miércoles, 14 de julio de 2010

Mazurca por un mimo (o el peor oficio del mundo en un Madrid estival)


Los mimos, como los circos, le crean al Milodón un estado de ánimo muy particular. Por algún motivo no muy fácil de explicar le producen una pena infinita, una lástima solidaria. Esa lastimera solidaridad, en estos días de verano se convierte en un auténtico sentimiento de duelo.

Qué mal se tiene que pasar en la calle Arenal con este calor, embadurnado hasta las cejas de pinturas metálicas y paralizado como si el asqueroso de Gunter Von Hagens te hubiese plastificado.

2 comentarios:

  1. hahahahahah! el asqueroso de Gunther Von Hagens tiene mejor gusto que muchos de los mimos de arenal (incomprensible el que se mete dentro de una cabra disecada envuelta en espumillón navideño...¿La semilla del diablo?).

    A mi me da calorazo verlos también

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  2. qué asco, tron. no he visto ese!!
    como mimón el rey de la cucamona, ninguno

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