martes, 4 de mayo de 2010

Que 16 años no es nada (ni nada)



Entre esto

y esto

no sólo hay una distancia de muchísimos kilómetros (porque el video clip de la primera canción fue rodado en algún lugar de Andalucía y el de la segunda en el desierto de Puebla, México). Hay, además, una separación de 16 años. Ahí es nada.

Superchocho: vintage del bueno.

Últimamente cuando el Milodón va a conciertos en Madrid (Sala Sol - entrañable, Sala Caracol -desangelada, Sala Heineken - infernal, Siroco - mítica, Nasti - el antrazo por antonomasia, Fotomatón - el mejor bar de Madrid, con el peor fucking sonido) todo el mundo le parece mayor.

Y cuando decimos "mayor" no nos referimos a que en todo el mundo se reflejen signos más o menos ambiguos que puedan denotar la llegada de la edad adulta (como podría ser por ejemplo pedir una copita de Ribera del Duero al entrar en una tasca en lugar de una caña de Mahou).

¿Ya no vas a bares sino que frecuentas vinotecas? Cuidadín, podrías estar envejeciendo.

Si el Milodón dice que la gente le parece mayor es porque ha detectado entre sus iguales -como en el anuncio de Liposomial- flaccidez, descolgamiento, barrigas indisimuladas en indisimulables y alopecias del mismo jaez.

Se tiende a pensar, en este tipo de situaciones, que la cosa no va con uno. Sobre todo las primeras veces. "Yo soy (o parezo) más joven".


Pero entonces vas a un concierto de Fran Nixon y te encuentras cantando emocionado junto a un buen número de incautos a una chica que lleva ortodoncia o a otra que trabaja en Inditex. Y te preguntas si tú tendrás la misma pinta de pedófilo que todos esos paisanos calvos que te rodean y que dicen a grito pelao (y sin ningún rubor): "Tienes que ir al dentista/ para una revisión / van a tener que ponerte un aparato dental / No tendrás que sufrir / no tendrás que sufrir / verás lo guapa que estás" o "Erasmus borrachas / que llevan sandalias / y tú vas corriendo / el primero a mirarlas".


Después apareces en un recital de The New Raemon, te encuentras más o menos con la misma audiencia y te das cuenta de que a ti, como a ellos, se te pone la piel de gallina cuando te hablan de situaciones que te suenan familiares: de rupturas insalvables ("Tú a Bailén/ yo a Vallfogona/ ya no se aceptan más bromas/ tú me hablas de colchones / yo te agobio con canciones"), del miedo a volver a enamorarse y cagarla ("Distancia prudencial/ la pena capital/ La poca inclinación a dar muestras de afecto/ nos va a devorar esta vez") y de cómo las vida está llena de chistes "que no tienen puta gracia".

Es en ese momento cuando llegas a dos conclusiones:

a) Muchos cantautores españoles mayores de treinta años que se dejan barba parecen terroristas islámicos.

b) Efectivamente, ni eres más joven que la gente que te encuentras en los conciertos ni lo pareces. Simplemente porque formas parte de la misma generación.

"Me están buscando las cosquillas estos indies españoles..."

Sí, amigos. Esa generación que nació con la Constitución y que tan bien define aquí debajo Rosa León, aquella otra cantautora de referencia para nosotros, niños post-franquistas, herederos del landismo, modernos de camiseta de rayas, esclavos de Aramburu, aprendices de J. Nosotros, pringaos:


Pese a lo que Rosa León pueda decir, el Milodón no habla de Peter Panes.
Peter Pan deseaba dejar de crecer. Pero los de nuestra generación no hemos tenido elección.
No nos han dejado hacernos mayores.
A nosotros, licenciados, sobrepreparados, intelectualoides, nos ha retrasado el crecimiento a base de una dieta especialmente preparada en suelo patrio, rica en contratos precarios, salarios ridículos y desprecio a nuestra formación.

Al menos parece que esa dieta nos ha hecho melómanos.

Hace dos días el Milodón recibió un email de la prima María en el que le contaba que unos amigos estaban buscando grupos españoles de más de veinticinco años "para un documental". La verdad es que el Milodón se puso a pensar y, en realidad, no era capaz de pensar en grupos españoles cuyos miembros tengan menos de veinticinco.

¿Está la escena musical de este país envejecida?
El Milodón no lo dice porque los gurús del tonti pop se hayan dejado domeñar y sean a estas alturas hombres (y mujeres) de provecho que rigen los destinos mediáticos de este país. Ni porque el gran acontecimiento lírico de la semana en esta ciudad sean siete conciertos consecutivos de Hombres G (verídico). Ni siquiera es que Josele Santiago se case...
¡Es que hasta el chaval de Papá Topo es ya un señor!

"Hum..."


Otra María, ésta una amiga de Lugo, le decía hoy al Milodón con una copita de Ribera del Duero en la mano: "Los de nuestra generación tenemos todas las de ganar con la crisis. Nos estábamos apalancando".

Después de comprobar este sábado en el Festival do Norte que, dieciséis años después, el sonido de los conciertos de Los Planetas es impecable y que a Jota hasta se le entiende lo que dice, a lo mejor es verdad que algo está pasando. El tiempo.



7 comentarios:

  1. Pues yo ya me pedí un Carlitos III con 16 años, eso sí que es contrapubertad precoz. Muy rico, por cierto.

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  2. jajaja! héctor!

    ejem...

    (léase esto último con el puño cerrado reposando sobre la boca)

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  3. Pues a mí los contratos, salarios y demás es lo que me ha empurrado a crecer. Con lo bien que estaba yo en casa por las tardes, leyendo La Voz de Galicia y tomando una pera y café de postre...Ojalá!

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  4. Pues el salario de mierda y el miedo permanente a perderlo será la excusa que me pongo yo para no sentirme basura para tener unos cuantos años y no tener prácticamente ninguna pertenencia material a la que asirme. Si es que en el fondo lo que le pasa al Milodón es que es un altoburgués frustrado...

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  5. La próxima generación está agazapada, esperando a ver cuánto estómago tenemos para aguantar...

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  6. agree 100%
    salvo con lo del buen sonido en los conciertos de los planets.

    Imposible.

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