miércoles, 30 de junio de 2010

Carta Abierta a un Madriñelo Ilustre 3 - Hoy: Carmen Maura



Querida Carmen,

Es la una de la mañana en tu barrio, Chamberí.
Te escribo tan tarde porque la temperatura en verano en Madrid es tan sofocante que resulta difícil conciliar el sueño. Recuerdo una noche, en agosto de 2009, dando vueltas sobre un jergón en una casa decimonónica de la malasañera calle Pizarro que lloré amargamente. No fue por un desengaño amoroso, ni por una discusión con un amigo; no fueron los problemas en el trabajo o la angustia por una apretón financiero. Lloraba, Carmen, de calor.

Hoy me dirijo a ti para reconocerte una proeza, aunque bien es cierto que tú has llevado a término unas cuantas.

Por ejemplo has conseguido ganarle el pulso de la reputación interpretativa a la supermusa Penélope Cruz, diosa de la nadería y de la nueva sensibilidad bienpensante, sin hacerle la pelota a Pedro Almodóvar.

Annie Leibovitz no te ha retratado haciéndote carantoñas con él, no subiste a un atrio en el Teatro Kodak gritando su nombre a los cuatro vientos, no ganaste un Óscar ni te paseaste de su brazo sobre alfombras rojas poniendo morritos. Incluso, durante muchos años, viviste enfrentada a él y en un gesto de dignidad que te define, jamás quisiste explicar qué os había pasado.
Pero a cambio le ofreciste tu mejor tú y le diste sus dos mejores películas. Incluso me atrevería a decir que sus dos mejores personajes. Una esa ciclotímica y treintañera Pepa Marcos de Mujeres al Borde de un Ataque de nervios, que tan familiar me resulta. Otra, Irene, una madre "resucitada" que en Volver se echaba pedos de aroma inconfundible bajo las camas.

"¡Se te ve el plumeroooo!"

Otro logro incontestable: nos enseñaste algo más sobre la Guerra Civil contándonos la historia de tres comediantes que se ganan la vida entreteniendo al bando republicano hasta que los nacionales los cogen prisioneros y les obliga a actuar para ellos. ¿Dónde está lo extraordinario?, pensarás. Pues en que conseguiste hacernos reír, conmovernos e introducirnos en ese drama llevando como compañero de viaje a... ¡Andrés Pajares! (quien, por cierto, también lo borda).

Cartelismo / Cartelazo

Tu tercera hazaña Carmen consiste en que eres la única mujer que conozco en el mundo que aún vistiendo como una señora (sí, una señora como las de los grupos de Facebook, una de esas que dice quién da la vez en el mercado de Barceló los sábados por la mañana o va a hacer cola al Cristo de Medinaceli los viernes por la tarde) sigue siendo auténticamente cool.

The Sartorialist, ven y bésale el culo a la Maura.

Pero si hay algo que de verdad debemos reconocerte Carmen, es que NADIE JAMÁS ha expresado como tú lo hiciste en aquella escena de La Ley del Deseo la desesperación que producen los rigores del calor del verano en esta ciudad.

Tenía razón Tola: tú vales mucho.


lunes, 28 de junio de 2010

5 grandes bluffs madrileños (Parte 1)

¿Fin de la luna de miel majeritófila? No.
Pero es que no todo el monte es orégano. El Milodón os deja aquí un hit parade de cosas que aparentemente los madrileños aman y que el Milodón no es que odie, pero no comprende muy bien.

1. Los sandwiches de Rodilla



Algunos vómitos resaqueros saben mejor que el relleno de queso blanco con piquillo, anchoas y champiñones de bote, el de pollo al curry o el de atún, nueces y oporto de estos MEDIOS sandwiches (porque señores, en Rodilla le llaman sandwich a la mitad de un sandwich sin corteza) que además de estar malísimos son un timo. ¿Pruebas de que es un fenómeno exclusivamente madrileño?
Por lo que tiene entendido el Milodón, el plan de expasión a través de un sistema de franquicias que esta antigua repostería de la Plaza de Callao ha intentado poner en marcha ha sido un total fracaso. Y es que en algunas ciudades aún ponen un bocata de jamón asado con queso a 2.50 euros. Frente a eso, quién quiere un poco de miga de pan con engrudo a 1.50.

2. El VIPS los domingos por la tarde


Lo mismo que hay gente que encuentra un secreto placer en ir a un centro comercial un sábado por la tarde o pasar la noche del viernes en un cine (el Milodón ama el cine entre semana, pero el viernes por la noche le parece el peor plan posible), hay gente en esta ciudad para la que un domingo sin una sesión de VIPS no es un verdadero domingo. Dicen los viejos del lugar que en tiempos las tortitas con nata estuvieron aquí buenísimas. El Milodón os dice que lo ha intentado todo: las dichosas tortitas, la hamburguesa completa, el clásico sandwich club, la ensalada césar, las fajitas... TODO. Y está todo verdaderamente asqueroso. Plácido Arango, puedes estar contento.
El VIPS es como una cafetería de un Corte Inglés, pero más cargada de bombo, con alimentos de plástico y con muchos niños gritando por doquier. Lo único bueno que tiene es que precisamente los domingos por la tarde, cuando todos los quioscos de la ciudad están cerrados, es un lugar donde los desgraciados que hemos salido la noche anterior y nos hemos levantado tarde podemos comprar el periódico.

3. El Antikaraoke


Este invento importado directamente desde la Sala Sidecar de Barcelona a la Sala Sol de Madrid ha estado muy de moda los últimos dos años. El Milodón os calca aquí la explicación que sus propios creadores dan de la cosa: "Es una fusión entre un concierto de rock, un karaoke underground, un show de Broadway y una fiesta pasada de vueltas que se celebra cada lunes en Barcelona y el último miércoles de cada mes en Madrid". La explicación del Milodón: es un happening a modo de cabaret bastante hortera donde va a lucirse gente que canta de puta madre y que normalmente ya es muy popular por algún motivo en el círculo underground. O sea, una jam session vocal bastante forzada. La advertencia legal que aparece en la web de este espectáculo ya debería ser una razón suficiente para no ir:
Anti-Karaoke® es una marca registrada. Queda prohibido copiar el nombre de Anti-Karaoke, el
concepto del show, o el contenido de esta web para fines comerciales.

4. El Jose Alfredo


Este bar en las inmediaciones de la Plaza de la Luna es un punto de encuentro de famosillos de todo jaez. El gin tonic de Hendricks con pepino está buenísmo, nadie lo niega. Pero en el local huele a cloaca. Y eso no lo arreglan ni trece clones de Hugo Silva juntos.

5. Ir a la Latina el domingo


¿Un after al que van los tíos más pesados del mundo? No, gracias.

domingo, 27 de junio de 2010

Las bicicletas son para los afiladores (o una visita al Bernabeu)


Él nunca hizo spinning


¿Habéis hecho spinning en alguna ocasión? Para los que contestéis no y además no sepáis en qué consiste la cosa el Milodón os ofrece una definición rápida: una rave party a lomos de una bicicleta.


Y ahora una explicación un poco más elaborada.


El pasado miércoles, por cuestiones de trabajo que no vienen al caso, el Milodón se sumó a un acto deportivo solidario (sic) que tuvo lugar en ese templo del capitalismo futbolístico, ese Museo de Copas de Europa, ese circo romano futurista llamado Santiago Bernabeu.



Culés todos: se siente

Unos sesenta incautos nos reunimos en la terraza de la Cafetería del estadio para pedalear a toda hostia sobre bicicletas estáticas al ritmo de tonadillas dance. El maestro de ceremonias era un tal Quim Forteza, un señor que por lo visto es entrenador de ciclistas profesionales, y que durante una hora y media se dedicó a jalearnos en modo sacerdote de secta para que no parásemos de generar electricidad con nuestras piernas. Nos hacía movernos al ritmo de la música y bajar o subir la resistencia de los pedales en función del tempo de las canciones, nos arengaba si flaqueábamos, nos hacía aplaudir y agitar en el aire nuestra toalla y nos invitaba a aullar de entusiasmo. Vamos, que el personaje de Tom Cruise en Magnolia era un pringado al lado de este tío.




Una frase que repetía mucho era: "Recordad que ésto es la carretera".


El hecho de que este señor se empeñase tanto en sugestionar a su parroquia de ciclistas para hacernos creer que no estábamos hacinados sobre filas de bicicletas inmóviles colocadas en un espacio de 50 metros cuadrados sino con nuestros cabellos al viento por la ancha Castilla, no dejó de parecerle paradójico al Milodón, quien de pronto quiso arrancar del suelo las ruedas de su velocípedo y salir de allí como si le persiguiese una legión de matones a sueldo financiada por Florentino Pérez.


¿Por qué nuestra civilización se ha empeñado en crear imitaciones de la vida en lugar de vivir?
¿Por qué ponerse sobre una cinta transportadora en una sala de gimnasio en lugar de echarse una carrerita por la Dehesa de la Villa?


Creed al Milodón si os dice que asistir a una sesión de spinning es como pasarse la tarde podando un jardín de flores de plástico. Aunque el jardín sea el Bernabeu.







Una de las cosas que el Milodón adora de Madrid es que, aunque es una ciudad en el sentido más urbano de la palabra, de vez en cuando en el medio de su tapiz de hormigón, de su tráfico endemoniado, de su burbuja de calor, se abren grietas rurales que a uno le hacen recordar que el mundo una vez fue un lugar donde la vida era mucho más amable.


Esta mañana, remoloneando en la cama, todavía intentando quitarse de encima los restos de una noche de verano, el Milodón escuchó el silbido escalonado de una afilador que pasaba bajo su ventana con una bicicleta equipada con todos los enseres necesarios para convertir los cuchillos de cualquier cocina en katanas asesinas.


Ese afilador que aún se hace un hueco con su vehículo de dos ruedas en una ciudad de seis millones de habitantes es como una hierba que se abre paso dentro de una grieta de una piedra, como las plantas que crecen en las cuencas de los canalones o las hormigas que suben hasta un octavo piso: auténtica vida.

sábado, 26 de junio de 2010

Nuevo Diccionario Madriñelo - Entrada 8

Visto en el Mercado de Alimentos de la Bastilla de París

Paraíso

1. Lugar donde uno puede disponer libremente a cualquier hora de una variedad de más de cien tipos de encurtidos diferentes, incluyendo pasta de oliva negra. Según las sagradas escrituras pepinilleras el Edén era una terraza de verano con un suministro infinito de aceitunas sabor anchoa, cebolletas crujientes y pepinillos de varios tamaños. 2. La sala de antipasti del Whole Foods Market de Londres.

miércoles, 23 de junio de 2010

lunes, 21 de junio de 2010

El mejor kebab de Madrid


-"¿Me llevas a tomar un kebab a Lavapiés?"
-"Te voy a enseñar un sitio donde los ponen mejores"
-"Vale. Pero déjame pedirlo a mi"

Seguro que aquellos de vosotros que seáis provincianos como el Milodón, sois capaces de recordar aquel tiempo en el que un kebab era una comida sofisticada, exótica, que se saboreaba en ocasiones contadas y que servía como termómetro de cosmopolitismo. Era una frase clásica del visitante ocasional a la capital, a su regreso a la localidad de origen correspondiente, esa de "X nos llevó a un sitio donde hacen los mejores kebabs de Madrid". Por supuesto, se iniciaba entonces una discusión bizantina sobre cuál era el mejor lugar de la ciudad para degustar carne de cordero (?) o pollo (?) enrollada dentro de un pan de pita.

No. A ver. En serio. ¿Hay acaso un manjar en el mundo más rico que éste?

El Milodón puede rememorar vívidamente también el día en que la carta fotográfica de platos combinados y sandwiches de jamón, queso y huevo del Bar Gaiola de Santiago de Compostela, descolorida por el sol y el paso del tiempo pero aún así tremendamente apetitosa -sobre todo cuando los estudiantes de periodismo pasábamos por delante al mediodía- fue sustiuida por unas imágenes mucho menos sugerentes de platos típicos kurdos. El Gaiola pasó a llamarse Nevroz. Y Santiago dio por inaugurado el siglo XXI.

Una obra de arte de la señaléctica gallega: el cartel del café bar Gaiola (hoy Nevroz)

Por si alguien se lo pregunta, Gaiola en galego significa "jaula". Que son ustedes unos guarros.

Últimamente el Milodón al caminar por el centro de las ciudades reconoce uno tras otro aquellos símbolos globales del cosmopolistimo que ejercieron una fascinación arrebatadora sobre su imaginación adolescente y que hoy le producen una angustia inexplicable, silenciosa, latente.
Y no se trata de que haya un Döner Kebab aquí, un Starbucks allá, un Bresca (¿no es encanta decirlo así? Con el artículo LA delante provoca aún más placer:"Voy a la Bresca a comprar una camiseta") acullá. En Madrid, en Londres, en Milán, en París, en Nueva York... uno va recolectando detalles que parecen inocuos, pero que puestos en fila son síntomas inequívocos de una estandarización gris, desnaturalizada y alienante.

En la azafata que te dice cómo ponerte la mascarilla si el avión se despresuriza, bajo las moquetas granates o azules de los hoteles, sobre las mesas de Dedon en las terrazas, dentro de los pantalones bombachos de esa chica con mechas californianas, en un flyer que fortuitamente cae en tus manos o tras aquellas gafas Ray Ban que te hipnotizaron. El monstruo de la uniformización sabe camuflarse.

A todas estas cosas, Warhol las llamó cultura pop.
El Fondo Monetario internacional, globalización.
Radiohead, Ok Computer.
Y el Milodón, simplemente, las denomina coñazo.

El otro día, en la habitación de un magnífico hotel (magníficamente global), el Milodón recorría canales de televisión internacionales. Mujeres que parecían clones de Rania de Jordania invitaban a volar con Qatar Airlines. ¿Por qué los anuncios de líneas aéreas se parecen tanto a vídeos del Canal Playboy?

Raniatizia: el próximo fichaje de Hugh Hefner

Y para zanjar discusiones fútiles, el mejor kebab de Madrid lo ponen en el Ebla (calle Martín de los Eros). En este local podéis pedir otra delicia llamada toshka: una rosca de pan rellena de carne picada con un riquísimo montículo de hummus (pasta de garbanzos) en el medio.

Si no créeis al Milodón, preguntádselo al príncipe Felipe. Según le contó recientemente el propietario del establecimiento al Milodón, su Alteza es cliente habitual.

miércoles, 16 de junio de 2010

Paco Martínez Soria, siglo XXI

"Living in the city can be demanding". El Milodón va a ahorrar todo el dinero que se gasta en cañas para comprarse un sintetizador*.



*Ni de coña.

lunes, 14 de junio de 2010

Entre tú y yo (un sms es para siempre)


Estoy como un queso, si o no?

Felipe González se sentó plácidamente en la mesa del salón de su apartamento de la calle Velázquez (Barrio de Salamanca) a desayunar, así, en plan Helmutkohliano, es decir, más ancho que largo, un desayuno continental con crusanes frescos y toda la prensa -nacional e internacional- colocada como un abanico. Era viernes por la mañana, preludio feliz del fin de semana, y se disponía a hacer una de las cosas que más le gustan este mundo -además de los árboles jibarizados y el billar-: leer cosas sobre si mismo. El día anterior había sido el Congreso Conmemorativo del Centenario del Escaño de Pablo Iglesias y, aprovechando que el socialismo español anda como un pollo sin cabeza, había subido al púlpito a hacer un poco el Steve Jobs.

Pero Felipe no encontró grandes titulares con sus mensajes mesiánicos en la prensa del viernes.

Justo cuando estaba dando un primero sorbidito al café, lo tuvo que escupir en modo aspersor. La perla felipista que se encontró enmarcada con comillas de oro era esta: "Hoy más que nunca tienes todo mi apoyo". Por lo visto, esto es lo que le comunicó a través de un mensaje de móvil el ex presidente al actual mandatario español, José Luis Rodríguez, el día que el leonés decidió meterle las tijeras a los funcionarios.

¿A vosotros qué os parecería si un sms alentador, bienintencionado, cariñoso, afectivo, personal, íntimo... PRIVADO en definitiva, que habéis enviado a alguien apareciese a cuerpo 32 y en cinco columnas publicado en los periódicos a la mañana siguiente de haberlo enviado?

Regular, ¿verdad?.

Conclusiones: cuidadín con qué ponéis en los mensajes y cuidadín a quién le dáis vuestro teléfono.

Dichas conclusiones, le han hecho rememorar al Milodón, un momento clásico en la vida del urbanita Pringle. Ya sabéis, pringado + single.

Graham Bell, sin acritud, pero métete tu invento por donde te quepa

Es verano. Salís por la noche. El calor del asfalto recalentado os guía por las calles de la ciudad hasta la puerta de un bar. En el bar las risas de la gente se mezclan el sonido de brindis varios. Alguien1 os presenta a Alguien2. Entabláis una conversación con Alguien2. Alguien2 es agradable. Muy agradable. No tiene mala pinta. Huele muy bien. Y encierra algo misterioso. Le puede la timidez pero eso no impide que le hagan gracia tus chistes. "Alguien que se ríe de mis chistes tiene que ser bastante listo", pensáis con total desfachatez propia de quien ha dejado que el alcohol controle su sinapsis. Alguien2 os cae bien. Bastante bien. Os dejáis acunar por los efluvios del enebro y Alguien2 y tú cada vez hacéis mejores migas.
Tan buenas migas que os váis juntos a comprar una hogaza.

A la mañana siguiente, no sabéis cómo, Alguien2 ha acabado saliendo por la puerta de vuestra casa, con el pelo revuelto y la cara descompuesta no sin antes pronunciar la malbendita frase: "¿Me das tu teléfono?".

Se lo dáis.
Desconfiados, con miedo, contentos.
Y comienza la espera.

Así que esperáis.
En la espera, como pulgarcito, váis recogiendo las miguitas que os llevaron hasta la hogaza.
Las recontáis una y otra vez. "Esta vez sí", os decís. "Esta es la buena", os repetís.
Y venga a recontar miguitas...

Y un buen día, ahí está.

Pi-pi. Pi-pi.

¡El SMS!

Os agarráis al móvil como quien está a punto de caerse por un precipicio y lo leéis:

"Queremos agradecerle
los años que lleva en Movistar.
Le regalamos 25.000 puntos
para que renueve su móvil
antes del 04/07.
Infórmese en 1004"


Bueno. No pasa nada.
El Milodón, desde que Felipe González se separó de Carmen Romero, ya no cree en el amor.


miércoles, 9 de junio de 2010

La Feria del Libro de Madrid, Barco de Vapor y el cumple de la prima María


¿Te firmo en el culo?

La Feria del Libro de Madrid puede ser, como decía Carolina Pataleta hace días, una especie de Rock in Río de los Libros: una dantesca aglomeración de gente que camina perdida con la mirada clavada en el inalcanzable horizonte de la cultura (o en el cogote del que va delante), una molesta nube de polvo contenida entre casetas de melamina blanca (qué calor debe de hacer ahí dentro cuando pega el sol), una concentración importante de títulos inútiles emitidos por el Estado (apasionantes los volúmenes que edita el Ministerio de Administraciones Públicas), una mezcla imposible de autores irreconciliables (¿no os encantaría un encuentro Pío Moa/Ray Loriga?) que acuden a firmar ejemplares... aunque también, qué cojones, una oportunidad estupenda para ver novedades y comprar libros chulos un 10% más baratos.

Sólo al Milodón se le podía ocurrir sugerir una visita a la Feria del Libro de Madrid en día festivo. Sólo una santa podía refrendar semejante temeridad (y acompañar a este plantígrado cabezón): la prima María.

La prima María ha cumplido hoy años. No diremos cuántos, pero sí aclararemos que pertenece a eso que por aquí nos gusta llamar "Generación Constitucional (e hijuelas)".

Hablar sobre los males comunes que que nos atenazan a los que llegamos al mundo cuando España empezaba a zafarse de las garras de Paco y el Rey Juan Carlos dejó de ser Príncipe de Asturias es un tema que le gusta al Milodón más que a Lady Gaga una interjección. Y no se trata hoy de vueltalaburraltrigo, y hablar de nuevo de peterpanismo y sueños rotos ni de hacer un elogio de los juguetes Mediterráneo.

Queridos Reyes Magos: ¿por qué nunca me trajisteis el Ceranova?


Es que el pasado día de Corpus Christi, intentando sobrevivir al calor y la masificación entre las casetas del Parque del Retiro, el Milodón pensó en aquellos libros con los que los "Constitucionalistas" descubrimos el placer la lectura: los libros de Barco de Vapor.

¡Ah! ¿Cómo olvidar aquellos libritos que se dividían en cuatro colecciones de cuatro colores: blancos para los parvulitos, azules para niños de a partir de 7 años, naranjas para infantes a partir de 9 años y rojos para quasipubers a partir de 12?

Aquellos libros nos abrieron el mundo y nos construyeron por dentro. Nos hicieron ver, arrancándonos risas a raudales o lágrimas de pena auténtica, que la vida no es ese laboratorio de perfección de los Hollister ni aquella estructura inamovible de Los Cinco.

Que más allá de las casitas idílicas y los paisajes plácidos de Enid Blyton, había niños rusos que tenían que abrirse paso entre las duras condiciones de la estepa siberiana o medirse con traficantes de drogas.

Fray Perico y su borrico, Mariquita la Pelá, Vania El Forzudo, Piotr, Ingo y Drago, Pesadilla en Vancouver... De todos los títulos de El Barco de Vapor, el Milodón se queda hoy con tres. Atención: ¡Contiene spoilers!


Rabicún - de Patricia Barbadillo

¿Un libro infantil consagrado a hacerle a entender a los niños qué es una Constitución y por qué es necesaria? Diréis: Parece una idea propia de Leire Pajín. Y el Milodón os dice: no seáis catetos. Nos vinieron muy bien los valores cívicos que nos vendieron en este libro de 1982 donde se narran las peripecias de los rabicundos, habitantes de un pequeño planeta que conviven en armonía gracias a una Carta Magna donde se dice lo que está bien y lo que está mal. El planteamiento no es muy postmoderno, vale. Pero para empezar a pintar con colores, a veces está bien ubicar el blanco y el negro.

Un agujero en la alambrada - de Francoise Sautereau

Una pandilla de chicos y chicas a lo Verano Azul, descubre que el bosque de su pueblo tiene un límite intransferible: una alambrada tras la que nadie sabe lo que hay. Desafiando las normas, usando la imaginación y enfrentándose a la autoridad, los niños consiguen descubrir que tras las rejas está el resto del mundo. Metáfora y moraleja quedan claras, ¿no?. Los creadores de El Show de Truman se leyeron esto antes de hacer el guión de la película. Ni Sid Vicious soñó con un libro tan antisistema.

Eclipse de sol - de Albert Lijánov

Lena, una joven en silla de ruedas y Fedia, un muchacho de quince años se enamoran. Su amor es un oasis en medio de la desgracia. Jódete, Corín Tellado.


En fin, que se oye mucho últimamente que los treinta son los nuevos veinte.
El Milodón piensa sin embargo, que para la "Generación Constitucional", si la edad se midiese en grado de frustración, los treinta serían los nuevos cuarenta.

A modo de curiosidad, y para finalizar, contaros que la prima María canta muy bien.
Este año no actuará en Rock in Río.
Pero hace dos tuvo los santos huevos de presentarse a Eurovisión.

Los libros de Barco de Vapor le enseñaron que hay que ir a por lo que uno quiere.

¡Feliz cumpleaños, María!

lunes, 7 de junio de 2010

Parecidos razonables (o el Síndrome Asimov) - 5 - Hoy: Bowie, Jeevas y Niño y Pistola

En algún lugar de Galicia de cuyo nombre no quiero acordarme, hace años ya, un miembro de Niño y Pistola le hizo a advertir al Milodón este parecido que de tan razonable...


Era (y es) escandaloso...


Lo que nunca le dijo el Milodón a aquel melenudo (y eso que lo pensaba muchas veces) es que estas dos...


También guardan un parecido muy razonable.


Gracias a los Pistolos por la invitación al concierto. Y la próxima vez, que toquen Dancing Queen. Por los viejos tiempos.

domingo, 6 de junio de 2010

¡Sevesa!, ¡Sevesa!

Almidonás: esta foto la tomó el Milodón el día de San Isidro, camino de la Pradera.

Alerta preventiva dirigida a todos los ciudadanos de Mandril: los chinos que amablemente os ofrecen latas de birra por la noche en las concurridas calles de Malasaña no son los inocuos vendedores ambulantes que vosotros creéis. En realidad son retenes de la Agencia Tributaria que ofrecen zumo de lúpulo como cebo para la fomentar la actividad recaudatoria.

Buena jugada, Zapatero.

La próxima vez que salgáis por la noche a refrescaros (¿existe otra opción posible si la temperatura ambiental en junio es de 35 grados?) pensároslo dos veces antes de canjear ese eurito por una bebida y pasearos ufanamente con ella por ahí.

Por que os puede pasar como le pasó al Milodón. Que todo el peso de la ley caiga sobre vuestras chepas y os pongan una multaza como esta que véis aquí abajo.


Lo que más le gusta al Milodón es la descripción del delito. Transcripción literal desde el original: "Consumir una lata de cerveza de 33 cl. de marca Mahou".

Este incauto animal desconocía totalmente que caminar por las calles de Madrid con varios centilitros de un refresco fuese una cosa punible. Así que en los primeros cinco minutos de diálogo con los agentes de la Autoridad no podía evitar unas risas de peroquemestáscontando. Las risas duraron poco. El agente que rellenó gentilmente este papelito era tan amistoso como el Hombre de Mercurio de Terminator 2. Y además, informó al Milodón de que la multa son nada más y nada menos que 300 euros. O (atención) unas charlas de "concienciación".

¿Qué temas se tratarán en tales charlas? ¿De qué se nos quieren concienciar? El Milodón está realmente intrigado, aunque se le ocurren algunos posibles epígrafes para la conferencia:

- "Etilismo controlado en restaurantes de cinco tenedores: los pros de la experiencia gourmet"
- "Corrientes de aire nocivas: beber en las plazas constipa"
- "El papel del alcohol en el Motín de Esquilache"
- "La calle es mía: Manolo Fraga y el botellón"

Así que un consejo: si unos polis os paran una noche en la Plaza de San Ildefonso y os invitan a firmar una multa, mejor relajaros y disfrutad. Lo contrario, es tontería.

Visto en la calle Fuencarral

Hoy el diario Público nos contaba en su edición dominical que la Casa Real, el Senado, el Congreso de los Diputados, el Tribunal de Cuentas, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, el Consejo de Estado y el Consejo General del Poder Judicial disponen de 360 millones de euros de presupuesto para manejar a su gusto sin ningún tipo de control externo.
¿No se les podría poner a ellos alguna multica que otra?

No: los altos funcionarios no pasean con latas de Mahou por Malasaña.

martes, 1 de junio de 2010

Elogio (Republicano) de las Iglesias


"¡Quiten esa Heineken de mi vista!"

Supongamos que fueseis el famoso hombre ese que lo hace todo en España y un buen día el comité de sabios de la onomástica nacional os diese un toque para preguntaros cómo queréis llamar a un teatro sito en la madrileña Gran Vía.

Dado que conocen vuestro talante taciturno y soñador os dan dos opciones, para que no empecéis a buscar bizarradas en manuales de mitología griega ni en los tomos de Gárgoris y Hábidis:

- ¿Qué me dice de ponerle el nombre de un bonito y simbólico puente veneciano que cruza de lado a lado el Gran Canal, sobre el que tantos enamorados se han dicho "Te quiero"?- os aconsejaría en el oído izquierdo con una poética entonación el primero de los funcionarios de la Dirección General de Onomástica del Ministerio de Acuñamientos.

Pero entonces, por el otro canal de audio, el derecho, vendría otro funcionata, mucho más pragmático y os diría:
- ¿Quizá sería mejor ponerle en letras bien grandes el nombre de una red social para iletrados y pajilleros?.

Entre las dos opciones no tendríais duda.
¿Quién puede oponerse a hacerle honor a un servicio que promueve la escucha gratuita de música?

Así que, dicho y hecho. El Teatro Rialto pasará a llamarse Teatro MySpace.

En la Dirección General de Onomástica, si pagas la cuota correspondiente, toleran muy bien la perogrullada y la invasión de lo privado en la vida pública.

A la Dirección General de Onomástica no le importa que las empresas esponsoricen nuestro pensamiento. Que para acudir a un estreno tengamos que pronunciar los vocablos Hagen Dazs (Teatro Calderón). Que para ver una exposición de arte contemporáneo o un jardín colgante debamos verbalizar el nombre de una caja de ahorros (Fundación La Caixa). Que para ir a ver un concierto de alguna de nuestras bandas favoritas tengamos que decir -y beber- por narices la palabra Heineken (Circo Price).

El Ministerio de Acuñamiento está a favor de la invasión publicitaria del lenguaje en nuestro tiempo libre.

Don Juan Carlos haciendo publicidad encubierta de Marvel Comics

A veces, cuando uno va paseando por las calles, dan ganas de meterse corriendo en una Iglesia.

Las Iglesias son hoy en día los únicos espacios libres de publicidad pagana.
Los únicos lugares donde no se rinde culto al Dios Consumo.

La Iglesia, nadie lo niega, fue el primer Ministerio del Acuñamiento. Sus funcionarios, maestros pioneros en el secuestro del lenguaje de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en Madrid podéis comprobar que se aplicaron a base de bien poniéndole San o Santa delante a los nombres de las calles.

Test Estímulo-Respuesta: ¿No os pasa que cuando escucháis las palabras "Santa Ana" os dan ganas de pedir una cerveza?

Y por cierto, ¿os habéis dado cuenta de que en este país todos sabemos lo que significa onomástica gracias al Santo de El Rey?