martes, 21 de diciembre de 2010

Fernando León y Rotterdam (el Súper de los Barrios)


Súper bien

En la calle Santa Engracia hay un supermercado donde todavía dan el perejil gratis. Y el carnicero dice a sus clientas piropos terapéuticos, aunque alguna de las clientas en cuestión tenga peor pinta que el espantajo de los melones en un día de resaca.

Este carnicero dicharachero -no pesado- que sabe exactamente qué corte de carne ha de vender para que un guiso de ternera salga tierno y jugoso, le habla a voces a su compañero del mostrador de al lado, que es el charcutero. El charcutero, mientras corta lonchas de jamón cocido fresco que hacen pensar en un desayuno salado y tardío de domingo (con zumo de naranja recién hecho, pan caliente y huevos revueltos), responde con un improperio muy bien dicho y muy gracioso, que hace reír a su compañero, el profesional de la carne, y a los clientes que, al menos ese rato, parecen algo felices.

Unos metros más allá está la pollería: en este supermercado son de la vieja guardia taxonómica y por eso separan las aves de los mamíferos. Da gusto ver cómo hace filetitos finos de pechuga el pollero, que trabaja con una prestancia y resolución que apetece ponerse también a rebanar.
En la pescadería el pescadero limpia la lubina -si se lo pides- como quien peina la cabeza de un niño; y el frutero... ese grita también, pero cuando se le pregunta si aquellos tomates son buenos. "¡Vaya que si son buenos. Los traemos de León!".
Y vuelve a gritar, pero esta vez al carnicero, que desde el fondo de la sala le devuelve los alaridos.

La coreografía del trabajo es tan perfecta en este lugar que si de pronto carnicero, charcutero, pollero, pescadero y frutero se pusiesen a bailar y a cantar como en una escena de Mary Poppins (quien, por cierto, se acaba de quedar viuda) a nadie le parecería raro.


Parafernalia nazionalsocialista con estética victoriana

Si el Milodón os cuenta todo esto no es para cubrir con una pátina bucólica una escena cotidiana y prosaica, ni para convertir en héroes a estos profesionales por el mero hecho de trabajar en un sitio sin glamour.
Para eso ya está Fernando León de Aranoa.

El Milodón os cuenta esto porque siempre que va a este supermercado piensa que lo que allí ocurre es una exaltación natural del trabajo colectivo coordinado (o en equipo, como le llaman ahora) y un ejemplo práctico de los beneficios de hacer las cosas bien, con cariño y compañerismo.

El Milodón es consciente de que la estampa de realismo social romántico que al principio de este post tufaba a poesía de barrio ahora está empezando a apestar a retórica comunistilla de saldo. Pero es que en esta "sociedad del conocimiento" poblada de pajilleros (como el Milodón aquí firmante) que vivimos mirando hacia delante, presionando F5 de forma compulsiva y gestionando las interacciones de forma unidireccional a través de una pantalla, resulta bastante emocionante ver que hay gente que aún interactúa para crear algo plural, humano, rico. Y no nos referimos con esto a hacer una película, por muchos empleados de astillero que salgan en ella.

"¿A que tengo pinta de oler a perejil?"

6 comentarios:

  1. Mylodón: conozco ese supermercado Rotterdam de santa Engracia como la palma de mi mano. Y es verdad que es un sitio muy especial.
    No sé si has estado a mediodía. Es a esa hora cuando empieza la diversión: el pescadero se va a comer y le sustituye el frutero o el pollero y viceversa, y así en todas las combinaciones posibles. Ver al frutero peleándose peligrosamente con la lubina y a punto de cortarse la venas o un dedo mientras el pollero le jalea es impagable.
    Un amigo y yo solíamos ir a comprar pescado a esa hora sólo por el espectáculo. Desternillante cuando la lubina resbaladiza saltaba por los aires y caía a tus pies. El pollero le hacía la ola.

    Por lo visto en el estudio de arquitectura de los Eames también jugaban a cambiar al personal de puesto. Por eso terminamos llamando al lugar el 'súper de los Eames'.

    Maldito internet. Todo eso se perderá en el tiempo como lágrimas en la lluvia...
    :D

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  2. yo también he frecuentado y frecuento ese supermercado y veo que no habéis reparado en algo chocantísimo
    a la entrada de dicho establecimiento, un cartel reza algo así como esta empresa sólo tiene capital español

    en cuanto al monsieur león de aranoa, aquí se dice todo y ¡de qué manera!
    http://www.fotogramas.es/Blogs/Otaku-Carcamal/AMADOR

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  3. ¡bravo,,por,ti milodon ......bravo,bravo...yo tambien presiono F5.Siiiiiiiiique viva el perejil

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  4. ¡Cuántas compras de última hora realizadas en ese súper, y qué bonico que es...! Otro acierto del plantígrado antediluviano en forma y fondo.

    Anónima Matritense

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  5. Mate! Qué gran imagen esa que recreas! Y lo de llamarle el súper de Los Eames: eso es una broma de calidade y lo demás son coñas.

    Tapireee: Jordi Costa molto bene. ¿Quién es esa señora que tiene al lado, por Tutatis??

    Mami! Ya has podido comentar! P.A.

    Anónima: siempre eres muy maja, tengo que decir. Gracias!

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  6. ke razón teneis,pero ke bien e trabajado muchos años hay en ese buen super.yo soy angel el ke fue frutero tantos años.

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