martes, 27 de abril de 2010

El Museo Sorolla: un plan que se te va la olla



"Señoras que decoran sus paredes con pintores valencianos"

Ahora que parece confirmado que la primavera no va a pasar por Madrid, sino que directamente va a llegar el verano salvaje de sol/estufa de butano, ha llegado el momento de que el Milodón os proponga un plan con el que desde hace tiempo quería deleitaros y que, seguro, os encantará en una tarde soleada de asueto.

Lo razonable en estos casos sería irse a una playa como la que podéis ver en el cuadro de la parte superior, pero como en Madrid aún no han resuelto aquel dilema ontológico que hace ya años propusieron The Refrescos (vaya, vaya), hay que buscarse alternativas.

Y una alternativa muy interesante es la visita a la Casa Museo de Sorolla.
Sí, el pintor con la rima más fácil de la lengua espanyola.
Sí, Goya también soporta la rima fácil, pero con una falta de ortografía.

Sorolla, me Welles a...

Pues bien, Joaquín Sopolla Bastida era un señor valenciano que se parecía mucho al director de Ciudadano Kane. Estudió Bellas Artes y pintó unos cuadros muy bonitos que gustan mucho a las madres y que quedan fenomenal en los calendarios.

Sorolla, que era de familia bien y que gracias a sus vacaciones en Biarritz hizo muy buenos contactos y gracias a sus estancias en Roma y en París aprendió muchas cosas sobre las corrientes pictóricas de finales del siglo XIX y principios del XX, pero sobre todo de los pintores nórdicos (de los que aprendió las técnicas para crear la luz de sus paisajes marinos, tan característica) tuvo muchísimo éxito comercial, especialmente después de su paso por la Exposición Universal de París.

Como era muy comercial y más listo que un conejo, siempre estuvo muy cerca del poder. Sin irmás lejos, al bisabuelo del Rey ya le encantaban sus retratos. Y una vez le firmó un autógrafo muy cariñoso.


Los Borbones siempre tan campechanos...

Dado que siempre estuvo cerca del poder y a los jefes de estado les encantaban sus maneras, se forró. Y como se forró, se construyó un casoplón muy bonito, diseñado por él mismo, con exhuberantes jardines que trazó inspirándose en diferentes sitios que había visitado, como por ejemplo la Alhambra o el Generalife.

Una parte de los jardines del museo.

En 1910, la zona donde se construyó este chalecito tan cuco era el extrarradio de Madrid. Pero hoy en día, esta especie de oasis secreto está encapsulado entre altos edificios en medio de la calle General Martínez Campos. Y ahí reside su gracia.

Una de las fuentes en el jardín. No sabía nada Sorolla...

La entrada para ver la colección cuesta tres euros. Pero estar sentado en el jardín leyendo un libro o jugando a Piedra, Papel o Tijera es totalmente gratis.

Si de pequeños os gustaban los Polly Pocket, si siempre habéis sentido debilidad por los Nabuconodosorcitos, si os encantaban los neones de color verde entre las plantas de las cafeterías y vuestro sueño era tener una fuente borboteando en el patio interior de vuestra casa, no hay duda: con el Museo Sorolla se os irá la... calor.


2 comentarios:

  1. O si de pequeños tuvisteis sueños recurrentes con las fuentes de La Granja. Una mezcla entre gusto y mierdo.:)
    Donde estará mi Polly Pocket....

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  2. hahahah! Muy bueno, no veo el momento de visitar el Museo Sorolla. Gran blog, sí señor.
    Por cierto, creo que me dejaste un comentario, pero no aparece por ahí. Misterios del blogspot.

    saludos!!!!!!!

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