viernes, 31 de diciembre de 2010

Nochevieja en la Puerta del Sol: Cortylandia, el bien y el mal

Esto es Cortylandia. Está en Maestro Victoria, Madrid

Pocos meses después de que el presidente Kennedy fuese asesinado, en 1964 se celebró en Nueva York una Feria Universal, como aquella nuestra de Sevilla, pero sin Curro. Faltaba sólo un año para que Estados Unidos se metiese de lleno en la Guerra del Vietnam y tal acontecimiento representaba un último canto utópico a la unidad internacional y a la paz, además de una oportunidad para mostrar al mundo el poderío tecnológico e ingenieril de Estados Unidos en plena Guerra Fría.
Los sponsors, que eran General Electric, Ford y Pepsi-Cola (entre otros) pensaron que sería buena idea encargarle a Walt Disney y a sus técnicos, a quienes él llamaba sus "imagineros", exposiciones temáticas. Después de meses de diseño y construcción en Glendale (California) los elementos de los exposiciones fueron enviados a los espacios feriales de Queens, en Nueva York.

Esto es "A Small World". Está en Orlando, Florida

Pero todos los stands creados fueron un fracaso.

Todos menos el esponsorizado por Pepsi Cola para UNICEF. Se llamaba "A Small World" y dramatizaba el concepto "Cada niño es todos los niños" o "todos los niños son un niño". O sea: Alejandro Dumas goes to Neverland.

"A Small World" era un recorrido a través de 26 países poblados por 250 juguetes audio-animatrónicos. Los escenarios incluían cúpulas con forma de cebolla al estilo ruso, mezquitas turcas, arcos japoneses, un carnaval brasileño, cabañas africanas de adobe, y otras representacions simbólicas de la idiosincrasia de todas las naciones del mundo. Dentro de ellas, pequeños muñecos de cabeza redonda, vestidos con trajes nativos bailaban y cantaban, junto con una variedad de animales acordes con los países representados: gansos belgas, tigres asiáticos, una cobra india, pingüinos chilenos...



Colgando en tus manos

Después del éxito neoyorquino, el montaje fue trasladado a Disneylandia, donde durante años fue uno de los grandes reclamos del parque de atracciones.
En un tiempo en que la realidad y la ficción no se habían devorado aún la una a la otra, los videojuegos violentos inspirados en conflictos auténticos no se habían convertido en el pan nuestro de cada día de los niños y aún era posible vender un mensaje bienpensante de unidad y fraternidad infantil universal.


La imaginera prodigiosa

Aquel "Pequeño mundo" tiene una autora. Se llamaba Mary Blair. Y era la Anna Wintour de los dibujos animados.

Desde finales de los años cuarenta y durante todos los años cincuenta fue directora artística en la factoría Disney. El stand que creó para la exposición universal de Nueva York era, de hecho, la culminación tridimensional del universo que había creado para docenas de películas que en el siglo XX educaron visualmente a millones de niños a lo largo y ancho del mundo. Suyas son -en parte- Canción del Sur, Alicia en el País de las Maravillas, Peter Pan y (especialmente importante para el Milodón) Los Tres Caballeros, esa maravilla animada que resultó de las experiencias extraídas de los viajes que ella hizo a Río de Janeiro, Buenos Aires, Lima y otras ciudades de sudamérica dentro de los programas incentivados por Franklin Delano Roosvelt en su Política de Buena Vecindad.

Mejora tu tren de vida: es difícil encontrar tanta belleza reunida en sólo un minuto y siete segundos.
Esa rueda cuadrada...

Mary Blair se crió en una familia humilde. Muy joven se casó con otro chico con inquietudes artísticas al que conoció en la escuela de Arte de Los Angeles. Juntos, su marido y ella, se convirtieron en miembros destacados de la escuela californiana de acuarelistas. Ella, que era mejor y más competitiva que él entró a trabajar en Disney muy pronto y también muy pronto entró en sintonía con el tío Walt que le dio plenos poderes para hacer y deshacer en los proyectos más importantes de la casa.

En un libro que el Milodón os presta cuando queráis (The Art and Flair of Mary Blair) cuentan que esta mujer de imaginación desbordante y trazo salvaje, incapaz de cerrar las líneas de sus dibujos (watercolorista como era) torturaba a los dibujantes a sus órdenes, que encontraban un verdadero calvario en la tarea de "traducir" sus manchas de color abiertas y libres al lenguaje de la animación de la época. Iracunda, caprichosa y adicta al trabajo, compartía con el patriarca Disney su creencia ciega en los valores tradicionales de la "familia". Pero se entregó con tal pasión a su carrera que ella mismo no fundó una (familia) hasta bien entrada la treintena.
Cuando por fin tuvo hijos, no, no fue feliz.
El matrimonio no funcionaba.

Mientras ella había triunfado, él no había conseguido hacer realidad sus sueños de estudiante. WASP's (White Anglosaxon People), de clase alta, con una buena posición profesional... estaban atrapados en un infierno de reproches y frustación que resolvían a lingotazo limpio.
Ambos eran alcohólicos perdidos y lo fueron hasta el final de sus días.


Así veía Mary Blair a uno de sus churumbeles. Telita.

En la historia de la dipsómana despótica esdrújula que creó todo el mundo infantil del mejor Disney, el de los valores rotundos y fascistoides, el de la insoportable belleza plástica, el de los años cuarenta y cincuenta, están las bases de todo el dysfunctional americana. Y el germen de las películas de Douglas Sirk, los libros de Richard Yates o todos los capítulos de Mad Men.
Es la historia de los que podrían haber sido felices y decidieron no serlo.

Los muñecos animados del "Pequeño Mundo" que Mary Blair creó para la Exposición Universal de NY se movían al ritmo de una canción simple y repetitiva, que se pegaba a la memoria como un pegamento musical. Como la de Cortylandia, pero mejor.
La canción, que es ya un clásico universal para niños, fue traducida a veintiséis idiomas y la podéis escuchar clicando aquí:
También está en Spotify:

La parte en español reza:

"En el mundo hay risas y dolor,
esperanza, fe y también temor.
Pero mucho hay en verdad que poder compartir
entre la humanidad:
muy pequeño el mundo es"

El caso es que el aquella gran falla valenciana que Mary Blair creó para la Exposición Universal de NY se convirtió en un referente mundial del entretenimiento infantil: desde la familia Telerín, hasta los caballitos de las ferias de pueblo, pasando por la fachada de El Corte Inglés. Todavía hoy muchas atracciones respiran esa estética saltarina, colorida y naïf.

Así que esta noche, si vais a la Puerta del Sol ("otra vez el champán y las uvas y el alquitrán de alfombra están") y pasáis por delante de Cortylandia, pensad que detrás del bien siempre puede esconderse el mal.
Acordaos de Mary Blair, la borracha que inventaba mundos perfectos para los niños en plena Guerra Fría y que inspiró ese engendro que turrará a los madrileños hasta el día de Reyes.
Ella, rodeada de canciones felices y colores vibrantes, escogió no ser feliz.

Pero nosotros aún podemos hacer la elección correcta.

Que seáis felices en 2011.

11 comentarios:

  1. feliz 2011!!! no sabía nada de esto. nunca te acostarás sin saber una cosa más; pero este año paso la página sabiendo un montón de cosas nuevas!!!
    XDDDD
    gran post!

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  2. Como escarpias, oye.
    Eres tan grande, chiquitina, que cada día te quiero más.
    M

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  3. Ostras, Milodón..., Acaba de empezar el año y tú derrochando ya altas cotas de profundidad, perspicacia y culturilla! ;-) Pedazo de entrada!

    A mí lo de Cortylandia me parece una catetada...

    Anónima Matritense

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  4. Feliz año nuevo, chicos!
    El año que viene os hablo del belén de Cabañas Raras del Portiel y la influencia en él de Legoland
    Abrazo de oso!

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  5. Milodón, a sus pies. Rendida me tiene.

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  6. Tremendo.
    Aunque en mi humilde opinión, decir que "escogió" no ser feliz me parece un poco atrevido. Pero por si las moscas tratemos todos de escoger la felicidad siempre que sea posible.
    Feliz año!

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  7. Jasmino, si es verdad que está rendido,págueme usted todos los cafés mañaneros de 2011 (como ya hizo en 2010, por otro lado)
    :P

    Amanda, lo que es seguro es que esta señora escogió beber como una perraca hasta el final de sus días. Siempre que sea posible, escojamos ron tostado. jajaja!

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  8. Milodón: si seguir descubriendo cómo escribir, cómo (d) escribir las historias, cómo seguir contando cuentos implica pagar unos cafés, lo haré gustosa (o) no lo dude. Y lo que haga falta. Silbe usted; allí estaré.

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  9. Ron tostado SIEMPRE, por supuesto!
    Y qué sabia eres, mi vida. Gran entrada!

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  10. Grandísimo blog, me han encantado todas las entradas (bueno, las que me ha dado tiempo a leer).

    Y este post en especial.... impresionante!!!

    Tienes una nueva fan en forma de galleta.

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  11. Gracias Bego! Yo te he añadido a mi blogroll también
    Qué pena me ha dado la pobre avestruz que no puede esconder su cabezota...

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