martes, 7 de diciembre de 2010

Salvemos el Frontón Beti Jai (Lanvin juega a la Pelota)


Lanvin correr, llegaba tarde a clase...

Hace dos semanas a estas horas muchas chicas en diferentes puntos de la ciudad se revolvían inquietas en la cama. No podían dormir. Les desvelaba una idea: a primera hora del día siguiente se ponía a la venta la colección low cost que Lanvin había creado para la cadena sueca H&M y debían conseguir ser de las primeras en la cola para llevarse a su armario alguna pieza alta-baja costura. Uno de esos vestidos abullonados, entes casi flotantes, que convierten el cuerpo de una mujer en una torre de merengue presta para acudir a un evento lúdico en cualquier momento.
¿Funcionaría el despertador?


Ya es Semana Santa en el Corte Inglés

El Milodón se apostaría sus dos pezuñas a que un amplio porcentaje de esas chicas desveladas, si fuesen preguntadas en este instante preciso quién es este señor de aquí abajo dirían que es Lanvin en persona.
Pero no.
Este señor -que otra amplia mayoría poblacional tomaría por un Magistrado con cara de capullo-, repetimos... Este señor de aquí abajo es Alber Elbaz, director creativo de la casa Lanvin.
Y Lanvin en realidad era una señora que repondía al nombre de Jeanne y que como, la dichosa Coco Chanel, se murió hace muchos años.
De vieja.

Lo sentimos, Grande-Marlaska: no eres el único gay de la Audiencia Nacional

El énfasis en la senectud de las señoras Jeanne Lanvin y Coco Chanel no es casual. Está ahí para hacer de puente hacia otra idea: ¿Os habéis dado cuenta de con qué desfachatez se resucitan muertos para estimular el consumo? ¿A vosotros qué tal os parecería que después de haber abandonado este mundo y sin pediros permiso (porque estáis en el otro) se usara vuestro nombre con fines comerciales?. Imaginad con qué impotencia observaríais desde el más allá cómo vuestro apellido se estampa sobre unas bolsas que tarde o temprano pasarán a engrosar la sopa de plástico del Pacífico.
¿Os imagináis cómo se siente Steve McQueen en el cielo cada vez que un reloj Tag Heuer se vende en su nombre?


Licencia para vender: está vivo y se puede defender

La semana pasada a estas horas, algunas señoras del Barrio de Salamanca le dieron la orden a sus chicas (sic) de ponerse el despertador a las siete de la mañana para hacer cola en los H&M de Velázquez y Goya a primera hora de la mañana.
El nuevo Judenstern

La semana pasada chicas y chicas (sic) hicieron cola con una estigmatizante pulsera fluorescente en la muñeca en la puerta de Hennes y Moritz (orgullo ario del pret-a-porter mundial) que daba derecho a deambular durante catorce minutos por la tienda, elegir una sola talla de cada modelo para ir al probador y comprar por 150 euros una prenda tan acrílica como cualquiera de las que habitualmente puebla los colgadores de esta megaboutique. Una chica, compañera de trabajo, le contó al Milodón que vio a todas las otras chicas correr de un lado para otro, como pollos sin cabeza, presas de una histeria colectiva irracional, en busca de cualquier cosa que llevase el sello Lanvin.

¿Estaban las chicas enfermas (sick)?

No. Las chicas eran presas del frenesí esteticista de un mundo en el que siempre es fiesta.
Beti Jai.


En euskera Beti Jai significa eso: siempre fiesta.
En madrileño Beti Jai significa frontón decimonónico que ocupa una manzana entera en Almagro-Distrito de Chamberí (a la izquierda de la Castellana, la Rive Gauche del Barrio de Salamanca) que aunque ha sido reconocido como Bien de Interés Cultural en diferentes ocasiones, se encuentra en estado de semirruina por el desinterés de las autoridades locales.

Es ese huequito en el medio... ¿lo veis?

El Frontón Beti Jai es obra del mismo arquitecto que diseñó el ayuntamiento de Bilbao. Con esas credenciales, es de suponer que el edificio es recio.
Y lo es.
Pero desde que fue construído en 1893, sus 10.800 m² de superficie construida, su fachada ecléctica, su interior neomudejar, su graderío de hierro (con cuatro plantas, capacidad para 4.000 personas y frescos en el techo) y su cancha al aire libre de 67 metros de largo no sólo no han sido reparados sino que han funcionado como comisaría durante la Guerra Civil, como local de ensayo para orquestas falangistas en etapas tempranas de la dictadura y como taller de Citröen a mediados del siglo XX.
No hay reciedumbre que soporte tanto trote.

No siempre es fiesta

Las malas lenguas dicen que el Ayuntamiento de Madrid está dejando morir este espacio que en tiempos estuvo destinado única y exclusivamente al esparcimiento deportivo de la población porque que ocupa una manzana entera en el barrio más apetitoso -desde el punto de vista inmobiliario- de la ciudad.

Una plataforma llamada Salvemos el Frontón Beti Jai está recogiendo firmas para que las autoridades públicas insten a la familia propietaria del espacio a poner en marcha las obras de recuperación que se posponen una y otra vez. Podéis uniros a la causa aquí.

En el blog que han creado para guerrear hablan del hermano italiano del Frontón Beti Jai. El Sfisterio de Macerata: "Hasta 1920 fue escenario de torneos de pelota, espectáculos circenses, partidos de fútbol del equipo de la localidad y demás eventos deportivos. En 1921 inaugura su época de teatro de la ópera con la representación de Aida de Verdi, dejando atrás casi 100 años de actividades deportivas. A partir de 1967, gracias a las gestiones del ayuntamiento, el Sferisterio acoge con regularidad numerosos eventos relacionados con la ópera y la lírica. En los 70 y 80 fué sede del 'Festival Internazionale del Jazz'. En la primera década del siglo XXI acoge un festival de ópera".

El Sfisterio: bien bonito


A estas horas, el Milodón piensa en todas esas chicas que no podían conciliar el sueño, locas por Jeanne Lanvin y H&M. Y se pregunta, ¿cuándo no es fiesta?
Y después, inevitablemente, se acuerda de la Pasarela Cibeles. Se acuerda también del terrible espacio que es IFEMA para vender sueños. Y después razona... Si en esta ciudad hay tantas devotas seguidoras de la moda dispuestas a resucitar nombres muertos, ¿por qué no se intenta resucitar el Beti Jai, por ejemplo, como espacio para desfiles?


Seguro que las señoras de la Rive Gauche madrileña harían cola para jugar a esa pelota.

5 comentarios:

  1. Querido Milodón: como siempre, usted rev(y con B también)elador. Ni sabía quien era la señora Lanvin ni he intentado embutirme en uno de sus trajes: no me gusta el brócoli. Pero no me quito de la cabeza al señorito Alber Elbaz. Me inquieta, me asusta... Me recuerda a aquel alcalde de la Villa al que le gustaban los trajes de sevillanas y los bomberos sin traje...

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  2. A mi me encanta Elbaz. Me pirro por sus vestidos.

    Y JURO POR LO MÁS SAGRAO que creo que es buena idea llevar la Pasarela Cibeles al Frontón Beti Jai. A veces creo que se me va la mano con el sarcasmo y no me se toma en sirio.

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  3. elbaz es grande; lleva chirucas

    sic versus sick: hallazgo xxl

    es usted enorme, animal!

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  4. Muchas gracias por dar a conocer el Beti-Jai a través de tu blog :-)))

    La idea de la pasarela Cibeles en el Beti-Jai es una de nuestras propuestas. Como gran contenedor que es, el Beti-Jai, a parte de eventos deportivos, también es el lugar idóneo para organizar todo tipo de eventos culturales y/o de ocio, incluido un gran desfile de moda. Es un entorno privilegiado que tenemos que salvar.

    Salu2 y mil gracias,

    Plataforma Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid

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  5. Gracias a vosotros por cómo os peleáis para que el Frontón no se caiga a pedazos.
    Madrid se merece un lugar así.
    Un abrazo

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