jueves, 7 de octubre de 2010

La balada de la groupie (y el secreto del rictus instrumental)

*Dedicado a Las Cartucheras (Elena, Patri, Cris).


Patty Scialfa: una a la que no le hizo falta ser groupie

Le parece recordar al Milodón que era Nick Hornby quien decía eso de que se había metido a crítico musical porque carecía de cualquier tipo de talento musical: ni capacidad de componer, ni dotes para tocar un instrumento, ni voz para cantar. Nada. Pensaréis: “Pero Milodón, ¿y qué pasa con Dani Martín, que se ajusta perfectamente a la descripción que acabas de dar y no sólo no es crítico musical sino que es uno de los músicos más exitosos de nuestro país y después de torturarnos durante años con su grupo, ahora saca un disco en solitario". Cierto, pero estamos hablando de gente como Nick Hornby. Es decir: gente con sentido del ridículo y dignidad.

De la misma manera que el autor de Alta Fidelidad se resignó a escribir de música por saberse incapaz de crearla, habéis de saber que ésta es la misma pulsión que mueve a miles de groupies alrededor del mundo. La de estar relacionadas de alguna forma con la creación musical.
La fascinación por la parafernalia también cuenta, claro. Pero, si John Entwhistle -de The Who- lo flipaba con su colección de bajos, ¿por qué no va a fliparle a una groupie su colección de músicos?

Los de El Canto del Loco tienen uno como el Rickenbacker amarillo. Pa que veáis

Así es, gentes. La mayoría de las groupies son melómanas. Y no ninfómanas, como muchos pensabais.

El Milodón sabe que a ti, querido músico amateur o profesional que estés leyendo esto, te va a doler hondamente saber que esa chica que se acercó a ti aquella noche después de un concierto no lo hacía llevada solamente por la erótica del poder. A ti, guitarrista, el Milodón te dice que no fue sólo el atractivo sexual irresistible que te confiere haber estado subido ahí arriba con un chisme (sea este guitarra o bajo) claramente fálico entre las manos. A ti, querido batería, el Milodón te señala, que no son tus dotes percutidoras lo que lanzaron a aquella muchacha entre tus brazos gorileros.




A todos vosotros, chavales que os metisteis en un grupo con la sana intención de follar se os dice: bien jugado. Pero que tengáis claro que muchas chavalas se meten a novias vuestras porque les gusta la música tanto como a vosotros.



Es el de la groupie un oficio muy sacrificado y desagradecido. La groupie se come la misma cantidad de conciertos que el músico adorado, los vive con la misma intensidad y nervios, se sabe las canciones igual o mejor que él pero con dos desventajas competitivas clarísimas:

- No conoce la gloria escénica. Pero tiene que soportar las consecuencias de tal gloria cuando al amado se le acercan las niñas al final de los recitales. Y muchas, efectivamente, de melómanas no tienen nada (de lo otro, bastante).

-No le está permitido opinar. "¿Qué está diciendo ya la Yoko Ono ésta?".

"Ya, Milodón, pero la groupie bebe gratis allá donde va con su músico".
Efectivamente, queridos amigos. Porque la groupie es sacrificada, pero no gilipollas.

Son además, una especie muy desprovechada. Los de las bandas no se dan cuenta de que las groupies, aunque sólo sea por la de veces que han escuchado el concierto de los cotones, son los mejores técnicos de sonido del mundo. Y encima tienen la piel muy suave.

Además funcionan como la mejor oficiona de promoción. ¿No ves, querido músico, que al chaíñas que dirige tu pequeña discográfica en realidad se la soplas un poco y tu novia te profesa amor verdadero?. Es cierto que la groupie, al estar enamorada, no es del todo objetiva y por tanto hay que concederle credibilidad limitada. Seguro que la novia del cantante de Manos de Topo cree estar escuchando a un tipo con los graves de Stephin Merrit -y no a un tipo que parece Robert Smith con los cataplines trillados por la tapa de un piano- cuando va a sus conciertos. Pero tampoco es objetiva Tita Thyssen cuando habla de los encantos personales del difunto Heini y mira qué cuadros más bonitos nos ha traído la jodía a España.

Con esto, lo que os quiere decir el Milodón, es que la próxima vez que vayáis a un concierto a alguna pequeña sala de esta ciudad -Fotomatón, Boite, Nasti, Chocho y Medio- y veáis en primera fila a aquella tía que tan bien describía Mauro Entrialgo en Curiosidades del Mundo del Rock, que se desgañita bailando frente a algo que vosotros sólo intuís como un ruido infame, penséis que efectivamente, quizá sea la novia del cantante. Pero también una guitarrista frustrada.

No la subestiméis.
Sobre todo porque ella, melómana fracasada, mujer sufrida, durante años ha sido silenciosa portadora de uno de los más grandes secretos del mundo de la música.
El secreto del rictus instrumental.

El Milodón os lo desvela hoy aquí después haber realizado un vastísimo estudio de campo, avalado por Sigma2, con un margen de error de +-2 y una muestra de 300 groupies encuestadas.

Atención guitarrista, achtung bajista, attention batería, ésto también puede doler...

Ellas saben que ese gesto que ponéis cuando estáis tocando vuestro instrumento sobre el escenario
es
exactamente
el
mismo
que
ponéis
cuando


En fin, feliz fin de semana.

12 comentarios:

  1. Genial me ha encantado!Gracias!!!

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  2. Oyeeeee ¿a quién t'as tirau?

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  3. Qué susto, chica, cuando he visto a springsteen. más aún sabiendo que tus pies de foto tiran a dar y no dejan cabeza con títere. ya pensé que te iba a tener que retar en duelo por la afrenta. al final hasta se me pasó el susto leyendo el texto de tan bueno que es!

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  4. jajaja
    anonimo, a quien no, es la pregunta
    :P
    que groseria, por dios

    deivid, gracias mono

    perdonad la ausencia de tildes
    me han entrado un troyano en el ordenador otra vez por ver porno protagonizado por musicos y no me funciona bien el teclado

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  5. Articulazo!

    Y... qué hay de los músicos que, en realidad, son grupies frustrados?

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  6. Mucha nostalgia despechada se respira por aquí...

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  7. Anónimo, no eres tan anónimo aunque sí super sagaz. No ves que Internet lo sabe todo?
    El despecho es sano, hombre
    :)

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  8. Las tías a las que de verdad les gusta la música tanto como a los tíos realmente le echan horas, días, años escuchando discos y practicando un instrumento. Entonces, voilá, tocan. Las groupies, al igual que los palmeros, no son músicos frustrados. Son gente menor.

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  9. Estás sugiriendo quizá que Nick Hornby es un palmero y un ser menor? O he de intuir que me conoces, Anónimo Valiente? Valiente tontería. Yo, que he sido grupi (palmera, ser menor), te digo que he conocido a muchos tíos que han echado horas, días, años escuchando discos y practicando con un instrumento. Y sí; han tocado en salas de conciertos, han salido en reseñas del Mondo Sonoro, han conseguido colarse en revistas gracias a la influencia de amigos pero NO TIENEN NI PUTA IDEA DE TOCAR. Ahora, los huevos los tienen cuadrados. Eso sí.
    No sé por qué sospecho que tus huevos también tienen forma de paralepípedo, amigo.

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  10. No te conozco personalmente, leo tu blog y me gusta mucho, pero realmente no entiendo el razonamiento de esta entrada. ¿Las groupies son tan amantes de la música como los músicos de quienes se hacen novias? JA, me parece una tontería, lo siento. Queda guay y llevas razón sobre el papel, pero en la vida real tú tienes que conocer como a diez tías que se tiran a tíos de los grupos, porque pinta muy bien, porque mola estar por ahí en el rollo, hacerse al cantante, conocer a tal, entrar, salir, etc. Pero ese amor excelso por la música, o por lo musical, sin hablar ya de conocimientos, tururu. Lo siento. Metí la pata diciendo lo de gente menor, pero vamos, que no.

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  11. Me alegro de que te guste el blog, que no pretende ser otra cosa que un cúmulo de gracietas y reflexiones no necesariamente coherentes. Esta entrada no contiene un razonamiento. Contiene un homenaje irónico a una figura con la que estoy muy familiarizada. No es que conozca a diez tías que se tiran a tíos de grupos. Conozco a cientos. Sus razones profundas son variadas aunque por supuesto se pueden resumir como tú lo haces: conocer a tal, entrar, salir, molar... Curiosamente, esas motivaciones profundas -estar en el ajo, influir, sentirse molón, partir la pana (no te encanta esta expresión?)- son las mismas que mueven a otros cientos de musiquillos de tres al cuarto que también conozco. Musiquillos que apenas saben tocar cuatro o cinco acordes mayores y que montan un grupo simplemente para formar parte de una escena, sentirse alguien. No sé por qué he de respetar más a los aporreadores de guitarras que a las tocadoras de pollas. Para mi son todos prácticamente lo mismo. Y les adoro a todos por igual. Me han hecho pasarlo muy bien.

    Sólo por si el dato "no te conozco personalmente" no es del todo cierto, quisiera aclarar que esta entrada no está hecha con resentimiento, sino con humor y muchísimo cariño.

    Y por último decir que me siento afortunada de haber sido grupi de una banda que tocaba cojonudamente y que publicó en 2007 y 2008 dos discos impresionantemente buenos que fueron absolutamente ignorados y menospreciados por una escena musical, la española, que es, mayoritariamente, un páramo de patéticos musiquillos y sus palmeros.

    Un beso y gracias por leerme.

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