martes, 1 de junio de 2010

Elogio (Republicano) de las Iglesias


"¡Quiten esa Heineken de mi vista!"

Supongamos que fueseis el famoso hombre ese que lo hace todo en España y un buen día el comité de sabios de la onomástica nacional os diese un toque para preguntaros cómo queréis llamar a un teatro sito en la madrileña Gran Vía.

Dado que conocen vuestro talante taciturno y soñador os dan dos opciones, para que no empecéis a buscar bizarradas en manuales de mitología griega ni en los tomos de Gárgoris y Hábidis:

- ¿Qué me dice de ponerle el nombre de un bonito y simbólico puente veneciano que cruza de lado a lado el Gran Canal, sobre el que tantos enamorados se han dicho "Te quiero"?- os aconsejaría en el oído izquierdo con una poética entonación el primero de los funcionarios de la Dirección General de Onomástica del Ministerio de Acuñamientos.

Pero entonces, por el otro canal de audio, el derecho, vendría otro funcionata, mucho más pragmático y os diría:
- ¿Quizá sería mejor ponerle en letras bien grandes el nombre de una red social para iletrados y pajilleros?.

Entre las dos opciones no tendríais duda.
¿Quién puede oponerse a hacerle honor a un servicio que promueve la escucha gratuita de música?

Así que, dicho y hecho. El Teatro Rialto pasará a llamarse Teatro MySpace.

En la Dirección General de Onomástica, si pagas la cuota correspondiente, toleran muy bien la perogrullada y la invasión de lo privado en la vida pública.

A la Dirección General de Onomástica no le importa que las empresas esponsoricen nuestro pensamiento. Que para acudir a un estreno tengamos que pronunciar los vocablos Hagen Dazs (Teatro Calderón). Que para ver una exposición de arte contemporáneo o un jardín colgante debamos verbalizar el nombre de una caja de ahorros (Fundación La Caixa). Que para ir a ver un concierto de alguna de nuestras bandas favoritas tengamos que decir -y beber- por narices la palabra Heineken (Circo Price).

El Ministerio de Acuñamiento está a favor de la invasión publicitaria del lenguaje en nuestro tiempo libre.

Don Juan Carlos haciendo publicidad encubierta de Marvel Comics

A veces, cuando uno va paseando por las calles, dan ganas de meterse corriendo en una Iglesia.

Las Iglesias son hoy en día los únicos espacios libres de publicidad pagana.
Los únicos lugares donde no se rinde culto al Dios Consumo.

La Iglesia, nadie lo niega, fue el primer Ministerio del Acuñamiento. Sus funcionarios, maestros pioneros en el secuestro del lenguaje de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en Madrid podéis comprobar que se aplicaron a base de bien poniéndole San o Santa delante a los nombres de las calles.

Test Estímulo-Respuesta: ¿No os pasa que cuando escucháis las palabras "Santa Ana" os dan ganas de pedir una cerveza?

Y por cierto, ¿os habéis dado cuenta de que en este país todos sabemos lo que significa onomástica gracias al Santo de El Rey?

4 comentarios:

  1. Teatro Myspace?!!! Sólo podría haber sido peor llamándose... no espera... Es incluso peor que si se llamara teatro Tuenti o teatro Hi5.
    PD ¿se retiran las vallas publicitarias de los edificios madrileños pero se mancilla su nombre con marcas de lo más ruín? Pos vaya...

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  2. yo sigo diciendo sala arena y teatro calderón
    con esto no te digo ná y te lo digo tó
    (leáse con movimiento cabecil y juego de dedos)

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  3. yo cuando escucho Santa Ana (santana para los que nos conocemos) me acuerdo de las barcas paco :S

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