jueves, 19 de agosto de 2010

Vacaciones Santillana (o la edad de los eufemismos)

Una canción de Linda Mirada que viene al caso y el Conde Draco

La cosa se remonta a la más tierna infancia. Cuando estudiamos la educación general básica no nos querían poner frente a la cruda realidad. Ni en los ministerios, ni los profesores, ni nuestros padres/tutores tenían huevos a decirnos que aquella N y aquella M que aparecían en nuestros "boletines de evaluación" (las notas) significaban prueba no superada, mal, bajón, suspenso, cate. Nos decían "Necesita Mejorar" como una promesa oral de un mañana más brillante, como verbalización de la esperanza. En los gabinetes pedagógicos post-transición se había colado el espíritu de Jim Henson. Y el bueno de Jim, que nos enseñó las vocales sobre los acordes mayores de los Beatles más luminosos y los números a ritmo de funk, no admitía el fracaso como variable.
Después vino David el Gnomo (que según El País, cumple hoy 25 años), a disfrazar algo más flagrante: la muerte. David, con el que tanto nos habíamos frotado la nariz, nos decía adiós con la mano, mientras se convertía en árbol. Lisa, a su lado, corría la misma suerte. Y Swift, el zorro veloz y fiel, lloraba como un madaleno (sin g). Nosotros, que de tontos no teníamos un pelo, llorábamos a moco tendido también. Nos lo podían pintar con colores brillantes y orquestarlo con música saltarina, pero aquel tufo a deceso no había eufemismo que lo tapase.

Y así fue como nos acostumbramos a leer entre líneas, a decir las cosas más importantes veladamente y a no aceptar que a veces todo se tuerce (y alguien tiene que enderezarlo). Así fue como aprendimos a poner capas de palabras biensonantes sobre las realidades más feas. Mauro Entrialgo os puede hablar largo y tendido sobre este tema.

Lo que se pregunta el Milodón ahora es si todo esto tiene algo que ver con la soltura con la que nos han colado la reforma laboral. Cuando terminen las vacaciones, ¿qué excusa nos inventaremos para no ir a la huelga general? ¿Con qué eufemismo cubriremos nuestra desidia?

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