domingo, 7 de noviembre de 2010

Zaira

Aquí un hombre sencillo que trabajó como un chino (y que en esta foto parece un santero)

Cada vez que el Milodón baja al ultramarinos chino que hay justo debajo de su casa (casi siempre a comprar noodles deshidratados, Aquarius o atún en aceite) se reafirma en la creencia de que, efectivamente, los extraterrestres existen y además viven entre nosotros. No es este un comentario xenófobo, así que no desefunden sus machetes los batutsis de la corrección política. Es una observación desideologizada que nace del más profundo desconocimiento. Seguro que la respuesta a preguntas como "¿Por qué los chinos de los ultramarinos jamás dicen gracias ni usan ninguna fórmula de cortesía del mundo occidental?" tiene una explicación sencillísima enraizada en algún motivo cultural que se nos escapa. ¿Os acordáis de cuando fueron las Olimpiadas y nos enteramos de que el deporte nacional chino no es el ping pong sino el lanzamiento de escupitajo gordo? Pues así sucesivamente.

Preguntandle a cualquier estilista que conozcáis: el showroom de Zara en Madrid es de este tamaño.

Los chinos están perfectamente integrados en el día a día de la vida capitalina, y la verdad, los que regentan ultramarinos hacen nuestra vida mucho más cómoda. Poder comprar una botella de Cune a las diez y media de la noche y quedar como un señor con los amigos que te han invitado a cenar en su casa no tiene precio.

Qué decir ya de los que regentan boutiques de pret-a-porter inspiradas en las tendencias de la moda contemporánea. A esos las mileuristas coquetas deberíamos ponerles un monumento. Desde aquí y en representación de ellas el Milodón dice:

Gracias - 谢谢 (Xièxiè)

Por supuesto, hay cosas que reprocharles. Con sus tiendas uniformizadas de vocación low cost y sus productos seriados se están cargando poco a poco la auténtica personalidad del antiguo pequeño comercio de barrio.


Zaira: La feria de las vanidades

Pero eso no es algo que no se le pueda antes reprochar también a ese gran prócer de la patria llamado Amancio Ortega, a quien por cierto los chinos le han hecho una simpática jugada: en la calle Toledo esquina con la calle Colegiata han inaugurado recientemente una enorme tienda de ropa llamada Zaira (sic) donde venden versiones baratas de los diseños propuestos por las grandes marcas en las pasarelas. Ideón.

Desde aquí el Milodón le quiere formular una pregunta a los chinos: ¿Qué os ha hecho a vosotros Amancio? ¿Eh? Él que a estas horas estará tan tranquilo jugando un solitario o un buscaminas en su oficina de Arteixo mientras sus equipos de diseño fusilan las colecciones de temporada y sus equipos de logística subcontratan trabajo a países del tercer mundo...

Amancio, ahí va esta para ti: ¿De verdad alguna vez pensaste que el dragón dormido no se iba a comer con patatas tu modelo de negocio, estudiadísimo en Harvard, en cuanto despertase?

Se suelen citar las mundanísimas costumbres de Amancio Ortega (va todas las mañanas a tomar el café y leer el periódico al Casino de (L)a Coruña, no le interesa particulamente la moda, no hace ostentación de cochazos o casoplones, no le gusta aparecer en los medios de comunicación...) como una muestra indiscutible de lo buen tipo que es. Como si con su campechanía nos estuviese demostrando a nosotros, ciudadanos de a pie, que al final no somos tan pringaos por encontrar un gran placer en una simple tapa de patatas bravas.
Como si nos aliviase saber que se pueden facturar 6.000 millones al año y hacer como si nada.
Lo que pasa es que a veces, cuando se facturan 6.000 millones de euros al año hay que hacer algo. Y "algo" no es abrir más tiendas. Tú verás, Amancio.

Los chinos son raros, sí. ¿Pero con qué adjetivo describiríais a un hombre de setenta y cuatro años que a pesar de aparecer cada año en la lista Forbes de los hombres más ricos del mundo, sigue yendo cada día a trabajar ocho horas?

Los chinos de Zaira han copiado todo: el nombre, la tipografía, la señaléctica en el interior de la tienda, el merchandising (la ciencia de colocar las prendas en el interior de la tienda de la forma más atractiva y que más favorezca la rotación). Una compañera que durante años trabajó en el imperio Inditex le comentó al Milodón que esta tienda incluso ha reclutado a escaparatistas de Zara para sus tiendas.

Amancio: da rabia que te copien. Pero empezaste tú.

Y llegados a este punto el Milodón aprovecha para comentaros varias cosas:

a) Es una completa leyenda urbana que el mejor restaurante chino de Madrid sea el de los bajos de la Plaza de España. El mejor chino de Madrid se llama Jin Jin y está en la calle San Bernardino, 2. Si váis, pedid los dumplings de cerdo con salsa de vinagre.


b) Podéis descubrir cosas que no sabíais de la cultura china e intentar aproximaros a la idiosincrasia de estos "extraterrestres" terrestres en un blog llamado Chino Chano (el mundo chino al alcance de tu mano). El autor hace una labor verdaderamente titánica para mantener el blog actualizado y ofrecer información interesante. Es un placer leerlo.


c) Esto no viene a cuento, pero no importa: los que tengáis Facebook capado en el trabajo, sabed que si ponéis https:// en el navegador en lugar de http://, todo arreglado.


d) Si estáis con la autoestima baja, nunca vayáis al Zara de Princesa. Ostenta la mayor densidad de población de pivones de la comunidad autónoma.


e) Todos los hombres que hayan pasado por vuestras vidas, todos sin excepción, tienen fantasías con mujeres orientales. Si pones Zaira en Google sale una señora con un culo soberbio.

f) Si os cuesta entender el universo de los chinos, pasad una tarde en el aeropuerto de Alicante con todos los turistas que vienen de Benidorm. Y luego habláis con el Milodón

6 comentarios:

  1. Eso es un verdadero honor viniendo de un experto en Inditex!

    ResponderEliminar
  2. A lo mejor Zaira no es una copia de Zara y es simplemente una tienda como cualquier otra que pertenece en realizadad a ZAcarías Y RAfaela, y de ahí el ZAYRA, que por no querer parecer una peluquería lo cambiaron por ZAIRA... a lo mejor, digo.

    ResponderEliminar
  3. Tenía una opinión parecida a la tuya aceca de los chinos hasta que pasé un asfixiante -en todos los sentidos- mes de agosto en China. Los chinos se asemejan a los españoles más de lo que creemos: curiosamente, sus costumbres pueden parecer incluso mediterráneas (sillita en la puerta de casa, charleta con los vecinos, excelente y curioso buen humor, también mala follá en ocasiones...)

    Vamos, que un español está más cerca de un chino -y no digo ya conduciendo un coche- que de un alemán.

    La actitud de muchos chinos que residen en Sssspaña y regentan ultramarinos o restaurantes es bastante más reservada que lo que pude apreciar allí. Podemos echarle la culpa a la mafia, se me ocurre, por buscar una explicacoión rápida, cómoda y barata.

    Saludos cordiales al mylodón y disculpe por mi respuesta-post.

    ResponderEliminar
  4. Aaaalbert! Totalmente! Estoy de acuerdo al 100%
    Y no es por un afán buenrrollista y gratuitamente conciliador. Es que justo yo quería expresar que siempre hablamos de que los chinos son muy raros, y al final es bastante más rara gente que aquí tenemos entronizada y que jamás cuestionamos, con el Santero de Arteixo.

    Creo que se me fue la mano con la metáfora...

    ResponderEliminar
  5. Sin apocalipsis nuclear aún, sin estado de sitio con tanques en las calles, sin fines del mundo por la rabia divina, sólo puedo interpretar una dieta de "noodles deshidratados, Aquarius y atún en aceite" como el remedio casero del mylodon contra la resaca. Por cierto, estupenda la muchacha Zaira. Parece agradable y limpia. Si los croatas hubieran visto un culo soberbio así no hubiera habido guerra en los Balcanes.

    ResponderEliminar