventuras reales de dos surfistas californianos de la vieja escuela -rubios, tostados, sanotes- llamados Robert August (nunca un apellido fue tan apropiado) y Mike Hynson.


August y Hynson comparten una certeza: si uno tuviese tiempo y dinero para perseguir a la estación dorada a lo largo y ancho del globo, sería posible vivir un verano eterno.

Partiendo de dicha certeza, August y Hynson abandonan la siempre cálida Costa Oeste norteamericana para recalar en Senegal, en Australia, en Nueva Zelanda, en Tahití, en Hawaii.

Buscan la ola perfecta bajo la sonrisa redonda del sol. Y allá donde van, estos jinetes del Miserlou enseñan a los nativos a cabalgar el océano, como lo hacen ellos, sobre una tabla.





Cuando el documental se estrenó consiguió recaudar 20 millones de dólares. Una miseria si pensáis que Resacón en Las Vegas 2 ha conseguido amasar en los últimos meses más de mil millones. Un buen pellizco si tenéis en cuenta el hecho de que The Endless Summer es una película de 1966.


Un amigo del Milodón, que vive en la capital de El Bierzo y está pensando en mudarse a trabajar a las antípodas (se debate entre Adelaida o Melbourne), acaba de escribir una gran verdad en Facebook: "El verano se acaba cuando hay que dormir con pijama".

El Milodón, que está a punto de irse a la cama y ahora mismo viste unos pantalones de franelilla a cuadros y una camiseta gris de algodón con manga larga piensa: el verano definitivamente se acaba cuando llega el 21 de septiembre y compruebas que no tienes tiempo ni dinero para mandarlo todo a tomar por culo.


God only Knows lo que nos gusta la playa...

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Madrid 1987




"El pasado es sólo una piedra para alzarse a mirar". Qué chulo sale el Café Comercial aquí. Qué bonito es el trailer de la nueva película de David Trueba. Y cómo nos gusta el tema central, de Alberto Mate y sus Músicas de Cámara.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Torres más Altas (Una historia de amor y divisas)

¡NiHao Madrid!


El 11 de septiembre de 2001 el Milodón aún no se había acostumbrado a comer solo.

Desde aquel día de octubre de 1996, cuando en los descansillos de la Facultad de Xornalismo de la Universidad de Santiago de Compostela le presentaron a aquel rubio metro noventa de grandes ojos azules, nariz prominente y lengua zarabeta, no había vuelto a sentarse a la mesa sin la agradable compañía de una conversación inteligente con las 'eses' cambiadas por 'zetas'.

Ambos -el Milodón y el Zarabeto- consiguieron llegar, muy poco tiempo después de conocerse, al acuerdo tácito (que también muy poco tiempo después se haría explícito) de que habían nacido para estar juntos. Separarse (siquiera para ir a, ya sabéis, cagar) no era algo que entrase en sus planes.
Y durante cinco años consiguieron mantenerse en sus trece: todo lo hacían juntos. Amores, exámenes, trabajos, excursiones, amaneceres, atardeceres, fiestas, festivales, visitas al médico, a los abuelos, a los despachos, a los aseos. Por las calles, por las avenidas, por los bulevares.



Juntoz.
Eran la canción de Paloma San Basilio hecha prueba empírica.

Para conseguir aquella perfección de laboratorio tuvieron que esperarse el uno al otro en circunstancias casi imposibles y darle la espalda a todo lo que no fuesen ellos mismos, pero les parecía que trabajaban en aras de algo grande. Eran la Armada Invencible. Pertenecían a la iglesia de la cienciología romántica y se les llenaba la boca de palabras grandilocuentes.
Amor. Compromiso. Futuro.

¿Qué pasa? Habían visto La Princesa Prometida demasiadas veces.

Durante los años de estudiantes fue fácil jugar el juego del dúo y esquivar a la trinidad Mundo, Demonio, Carne.
Eran veinteañeros sin tablas, pero conocían todos los trucos del videojuego universitario y sabían cómo pasar fases rápido, sortear obstáculos indeseados, conseguir puntos extra y reponer vidas, incluso después de las peores discusiones. Estaban convencidos de que podrían mantener aquel status quo eternamente.

Cuando en 2000 terminaron la carrera, la trilogía seguía acechando ahí fuera.
Como un dragón dormido.

El 11 de septiembre de 2011 el Milodón y el Zarabeto, que se habían mudado a la misma casa, ya no podían comer juntos porque habían empezado a trabajar en oficinas distintas con horarios diferentes. El mundo estaba empezando a cambiar, aunque ellos preferían hacer oídos sordos.



Sí. Culebrón.

El caso es que el plantígrado antediluviano, que no estaba acostumbrado a comer solo, cuando volvía a casa no ponía la mesa como dios manda: le parecía que no merecía la pena.

Así que aquel mediodía, abrió la puerta de la calle con desgana, entró en la silenciosa cocina, se sirvió en un plato de arroz con pollo al curry y de la mesa grande donde solían extender suculentos desayunos para dos los fines de semana cogió una silla solitaria y la plantó delante de la tele para ver las noticias.
La imagen que surgió en las pantallas no era fácil de digerir.

La primera torre (la norte) ya ardía, pero el segundo avión ni siquiera había impactado contra la torre sur.
El Milodón corrió hacia el teléfono. Os imagináis a quién llamó, ¿no?.

A ambos lados del auricular la sensación era la misma. La misma que tuvimos todos. Esa sensación de estar presenciando una ficción, un montaje.
Los ojos perplejos no podían asimilar semejante espectáculo visual como realidad. Si acaso como trailer de película o como una jugada delirante concebida para alguna pantalla de transición del Gran Theft Auto.
Pero, ¿primera plana de actualidad?



El Milodón no tiene la más mínima intención de analizar las consecuencias geopolíticas que para el mundo supuso la cafrada que Mohamed Atta and Friends decidieron perpetrar contra las Torres Gemelas tal día como hoy hace diez años.
Eso lo hacen con mucho sentimiento poético en todos los medios del grupo PRISA y afines: les encanta la épica de la caída, la retórica del Ave Fénix con canciones de Bruce Springsteen de fondo.

La demonización del mundo árabe. Las guerras en Afganistán e Irak. Los atentados subsecuentes. Las violaciones de derechos humanos y las mermas en los derechos civiles.El eje del Mal. Desierto. Sol de justicia. Arena. Tanques. Hiyab. Yihad. Galones. Rangers. Torturas. Compras en corto. Wall Street. Qué preciosas materias primas son estas para los egos periodísticos sobredimensionados: nunca tantos amasijos de hierros habían estado a disposición de tantos plumillas. Si Hemingway levantase la cabeza...





Ha pasado una década, se supone que Bin Laden ha muerto y mientras en Manhattan el corazón del capitalismo mundial (Ground Zero) sigue vacío, China ha construido a orillas del Yang Tsé, en la ciudad portuaria de Shanghai, su propio World Trade Center, con algunos rascacielos tan altos y exultantes, que es imposible no ponerse estupendo y evitar frases del tipo "se elevan contra el horizonte como enormes y tiesos dedos corazones alzados hacia occidente".

El Milodón lo ha visto en primera persona hace unos días y os asegura que el Pudong de Shanghai (es decir, el distrito financiero de la ciudad más poblada de China) es un corte de mangas al viejo orden económico mundial. Otra cosa es que prefiramos hacer oídos sordos.





De acuerdo, en estos años y sin irnos tan lejos, Florentino ha puesto en pie en Madrid cuatro torres como cuatro soles que intentan -sin mucho éxito- cambiar una dura realidad: la capital de España es una ciudad sin skyline. La diferencia es que mientras nosotros intentamos quitarnos de encima los cascotes sembrados por doquier tras la explosión de la burbuja inmobiliaria entregándole a Angela Merkel nuestro sistema social, más de 1.300 millones de personas con los ojos rasgados (que jamás supieron qué es eso del estado de bienestar) se afanan en consumir.
Compran con una moneda que apenas cotiza fuera de sus fronteras pero que adquiere divisas extranjeras con una eficiencia que da gusto. ¿Será verdad eso de que China ha comprado 6.000 millones de deuda pública española? ¿La Armada Invendible se aprovisiona en los astilleros del Yang Tsé? Las fuentes oficiales lo niegan. Y hoy no dicen nada de eso en los periódicos: la casuística del 'Qué estabas haciendo tú aquel 11s' tiene mucho más morbo.



No muchos meses después del atentado que supuestamente cambió todo, el Zarabeto (que en plan Demóstenes cabezón y perseverante, había conseguido dejar de serlo hacía ya tiempo) le dijo al Milodón un inamovible: 'Ya no te quiero. Cada uno por su lado'.
Game Over.
La sensación de perplejidad era exactamente la misma que había sentido el 11 de septiembre, sentada frente a la tele con un plato de arroz sobre el regazo.

'Estas dos torres no van a caer', se decía el plantígrado antediluviano.
Pero vaya que si se derrumbaron.

Diez años más tarde, el Milodón se ha dado cuenta de que aquel día, y no el puñetero 11S, sí que cambió su mundo. ¡Ah! y de que si te preparas para ir a China, en los bancos españoles no se puede comprar yuanes.






"Cállate y pásame la sal, cariño"