lunes, 21 de junio de 2010

El mejor kebab de Madrid


-"¿Me llevas a tomar un kebab a Lavapiés?"
-"Te voy a enseñar un sitio donde los ponen mejores"
-"Vale. Pero déjame pedirlo a mi"

Seguro que aquellos de vosotros que seáis provincianos como el Milodón, sois capaces de recordar aquel tiempo en el que un kebab era una comida sofisticada, exótica, que se saboreaba en ocasiones contadas y que servía como termómetro de cosmopolitismo. Era una frase clásica del visitante ocasional a la capital, a su regreso a la localidad de origen correspondiente, esa de "X nos llevó a un sitio donde hacen los mejores kebabs de Madrid". Por supuesto, se iniciaba entonces una discusión bizantina sobre cuál era el mejor lugar de la ciudad para degustar carne de cordero (?) o pollo (?) enrollada dentro de un pan de pita.

No. A ver. En serio. ¿Hay acaso un manjar en el mundo más rico que éste?

El Milodón puede rememorar vívidamente también el día en que la carta fotográfica de platos combinados y sandwiches de jamón, queso y huevo del Bar Gaiola de Santiago de Compostela, descolorida por el sol y el paso del tiempo pero aún así tremendamente apetitosa -sobre todo cuando los estudiantes de periodismo pasábamos por delante al mediodía- fue sustiuida por unas imágenes mucho menos sugerentes de platos típicos kurdos. El Gaiola pasó a llamarse Nevroz. Y Santiago dio por inaugurado el siglo XXI.

Una obra de arte de la señaléctica gallega: el cartel del café bar Gaiola (hoy Nevroz)

Por si alguien se lo pregunta, Gaiola en galego significa "jaula". Que son ustedes unos guarros.

Últimamente el Milodón al caminar por el centro de las ciudades reconoce uno tras otro aquellos símbolos globales del cosmopolistimo que ejercieron una fascinación arrebatadora sobre su imaginación adolescente y que hoy le producen una angustia inexplicable, silenciosa, latente.
Y no se trata de que haya un Döner Kebab aquí, un Starbucks allá, un Bresca (¿no es encanta decirlo así? Con el artículo LA delante provoca aún más placer:"Voy a la Bresca a comprar una camiseta") acullá. En Madrid, en Londres, en Milán, en París, en Nueva York... uno va recolectando detalles que parecen inocuos, pero que puestos en fila son síntomas inequívocos de una estandarización gris, desnaturalizada y alienante.

En la azafata que te dice cómo ponerte la mascarilla si el avión se despresuriza, bajo las moquetas granates o azules de los hoteles, sobre las mesas de Dedon en las terrazas, dentro de los pantalones bombachos de esa chica con mechas californianas, en un flyer que fortuitamente cae en tus manos o tras aquellas gafas Ray Ban que te hipnotizaron. El monstruo de la uniformización sabe camuflarse.

A todas estas cosas, Warhol las llamó cultura pop.
El Fondo Monetario internacional, globalización.
Radiohead, Ok Computer.
Y el Milodón, simplemente, las denomina coñazo.

El otro día, en la habitación de un magnífico hotel (magníficamente global), el Milodón recorría canales de televisión internacionales. Mujeres que parecían clones de Rania de Jordania invitaban a volar con Qatar Airlines. ¿Por qué los anuncios de líneas aéreas se parecen tanto a vídeos del Canal Playboy?

Raniatizia: el próximo fichaje de Hugh Hefner

Y para zanjar discusiones fútiles, el mejor kebab de Madrid lo ponen en el Ebla (calle Martín de los Eros). En este local podéis pedir otra delicia llamada toshka: una rosca de pan rellena de carne picada con un riquísimo montículo de hummus (pasta de garbanzos) en el medio.

Si no créeis al Milodón, preguntádselo al príncipe Felipe. Según le contó recientemente el propietario del establecimiento al Milodón, su Alteza es cliente habitual.

5 comentarios:

  1. Jolín, Milodón, esta entrada, por primera vez, ha conseguido ponerme seria (y hambrienta con los platillos que citas, mañana me acerco a tomarme un hummus): es cierto,las ciudades se han vuelto clones, los cines señeros se transforman en tiendas de ropa, los teatros llevan nombre de helado, a veces no sé si estoy en Múnich, en Bilbao o en San Petersburgo...
    Sí, es un coñazo...

    Quizá lo que nos quede sea una vuelta a las raíces. Abolamos el kebab y volvamos a la casquería fina...! Cito la entrada anterior: *ni de coña!
    Anónima Matritense

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  2. se me ha saltado una lagrimilla al acordarme del gaiola, en mi santiago natal.
    hace tres años qu eno voy por mi tierra y sospecho que el día que vuelva seré un alienígena visitando una tierra demasiado familiar.

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  3. Anónima, lo de mirar atrás... nunca! :)

    Oiga, Christ, no sabía que era usted de Santiago!!

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  4. Ése primer párrafo me ha tocado. Cómo nos gusta a los de provincias presumir de que conocemos los mejores sitios de la capital, que no nos perdemos por sus calles, que vivir en la periferia no nos impide estar informados de los puntos calientes del jaleo madrileño/barcelonés. A mí, el primero. Y para probarlo, algún día te descubriré dónde hacen las mejores gambas a la plancha de todo Madrid, un secreto que ha corrido de generación en generación en mi familia

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  5. vilquetas! no me parece correto queno me des esa información ipsofactamente. YO TENGO DERECHO A SER FELIZ

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