lunes, 16 de agosto de 2010

El Video Club más caro del mundo



A los mileuristas constitucionales (especialmente a los del letras puras) el verano en Madrid nos deja solos ante nuestra clase social.

Agosto se ceba con los que no tenemos ingresos suficientes para instalar aire acondicionado en casa, no podemos pagar una comunidad con piscina propia, no podemos costear la mensualidad de una sociedad privada o no hemos ahorrado para unas vacaciones de manual en un paraíso con palmeras.
Los bares donde normalmente ahogamos los ecos de nuestra conciencia y las frustraciones de lo que no hemos logrado están cerrados.

Los conciertos donde saludamos a otras víctimas de nuestro mismo sino no se celebran.
Las tiendas de pret-a-porter donde podemos crear la ilusión de prosperidad canjeando veinte euros por alguna camiseta que nos haga sentir parte de algo, están desiertas y la experiencia shopping pasa de ser algo excitante y prometedor a ser algo deprimente y evidenciador.
Así que el susurro tocapelotas de todo lo que nuestros padres esperaron de nosotros viene al oído cuando el sol aprieta contra nuestras persianas bajadas y nuestras ventanas cerradas a cal y canto. Aquella canción de Mecano, en la que convertían un piso en un paraíso Tiki se convierte en un himno a la empatía.



¿Financió la DGT este video clip?

El ventilador girando a toda velocidad se encarga de esparcir por toda la casa los pensamientos funestos y las preguntas sin respuesta.
¿Por qué no estudié ingeniería industrial? ¿Por qué no ahorré para un MBA? ¿Por qué me he gastado en discos a lo largo de mi vida la cantidad equivalente a una entrada para un Mini? ¿Por qué dejé a aquel novio tan resuelto y ejecutivo que me hubiese mantenido? Si me hubiese quedado en provincias, esta tarde alguien me llevaría a nadar al río. Si volviese a tener diez años estaría jugando sobre la arena de la playa del Silgar, rodeada de madrileñitos bien que sacan a flotar sus Optimist (¿no os parece un nombre precioso para una clase de barco?).

Corre, corre, caballito

Si el Milodón muriese aquí hoy, rodeado de películas alquiladas nadie lo notaría hasta primeros de septiembre. Y cuando los bomberos tirasen abajo la puerta, advertidos por unos vecinos escamados por el sospechoso olor, se encontrarían el menú de Les Vacances de M.Hulot pasando en bucle su carrusel de opciones en la pantalla del televisor. El ventilador girando. Y un Milodón fiambre con una deuda acumulada millonaria con un video club usurero. Ni ser tristes y erráticos culturetas (qué bien que ya podemos decir esta palabra con consentimiento de la Real Academia) nos está permitido ya a los treintañeros en agosto.
¿Alguien entiende cómo es posible que para alquilar una película de culto en Séptimo Arte haya que hacer un ingreso previo mínimo de 35 euros? Las cuotas del Real Club de la Puerta de Hierro son más baratas.

6 comentarios:

  1. Sí, tengo que decirlo...A las 22:29 en Coruña acabamos de llegar de la playa. 35 napos! Por ese precio en las terceras rebajas te llevas casi 10 titles (casi) que te dan para tirar hasta septiembre. Por cierto, de la peli de las vacaciones del Sr. Hulot sólo recuerdo la puerta del comedor del hotel que rechinaba cada vez que pasaba un camarero, en un plano de tres minutos y medio que me sacaba de quicio.

    ResponderEliminar
  2. estoy de vacaciones en el bierzo, vilquetas
    pero tengo que cumplir con mi rol de madrileta atormentada
    ;-)
    beeeso

    ResponderEliminar
  3. La maldición mileurista es una cura de humildad innecesaria.

    ResponderEliminar
  4. Haces bien el papel, me he reido mucho.
    Te esperamos pronto en nuestra terracita junto a Tío Pepe. Hay rincones de Madrid que merecen la pena vivir.

    Te propongo que escribas una entrada sobre el nivel adquisitivo de nuestros padres en su treintena versus el nuestro actual en nuestra treintena. Piénsalo y te sorprenderás de los bien que vivían los muy cabrones a pesar de su mucho 'sacrificio por nosotros'. A día de hoy ellos tiene casas incluso de 100 m2 -a veces incluso varias-, mientras que nosotros nos hacinamos en nuestros cuartitos. Qué cosas.

    ResponderEliminar
  5. Gracias Alberto!! Qué ilusión y qué ganas la terracita de Tío Pepe!
    Y qué cierta la reflexión de usted. La casa de mis padres mide 172 m2 y son una parejita de clase media al más puro estilo Alcántara. Cuánto he discutido yo con mi señora madre, que no es capaz de entender mis lamentos...

    Y por cierto, sobre Javier Marías, es verdad que es la Plaza de la Villa. Me se fue la olla!

    ResponderEliminar