jueves, 5 de agosto de 2010

Currar en verano

"En julio, señores, siendo cobrador en un tranvía, cuesta sonreir.
En julio se suda demasiado; la badana de la gorra comprime la cabeza; las sienes se hacen membranosas; pica el cogote y el pelo se pone como gelatina.
Hay que dejar a un lado, por higiene y comodidad, el reglamento; desabotonando el uniforme, liando al cuello un pañuelo para no manchar la camisa, echando hacia atrás, campechanamente, la gorra.
En julio las calles son blancas y cegadoras como platos, o negras y frescas como cuevas. En las que el sol y la sombra juegan su dominó, parece que se mueve una vaca, gorda e hinchada, como las que se encuentran muertas de carbunco en las canteras abandonadas.
Cuando el tranvía entra en una calle recién regada, sobre la que cae el sol rabiosamente, se levanta un vaho sofocante que enturbia los ojos y deja en la boca un sabor agrio. En las primeras horas de la tarde los viajeros se ven como si se delirase y el cobrador está desmadejado, sin ganas de tenerse en pie".

Ignacio Aldecoa. El Aprendiz de Cobrador. 1951.

2 comentarios:

  1. el cobrador del tranvía hoy es el agente del servicio de estacionamiento regulado...y sí, Alemania tardó menos en desprenderse del nazismo que España (Madrid) de los ochenta...o la guerra civil

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