martes, 9 de marzo de 2010

El Fantasma de la Transición

Esto de escribir siempre en tercera persona es bastante esclavo, pero retractarse de las decisiones estilísticas blogueras es un sacrilegio peor que admitir en medio de un concierto de Mogwai que te emociona una canción de La Oreja de Van Gogh. Así que allá vamos: a citarnos a nosotros mismos, sin mirar atrás y con más mayestatismo que Sánchez Drago y el Subcomandante Marcos juntos.

I, me, mine

Comentaba el Milodón en una entrada, a propósito de una novela imprescindible de Rafael Azcona titulada "Los ilusos" en la que se narra el dramático proceso de adaptación de un logroñés a la vida capitalina, que los conceptos "provincias" y "provinciano" sólo tienen sentido en el contexto madrileño. Pasados unos buenos meses, sólo puede reafirmarse.

Una de dos: o a los recién nacidos en los hospitales de esta ciudad les instalan un chip con una programación centralista o a los niños les graban a fuego (en plan pavloviano) la antigua red radial de carreteras en el cerebro. Pero algo pasa. Porque estadísticamente es, cuando menos inquietante, la de veces que uno tiene que explicarle a amigos capitalinos que en provincias también tenemos H&M y FNAC, acceso a Internet, atascos los lunes por la mañana, librerías de viejo, tiendas de cómics, descodificadores TDT y grifos de cerveza. Diréis: "El Milodón está proyectando frustaciones. Esto tufa a Freud". Y el Milodón os dice que no. Que es alucinante cómo pervive esa idea tan franquista, noventayochista o vayaustedasaberqueista de Madrid como ese Xanadú donde todo ocurre y el resto de España, ese páramo cultural lleno de pobres coitados que están esperando a que les llegue su oportunidad en el centro del desierto.

"En provincias no se enteran, en provincias no se enteran..."

No deja de ser curioso como los propios provicianos asumimos esa condición al poco tiempo de ser calurosamente acogidos por esta ciudad hospitalaria a la que el Milodón no tiene nada que reprochar. Eso nos garantiza la aceptación popular y sobre todo, ese estatus que supuestamente tanto añoramos cuando vivíamos en...AAARGGGHH!!! PROVINCIAAAAS!!!

Madrid no tiene la culpa. Son muchos años dando cobijo a los órganos del Estado pisotón y al Tío Paco.

Pero no, no todo ocurre aquí.

Hay cosas enormes pasando allá fuera. Y el Milodón no se refiere precisamente al Año Santo. Año Santo es, por cierto, como se titulará el nuevo disco del grupo favorito de Victoria Prego: los provincianos Triángulo de Amor Bizarro.


3 comentarios:

  1. En mis tiempos esto sí pasaba!!! La sobreexposición conduce al aturdimiento ¡Qué la fuerza nos acompañe!

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  2. que sabran en la capital del mundo y la naturaleza, si lo mas wild que ha visto son las alitas de pollo, SEMOS DE PUEBLO ARREDIOS!!!

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  3. Pero si ej que no es eso, Pepotes. Si es que más bien lo contrario. Ojalá fuésemos de pueblo. Yo, que me hice mayor en una acera de avenida de Valdés, tuve una infancia bastante urbana. Iba al pueblo (Cabañas Raras del Portiel) los fines de semana, sí. Pero me pasé la adolescencia metida en Caravel, escuchando a Technotronic, como lo niños de aquí, que iban a Alonso Martínez.
    Mi abuela tiene una huerta y viñedos en Hervededo, pero mi madre va a comprar al centro comercial La Rosaleda ensalada Floret. Lo que no deja de ser una pena.
    Eso sí, yo tenía una tía que se llamaba Ramona.
    Aunque seguro que alguna Ramona habrá en la calle Juan Bravo...

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