miércoles, 30 de junio de 2010

Carta Abierta a un Madriñelo Ilustre 3 - Hoy: Carmen Maura



Querida Carmen,

Es la una de la mañana en tu barrio, Chamberí.
Te escribo tan tarde porque la temperatura en verano en Madrid es tan sofocante que resulta difícil conciliar el sueño. Recuerdo una noche, en agosto de 2009, dando vueltas sobre un jergón en una casa decimonónica de la malasañera calle Pizarro que lloré amargamente. No fue por un desengaño amoroso, ni por una discusión con un amigo; no fueron los problemas en el trabajo o la angustia por una apretón financiero. Lloraba, Carmen, de calor.

Hoy me dirijo a ti para reconocerte una proeza, aunque bien es cierto que tú has llevado a término unas cuantas.

Por ejemplo has conseguido ganarle el pulso de la reputación interpretativa a la supermusa Penélope Cruz, diosa de la nadería y de la nueva sensibilidad bienpensante, sin hacerle la pelota a Pedro Almodóvar.

Annie Leibovitz no te ha retratado haciéndote carantoñas con él, no subiste a un atrio en el Teatro Kodak gritando su nombre a los cuatro vientos, no ganaste un Óscar ni te paseaste de su brazo sobre alfombras rojas poniendo morritos. Incluso, durante muchos años, viviste enfrentada a él y en un gesto de dignidad que te define, jamás quisiste explicar qué os había pasado.
Pero a cambio le ofreciste tu mejor tú y le diste sus dos mejores películas. Incluso me atrevería a decir que sus dos mejores personajes. Una esa ciclotímica y treintañera Pepa Marcos de Mujeres al Borde de un Ataque de nervios, que tan familiar me resulta. Otra, Irene, una madre "resucitada" que en Volver se echaba pedos de aroma inconfundible bajo las camas.

"¡Se te ve el plumeroooo!"

Otro logro incontestable: nos enseñaste algo más sobre la Guerra Civil contándonos la historia de tres comediantes que se ganan la vida entreteniendo al bando republicano hasta que los nacionales los cogen prisioneros y les obliga a actuar para ellos. ¿Dónde está lo extraordinario?, pensarás. Pues en que conseguiste hacernos reír, conmovernos e introducirnos en ese drama llevando como compañero de viaje a... ¡Andrés Pajares! (quien, por cierto, también lo borda).

Cartelismo / Cartelazo

Tu tercera hazaña Carmen consiste en que eres la única mujer que conozco en el mundo que aún vistiendo como una señora (sí, una señora como las de los grupos de Facebook, una de esas que dice quién da la vez en el mercado de Barceló los sábados por la mañana o va a hacer cola al Cristo de Medinaceli los viernes por la tarde) sigue siendo auténticamente cool.

The Sartorialist, ven y bésale el culo a la Maura.

Pero si hay algo que de verdad debemos reconocerte Carmen, es que NADIE JAMÁS ha expresado como tú lo hiciste en aquella escena de La Ley del Deseo la desesperación que producen los rigores del calor del verano en esta ciudad.

Tenía razón Tola: tú vales mucho.


4 comentarios:

  1. Se avecina un día (y una noche) de calor aplastante e insufrible en Madrid. La ciudad no puede ni moverse...

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  2. Vuelvo a regodearme en un un pie de foto de los tuyos. Grande ese llamamiento al Sartorialist!! ;-)))

    Anónima Matritense

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  3. Me sudan los plieguecillos de las cannes, vero!

    Gracias Anónima! Eres, como decía Nino Bravo, la lus que alumbra mi camino! :)

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  4. Nena, esa escena me acompañó mi infancia muchas veces... Recuerdo haberla visto anunciada y luego repetirlo con Olmo mientras regábamos las plantas...
    Será por eso que dices que me parezco a ella?

    :)

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