miércoles, 9 de junio de 2010

La Feria del Libro de Madrid, Barco de Vapor y el cumple de la prima María


¿Te firmo en el culo?

La Feria del Libro de Madrid puede ser, como decía Carolina Pataleta hace días, una especie de Rock in Río de los Libros: una dantesca aglomeración de gente que camina perdida con la mirada clavada en el inalcanzable horizonte de la cultura (o en el cogote del que va delante), una molesta nube de polvo contenida entre casetas de melamina blanca (qué calor debe de hacer ahí dentro cuando pega el sol), una concentración importante de títulos inútiles emitidos por el Estado (apasionantes los volúmenes que edita el Ministerio de Administraciones Públicas), una mezcla imposible de autores irreconciliables (¿no os encantaría un encuentro Pío Moa/Ray Loriga?) que acuden a firmar ejemplares... aunque también, qué cojones, una oportunidad estupenda para ver novedades y comprar libros chulos un 10% más baratos.

Sólo al Milodón se le podía ocurrir sugerir una visita a la Feria del Libro de Madrid en día festivo. Sólo una santa podía refrendar semejante temeridad (y acompañar a este plantígrado cabezón): la prima María.

La prima María ha cumplido hoy años. No diremos cuántos, pero sí aclararemos que pertenece a eso que por aquí nos gusta llamar "Generación Constitucional (e hijuelas)".

Hablar sobre los males comunes que que nos atenazan a los que llegamos al mundo cuando España empezaba a zafarse de las garras de Paco y el Rey Juan Carlos dejó de ser Príncipe de Asturias es un tema que le gusta al Milodón más que a Lady Gaga una interjección. Y no se trata hoy de vueltalaburraltrigo, y hablar de nuevo de peterpanismo y sueños rotos ni de hacer un elogio de los juguetes Mediterráneo.

Queridos Reyes Magos: ¿por qué nunca me trajisteis el Ceranova?


Es que el pasado día de Corpus Christi, intentando sobrevivir al calor y la masificación entre las casetas del Parque del Retiro, el Milodón pensó en aquellos libros con los que los "Constitucionalistas" descubrimos el placer la lectura: los libros de Barco de Vapor.

¡Ah! ¿Cómo olvidar aquellos libritos que se dividían en cuatro colecciones de cuatro colores: blancos para los parvulitos, azules para niños de a partir de 7 años, naranjas para infantes a partir de 9 años y rojos para quasipubers a partir de 12?

Aquellos libros nos abrieron el mundo y nos construyeron por dentro. Nos hicieron ver, arrancándonos risas a raudales o lágrimas de pena auténtica, que la vida no es ese laboratorio de perfección de los Hollister ni aquella estructura inamovible de Los Cinco.

Que más allá de las casitas idílicas y los paisajes plácidos de Enid Blyton, había niños rusos que tenían que abrirse paso entre las duras condiciones de la estepa siberiana o medirse con traficantes de drogas.

Fray Perico y su borrico, Mariquita la Pelá, Vania El Forzudo, Piotr, Ingo y Drago, Pesadilla en Vancouver... De todos los títulos de El Barco de Vapor, el Milodón se queda hoy con tres. Atención: ¡Contiene spoilers!


Rabicún - de Patricia Barbadillo

¿Un libro infantil consagrado a hacerle a entender a los niños qué es una Constitución y por qué es necesaria? Diréis: Parece una idea propia de Leire Pajín. Y el Milodón os dice: no seáis catetos. Nos vinieron muy bien los valores cívicos que nos vendieron en este libro de 1982 donde se narran las peripecias de los rabicundos, habitantes de un pequeño planeta que conviven en armonía gracias a una Carta Magna donde se dice lo que está bien y lo que está mal. El planteamiento no es muy postmoderno, vale. Pero para empezar a pintar con colores, a veces está bien ubicar el blanco y el negro.

Un agujero en la alambrada - de Francoise Sautereau

Una pandilla de chicos y chicas a lo Verano Azul, descubre que el bosque de su pueblo tiene un límite intransferible: una alambrada tras la que nadie sabe lo que hay. Desafiando las normas, usando la imaginación y enfrentándose a la autoridad, los niños consiguen descubrir que tras las rejas está el resto del mundo. Metáfora y moraleja quedan claras, ¿no?. Los creadores de El Show de Truman se leyeron esto antes de hacer el guión de la película. Ni Sid Vicious soñó con un libro tan antisistema.

Eclipse de sol - de Albert Lijánov

Lena, una joven en silla de ruedas y Fedia, un muchacho de quince años se enamoran. Su amor es un oasis en medio de la desgracia. Jódete, Corín Tellado.


En fin, que se oye mucho últimamente que los treinta son los nuevos veinte.
El Milodón piensa sin embargo, que para la "Generación Constitucional", si la edad se midiese en grado de frustración, los treinta serían los nuevos cuarenta.

A modo de curiosidad, y para finalizar, contaros que la prima María canta muy bien.
Este año no actuará en Rock in Río.
Pero hace dos tuvo los santos huevos de presentarse a Eurovisión.

Los libros de Barco de Vapor le enseñaron que hay que ir a por lo que uno quiere.

¡Feliz cumpleaños, María!

13 comentarios:

  1. Mi mejor regalo de cumpleaños. Gracias. Gracias. Gracias. Los Hollister arruinaron mi vida, es cierto, aún así Toray será siempre la editorial de mi adolescencia, a qué negarlo.
    Curiosa alusión, Milodón... de regreso a lo charro recuperé para la microcasa los libros con los que descubrí el placer de leer: no traje Hollister, ni Esther, ni Los Cinco. Le trinqué de la estantería a Sina los siete volúmenes de las aventuras de Kasperle (Noger), un muñeco de guiñol hecho por Efraín, bisabuelo de maese Fridolín... muy nórdico todo.
    Y Jordi Sierra i Fabra... todos los suyos recomendados por ti con criterio certero ¡hace más de 25 años!
    Olía a pescao ya en nuestra infancia... cuánto cerdo.
    Gracias.

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  2. Hey... yo quiero la etiqueta "tocar los cojones"... :-))))

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  3. que bonito!!
    a mi (como parvulita eterna) me gustaba este:http://www.todocoleccion.net/consuelo-armijo-piii-ilustraciones-antonio-tello-varco-vapor-62-paginas~x16946016
    felicidades meri!!!!

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  4. felicidades a la mylodona por el post y a la prima por el cumpleaños
    lo de que los treinta serían los nuevos cuarenta, si los midiéramos en grado de frustración, me va a tener la cabeza girando un buen rato... demonios...

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  5. Tapir... es así, no le demos más vueltas de hecho, servidora tiene diagnosticada (no es broma) una "crisis precoz de los cuarenta"... con un par.

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  6. Sus deseos son órdenes María, etiquetada está- aunque advierto que la etiqueta "tocar los cojones" está reservada a posts en los que quiero chinchar a alguien (cariñosamente). y aquí la intención era sólo decirle que es usted más maja que las pesetas.

    Comentadores todos: qué almodovariano este cónclave que tenemos aquí, no? jie!

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  7. Más Akelarre que cónclave... o Women on the verge of a nervous breakdown, que teno entendido que gusta mucho por estos madroños ;-)
    La etiqueta "tocar los cojones" no viene a cuento ergo me gusta todavía más. Qué feliz me hace tantísima incoherencia..., ay.
    PD: Túsíque... primi.

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  8. ¡Barco de vapor! ¡"Un agujero en la alambrada"!
    Y los libros de María Gripe, Consuelo Armijo...
    Se me acaba de poner un nudito, así, a la altura del esternón...

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  9. Así que el día del corpus christi (habéis probado a pronunciar christi tal como se debería pronunciar en 'castellanos'? chrrristi, chrrristi...), pues eso, que no puedo imaginar infierno mayor que el día del corpus chrrristi en la feria del libro.
    bueno sí... hay un punto geográfico en el fórum del primavera sound donde se escuchan tres escenarios al mismo tiempo. el puto infierno.

    Mylodón, a sus pies, mis enhorabuenas por esta bonita entrada.

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  10. Ya me manifesté una vez que hablaste del transporte aéreo y la moda azafateril de antaño y,Mylodón, yo sólo comento cuando la aprobación y el asentimiento me invaden y no puedo controlar mis dedos sobre el teclado: grande, grande y nostálgica a más no poder esta entrada. Es cierto, también a mí se me ha hecho un nudo en el estómago...
    Hermosa entrada, repito.

    anómima matritense

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  11. chrrristi!!!

    JAJAJA

    qué bien compartir el nudito en la caja torácica con ustedes!

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  12. Milerton, este fin de semana estuvimos por tus dominios, Feria del Libro incluida, aunque no tocamos los pepinillos.

    De Barco de Vapor, recomiendo Un Solo de Clarinete (from the legendary Orange Series)

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  13. Yo leí Un Solo de Clarinete!

    La próxima vez me llamáis y os llevo a un santuario, sÍ O sí!

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