domingo, 25 de abril de 2010

La realidad (y el deseo)


No hay tantas sillas diferentes ni el Design Museum

La Realidad es un bar nuevo de Malasaña, que está en el número 51 de la Corredera Baja de San Pablo. Se autodefine como un "experimento que se construye a medida que avanza". Promete: como lugar donde van a pasar cosas, como espacio donde van a surgir ideas.

Algunos de sus socios fundadores son escritores, poetas o periodistas y es de suponer que han querido recurrir a una irónica interpretación de la palabra "realidad", ese concepto que en todas las escuelas de periodismo se enseña (y se ensaña) que no existe.

Exista o no, la realidad es que hoy domingo, el periódico en el que trabaja uno de los socios fundadores de La Realidad costaba 30 céntimos más que el pasado domingo. 30 céntimos parlanchines, porque nos dicen muchas cosas: que la prensa escrita está en crisis, que los dueños del periódico más vendido de España tienen mucho morro, que PRISA va a refinanciar su deuda con los bancos (sé que os encantará este link) pero también con todos nosotros y que, en realidad, falta eso que a La Realidad le sobra: ideas.

Ideas en el sentido de credos, claro. Las posturas ideológicas, las tomas de partido, se han perdido en la medianía de la corrección política: son demasiados los implicados en el negocio publicitario y la sombra de la crisis es alargada.

Pero sobre todo ideas en el sentido de ocurrencias. Qué aburrido es leer el EPS. Aunque hablen de Twitter y de redes sociales y le pidan a Mariné que ilustre el tema.

Zzzzzz...

No se trata de que los medios digitales se estén comiendo al papel. Es que el papel se está autoinmolando.

Aquí tenéis a Robert Zimmerman, a.k.a., Bob Dylan, poniéndole los puntos sobre las íes a un periodista de Time. El Milodón vio este vídeo recientemente en el blog de Las Charades (quienes, por cierto, van a hacer un Concert a Emporter para La Blogotheque) y no ha podido evitar pensar en la brecha entre la realidad y el deseo: ojalá estas palabras no estuvieran tan vigentes.




7 comentarios:

  1. Quiero ir a La realidad.
    Me han dicho que no ponen música, ¿es eso cierto?

    (Por cierto; no estaba muerta. Estaba de parranda).

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  2. Hi there, sigo esperando a esa foto de las fotocopias milagreras en Condemor Duque. Oye, a ti AKA Zimmerman no te cae gordo?

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  3. Pataleta! Qué zuto! Pa'habernos matao.
    Efectivamente, el viernes no habia música. Quise achacarlo a que era la inauguración y hubo algún problemilla técnico. Si la cosa se perpetúa, como si resucitan a Pavese para una tertulia literaria. Eu non vou.
    :D

    Vilque, no me olvido de mis tareas. Y Zimmerman es Dios, aunque coquetee con la Santa Madre Iglesia.

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  4. Espero, por la cuenta que me trae, que no sea el único bar con encanto… de próxima apertura en Malasaña…

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  5. Oiga, Berti's, como su bar tenga "encanto", tampoco vou! cájina!!
    una cosa es que nos estemos sacando los pantalones por fuera de las botas y otra es que hablemos en términos turismoruraleros.
    Me han dicho que ya tiene un áureo botillo sobre su chimenea...

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  6. Tiene toda la razón del mundo, se me va la olla como a Sorlla... estoy molt mal.

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  7. Un sitio ruidoso lleno de pedantes que creen ser modernos.
    Ruido, ruido y mas ruido, no sé como los vecinos los soportan, deberían cerrarles el puto local.
    Los dueños son prepotentes y si no eres "amigo" te tratan como el culo.
    Copas caras, comida tirando a muy mala.
    Camareras que creen ser "estupendas" y no tienen ni puta idea de tirar cañas...
    Una pena!
    Un sitio para NO VOLVER.

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