domingo, 14 de noviembre de 2010

Hojarasca madrileña e identidad nacional: una teoría (de porquería) sobre jardinería

"Un poquito de por favor"

Hay países donde la jardinería es una afición que se cultiva como medio para cultivar el alma.

En España la jardinería es esa cosa que practican unos funcionarios públicos con monos fluorescentes cuando llega el momento de podar los árboles. En este país las familias residentes en viviendas unifamiliares pasan la segadora por el jardín que hay fuera de casa con la misma resignación y aburrimiento con que pasan la aspiradora en el interior del hogar.
En Madrid los jardines privados son básicamente setos que se usan para tapar las vergüenzas: hileras de boj que separan parcelas de césped, mantos de hiedra que cubren paredes de ladrillo que a su vez separan piscinas. En la capital los jardines públicos son espacios que a veces cuesta distinguir de una huerta; la naturaleza vive acorralada, como esperando a ser arrancada.
No es fácil ser planta en Madrid: el clima es extremo y las sensibilidades botánicas escasas.

Una planta sería feliz, por ejemplo, en Londres, donde la jardinería es una disciplina renacentista y un acto de amor. En el canal 4 de la radio pública británica, desde hace sesenta años, todos los domingos se emite un programa llamado Gardener's Question Time, donde un gabinete de expertos en jardinería intenta calmar las inquietudes de unos ciudadanos que de verdad no pueden dormir porque a sus hortensias les han amarilleado los pétalos o sus lilas no lucen tan recias como otros años. "Hable con ella", dice uno de los miembros del gabinete de expertos jardineros que se hace cargo de las dudas de los oyentes. Y no se refiere a ese truñaco almodovariano que todos conocéis: es que de verdad les parece plausible el diálogo con un ficus.

Mi familia y otros animales

Los ingleses son más atentos y cariñosos con un arriate que con un hijo. El resultado de ésto es que son un pueblo reservado, tieso y desconfiado (aunque extremadamente educado), sí, pero capaz de mezclar dentro de la mayor estructura de hierro y cristal del mundo (el invernadero victoriano de los Kew Gardens) palmeras exóticas de toda procedencia con nenúfares -creando un espectáculo visual babilónico- y quedarse tan panchos.
Con todos los milodonianos respetos, no es algo que pueda decirse del Palacio de Cristal del Retiro, que después de sufrir durante largos años un flagrante abandono, ahora tiene que resignarse a albergar exposiciones sobre, pongamos un ejemplo, "Picasso: los años coruñeses".

España no tiene la paciencia ni la meticulosidad necesarias para ser un país jardinero. Y Madrid es la capital de España.
Por eso los parques de Madrid cuando están más bonitos es en otoño: las hojas caídas son el único espectáculo de jardinería urbana que no requiere grandes cuidados.

Aprovechad ahora para salir al Paseo del Prado a cultivar el alma. Es el mejor momento del año para hacer con la hojarasca como los niños del principio de Barrio Sésamo.

La-la-la-la

10 comentarios:

  1. reservados los Ingleses ??? , educados ??? mas bien diria yo ESTIRADOS..

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  2. Ay¡ Yo siempre quise hacer eso con la hojarasca, pero en Conil, NO HABÍA¡ :P

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  3. Picasso: los años coruños...jajaja
    http://www.youtube.com/watch?v=tBRnfqjRN3o

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  4. habrá que ir al Thyssen a ver buenos jardines ¿me acompañas? :-)))
    PD: también puedes venir a ver el mío, que tengo un topillo y todo!

    M

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  5. Bueníssísima entrada.
    He echado en falta alguna mención a esos 'jardineros' en sus monos fluorescentes que, mochila compresor a la espalda, levantan el polvo y la hojarasca en nuestros parques y jardines llenando la atmósfera de ruido, polvo, lágrimas y toses. Nunca terminaré de comprenderlo. Nunca daré crédito. Veo uno y huyo en la otra dirección pedaleando con fuerza. Sé que ellos son unos 'mandaos' y que el responsable último es su querido gallardón que rima con mylodón. Vaya una vez más mi dedo acusatorio hacia este señor y sus estrategias de recogida de la mierda. ¡A la mierda!

    A sus pies, una vez más; y disculpe mi procacidad.

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  6. Me ha invadido una oleada de nostalgia al recordar a Ruth y Rober y sus amigos corriendo al compás del lalalala que tan sabiamente recreas en el pie de foto... qué tiempos, joer!

    Anónima Matritense

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  7. Mate! Esos funcionarios son las mangostas de Cortázar!
    http://entretextoscortazar.blogspot.com/2010/05/con-legitimo-orgullo-de-julio-cortazar.html

    Anónimo: creo que todo lo que tú matizas está en lo que he dicho...

    Manoly: Buh neno

    Vero, meri y anónoma matritense: qué bueno estaba chema el panadero

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  8. El clima de Madrid es estupendo. ¿Tú sabes lo que es vivir en Anchorage, en Moscú, en Santiago de Compostela sin paraguas?
    Otra cosa es esa aberración llamada Plátano, el equivalente madrileño del eucaliptus gallego. Necesita poco para crecer, es duro, no es feo y lo de menos es que el 50% de la población le tenga alergia.
    Tienes un fino e inteligente sentido del humor que es mano de santo contra plátanos, eucaliptus y gallegadas en general.

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  9. Después de doce inviernos compostelanos más o menos tengo una idea de lo que es la lluvia en Santiago, con o sin paraguas. Ese clima da ganas de cerrar filas con Rosa Díez.
    Y gracias, en cualquier caso, Gran Da.

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  10. Genial, milodón. Yo mato invariablemente a todas mis plantas. No hablo con ellas y si lo hago captan mi indeferencia y se sienten dolidas. Probaré a llenar la casa de hojas secas.

    Este blog tuyo es asombrosamente babilónico.

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