lunes, 25 de octubre de 2010

Madrid cruel




La primera vez que Miguel Hernández visitó la capital le escribió una carta triste y algo desesperada a su amigo Ramón Sijé en la que le decía:
"Madrid es cruel".

Según se cuenta en la exposición sobre el poeta alicantino que estos días se celebra en la Biblioteca Nacional y que el Milodón os recomienda muy mucho, su primera impresión de Madrid fue muy mala. Cargar como una mula con dos cajas de naranjas desde la estanción de Atocha hasta su casa por no tener ni quince míseros céntimos para pagarse un billete de tranvía le dió la medida de hasta qué punto la vida metropolitana podía ser inhumana y esforzada.

Cierto. La gran ciudad puede ser cruel y obliga a vivir con las mandíbulas apretadas.
Pero a todo se acostumbra uno.

Ésto le decía Miguel Hernández a su novia Josefina Manresa en una carta de 1935 después de una estancia prolongada en la capital:

"La vida de Madrid, Josefina, la vida de Madrid que le hace a uno olvidarse de todo con sus ruidos y sus mujeres y sus diversiones y sus trabajos. Es tan diferente de esa vida callada de ahí, donde no se sabe hacer otra cosa que murmurar del vecino, o hablar mal de los amigos, o dar vueltas por los puentes.
Yo tengo mi vida aquí en Madrid. Me sería imposible vivir en Orihuela. Aquí tengo amistades que me comprenden perfectamente. Ahí ni me comprende nadie ni a nadie le importa lo que hago".

De la misma manera que Sonsoles Espinosa a fuerza de mirarle la cara todos los días a su señor marido ya no repara en que éste es un clarísimo híbrido entre Spok y Mr. Bean, quienes viven en los confines madrileños ni siquiera son conscientes de las mil y una servidumbres que hacen la existencia complicada y trabajosa en la metrópoli.
El día que uno deja de ver todos esos obstáculos y los incorpora al escenario habitual de su existencia, consigue la tarjeta de ciudadanía capitalina.
Las mandíbulas se ablandan.
Pero el corazón endurece.

5 comentarios:

  1. "Las mandíbulas se ablandan.
    Pero el corazón endurece"

    Por primera vez el plantígrado antediluviano ha conseguido que en lugar de soltar una carcajada cómplice, se me encoja un poco el corazón al leer esta entrada... Qué cierto es, pero cómo llega esta ciudad a calar en una...
    Anónima Matritense

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  2. Nena, has dado en el clavo totalmente. Este provinciano se descubre y te hace una reverencia...

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  3. ya quitaron la exposición del enano con mala leche?

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  4. Pues yo quiero vivir en Orihuela.

    Aloha

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