viernes, 26 de marzo de 2010

Parecidos razonables (o el Síndrome Asimov) - 2 - Hoy: Vetusta Morla

"Mi parecido con Paco Umbral. Eso sí que es serendipia"

Como ya hablamos en alguna ocasión, Asimov, que era un tipo de gran corazón y un señor muy empático, intentaba justificar los hallazgos coincidentes en la ciencia por el tema de las fuentes (varias personas consultando los mismos orígenes sin saberlo, etc).

Hay que presuponer buena voluntad, ¿no?.

Por ejemplo: cuando George Harrison dijo que no se había dado cuenta del sablazo que le estaba metiendo a Carole King y Gerry Goffin al componer My Sweet Lord, la cosa olía muy mal, pero quisimos creer a George. Ser un Beatle concede ciertas prevendas. Y tal.

Pero en el caso que se presenta aquí debajo no hay explicación que valga. ¿Cómo es posible hacer gala de semejante desfachatez y encima salir indemne? Por mucho menos hundieron en la miseria a Richard Ashcroft.



miércoles, 24 de marzo de 2010

Nuevo Diccionario Madriñelo - Entrada 4

Visto en la Avenida Reina Victoria.

Felicidad.


1. Dícese de la leve apertura de esfínteres y la flojera muscular que produce el primer trago largo a una caña en un bar después de un día chungo de curro. Normalmente este fenómeno se presenta acompañado de una leve (pero inevitable) sonrisa bobalicona. 2. Dícese de la alegría súbita que uno experimenta en algunos bares al comprobar que aún ponen ginebra Gordon's y no esa cosa falsamente victoriana llamada Bombay Sapphire.

lunes, 22 de marzo de 2010

Los quiosqueros de Chamberí y la RockdeLux

Pues resulta que estos dos señores de aquí arriba, además de un matrimonio bien avenido, son dos quiosqueros que llevan despachando periódicos y revistas desde su honorable puesto de Santa Engracia (justo donde la calle se convierte ya en Ponzano) más de medio siglo; y están tan contentos y orgullosos de ello que lo anuncian desde hace unos días de esta forma tan entrañable: con unos sencillos carteles que han pegado en los laterales del quiosco.

Este pasado domingo estos señores le daban al Milodón el diario con la misma alegría con que le vendían la prensa a Fernando Fernández Tapias, "Fefé" para los amigos y "papá" para los dos niños que no paraban de tirarle de la Barbour para que les comprase unas chucherías.

Ho, ho, ho.

Por más esfuerzos que hizo el Milodón para intentar ver qué publicación compraba el Onassis de las Rías Baixas, no hubo manera. Aunque algo nos dice que un señor que tiene un barco como el que se puede ver en este gráfico


no compra Público, precisamente.

Como véis, el Milodón es un saco de prejuicios.

Y hablando de Público: la verdad es que pagar dos euros por 63 páginas de diario + un DVD de islas insólitas tiene telita... El Milodón lo hace porque es un entregado a la causa. Pero cuando das los dos euros veinte que cuesta El País y a cambio recibes tu cuadernillo del domingo, tu separata de Madrid, tu suplemento de negocios y todos los demás legajos de papel, no puedes evitar dejarte invadir por una cierta sensación de alivio/avidez (incluso cuando en el pack se incluye esa cagarruta ilustrada llamada EPS).

El País: el periódico antes conocido como "Diario Independiente de la Mañana".


Pero a lo que iba: que estos señores quiosqueros llevan ni más ni menos que CINCUENTA AÑOS vendiendo prensa escrita. Eso significa que por sus manos han pasado muchos kilómetros de papel impreso en rotativas. Y que además han intercambiado monedas con muchas manos para entregar estas portadas. Todas ellas han marcado grandes hitos en la historia de este país.

1. El día que Marisol inspiró una canción de Julio Iglesias


2. El día que Polanco se animó a sacar un fanzine

3. El día que Tita Cervera puso los puntos sobre las íes (leed los titulares)


4. Y el día que la RockdeLux decidió hacer una portada como Dios manda.

Al Milodón sólo le queda decir larga vida a la libertad de prensa y a los quiosqueros de Chamberí.

Y Fernández Tapias, llévanos a todos a dar una vuelta en tu yate, que no es tanto pedir.

Lunes en la Gran Ciudad



En el entorno de la Plaza Colón no hay diners. Pero en el café bar Pintor Fortuny ponen un café que levanta a un muerto. Y el mejor menú del día del distrito Almagro.

¿Cómo hubiese sonado una zarzuela de Gershwin?

miércoles, 17 de marzo de 2010

Santuarios Pepinilleros- Entrega 5 - Asociación Mixta de Compensación de la Manzana A de la Zona Comercial de la Avenida del Generalísimo

Las Fallas de Valencia. Uy, no.

Cuando Ramón Areces volvió de Cuba para fundar el Corte Inglés, el mundo aún era un lugar donde los tomates sabían a tomate, las manzanas olían a manzana, bajo las agujas de los tocadiscos crujían vinilos de Carlos Gardel y la gente agitaba a toda velocidad pañuelitos blancos en los fotogramas de los noticiarios documentales.

Aquel mundo, el de Ramón Areces, fundador de El Corte Inglés, era muy diferente al de Amancio Ortega fundador de Inditex. Entre otras cosas, porque en el mundo de Ramón Areces -aquel señor que traspasó una sastrería especializada en confección infantil situada entre las madrileñas calles Preciados, Carmen y Rompelanzas- la gente aún se remendaba las camisas y los pantalones.

Un surco de vinilo amplificado 1.000 veces (visto en el blog de Vilque).
O la distancia que separa al mundo de Ramón Areces del de Amancio Ortega.


Dice la prensa que las participaciones de Amancio Ortega -aquel señor que empezó vendiendo batines en la coruñesa calle Juan Flórez- en su propia empresa se han revalorizado en un solo día más de 600 millones de euros.

Ganar esa cantidad de dinero en sólo 24 horas es fácil si consigues convencer a 100 millones de consumidores de que es más barato comprarse una camisa y unos pantalones nuevos que remendarlos.

"Hombre, yo no me remiendo las camisas, pero tampoco me las compro en Massimo Dutti"

La transición entre aquel mundo (el de los grandes industriales y negociantes) y este mundo (el de los tiburones especuladores) no se produjo de la noche a la mañana, claro. Entre el Gran Gatsby y Gordon Gekko pasaron unas cuantas cositas. Pero en España toda la mandanga capitalista feroz se nos vino encima un poco de golpe, después de aquel lapsus temporal y emocional que fueron los años de autarquía pura y dura.

Como un monumento a aquella transición salvaje y repentina, que comenzó a finales de los años setenta, se erige entre las madrileñas calles Raimundo Fernández Villaverde, Orense, General Perón y el Paseo de la Castellana nuestro propio World Trade Center, el complejo Azca (acrónimo para Asociación Mixta de Compensación de la Manzana A de la Zona Comercial de la Avenida del Generalísimo).

Azca representa punto por punto todo eso que creíamos que cambiaría -al menos un poco- con la caída de las Torres Gemelas (primera tentativa). Y con la cumbre del G20 (segunda tentativa). Pero que no cambió.

Se siente, Sáenz de Oiza

En Azca hay un rascacielos que es obra del mismo señor que hizo las Twin Towers, otro que es del mismo que proyectó las Torres Blancas (esas que se parecen a las del disco de Wilco), 7,5 kilómetros de calles subterráneas en dos niveles, 15.000 plazas de aparcamiento bajo tierra, cientos de locales de copas que dan cobijo cada fin de semana a más de 30.000 personas. Y un Corte Inglés.

Monstruosamente grande (para recorrerlo hay que cambiar varias veces de edificios y caminar por pasadizos que hacen de Blade Runner un cuento de hadas). Monstruosamente absurdo.

Es El Corte Inglés de Castellana. En su puesto de variantes venden los mejores pepinillos del norte de la ciudad. Monstruosamente sabrosos.

Gracias, Señor Areces.

De Grao tenías que ser...

sábado, 13 de marzo de 2010

Tanti Aguri!

Hoy el Milodón cumple años (bastantes, ¡ay!). Por supuesto, lo celebrará en la Kermés de Damas Diplomáticas porque quiere disfrutar "de la cultura, gastronomía y artesanía de diversos países" y con ello ayudar "a los más necesitados". Doña Sofía prepara el té. El Milodón pone las pastas. Y luego lo lavamos todo con Ariel.

Estáis invitados.

viernes, 12 de marzo de 2010

Otro que era de pueblo



“¿Qué es lo que va a ocurrir aquí el día que en este podrido mundo no se encuentre a un sólo hombre que sepa para qué sirve la flor del saúco?”

jueves, 11 de marzo de 2010

martes, 9 de marzo de 2010

El Fantasma de la Transición

Esto de escribir siempre en tercera persona es bastante esclavo, pero retractarse de las decisiones estilísticas blogueras es un sacrilegio peor que admitir en medio de un concierto de Mogwai que te emociona una canción de La Oreja de Van Gogh. Así que allá vamos: a citarnos a nosotros mismos, sin mirar atrás y con más mayestatismo que Sánchez Drago y el Subcomandante Marcos juntos.

I, me, mine

Comentaba el Milodón en una entrada, a propósito de una novela imprescindible de Rafael Azcona titulada "Los ilusos" en la que se narra el dramático proceso de adaptación de un logroñés a la vida capitalina, que los conceptos "provincias" y "provinciano" sólo tienen sentido en el contexto madrileño. Pasados unos buenos meses, sólo puede reafirmarse.

Una de dos: o a los recién nacidos en los hospitales de esta ciudad les instalan un chip con una programación centralista o a los niños les graban a fuego (en plan pavloviano) la antigua red radial de carreteras en el cerebro. Pero algo pasa. Porque estadísticamente es, cuando menos inquietante, la de veces que uno tiene que explicarle a amigos capitalinos que en provincias también tenemos H&M y FNAC, acceso a Internet, atascos los lunes por la mañana, librerías de viejo, tiendas de cómics, descodificadores TDT y grifos de cerveza. Diréis: "El Milodón está proyectando frustaciones. Esto tufa a Freud". Y el Milodón os dice que no. Que es alucinante cómo pervive esa idea tan franquista, noventayochista o vayaustedasaberqueista de Madrid como ese Xanadú donde todo ocurre y el resto de España, ese páramo cultural lleno de pobres coitados que están esperando a que les llegue su oportunidad en el centro del desierto.

"En provincias no se enteran, en provincias no se enteran..."

No deja de ser curioso como los propios provicianos asumimos esa condición al poco tiempo de ser calurosamente acogidos por esta ciudad hospitalaria a la que el Milodón no tiene nada que reprochar. Eso nos garantiza la aceptación popular y sobre todo, ese estatus que supuestamente tanto añoramos cuando vivíamos en...AAARGGGHH!!! PROVINCIAAAAS!!!

Madrid no tiene la culpa. Son muchos años dando cobijo a los órganos del Estado pisotón y al Tío Paco.

Pero no, no todo ocurre aquí.

Hay cosas enormes pasando allá fuera. Y el Milodón no se refiere precisamente al Año Santo. Año Santo es, por cierto, como se titulará el nuevo disco del grupo favorito de Victoria Prego: los provincianos Triángulo de Amor Bizarro.


domingo, 7 de marzo de 2010

sábado, 6 de marzo de 2010

El Bar Noviciado y la Alopecia


Este es Gerardo y le ha dado permiso al Milodón para subir esta foto a la Red. Lo que sostiene entre las manos es la nota que nos hicieron en el bar Noviciado después de tomarnos unos callos con garbanzos, una tapa de carne adobada y unas patatas bravas (entre otras cosas). Obsérvese el encabezado de la nota.



Los que esta noche no acudáis a la Convención Nacional Anual del Indismo que tendrá lugar en el Nasti, podéis ir al Gruta 77 a escuchar en directo el nuevo disco del grupo en el que Gerardo toca la guitarra. Feliz Sábado.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Nuevo Diccionario Madriñelo - Entrada 3


Estar (o ponerse) Durero.

(Del latín Dureribus Sumus).


1. Ir al Museo del Prado y acabar con problemas de desagüe; 2. Rara excitación que a algunas personas (pervertidos, normalmente) les produce el visionado de pinturas del Renacimiento Alemán // "Vete al supermercado a por un kilo de kiwis, que estoy durero"; "Hildegard Knef me pone Durero".

lunes, 1 de marzo de 2010

Esto lo arreglamos entre todos (¿de verdad de la buena?)

Tranquilidad y buenos alimentos

En 1939, cuando la Segunda Guerra Mundial estaba a punto de estallar en Inglaterra y los pobres londinenses aún no tenían ni idea de qué coño significaba la palabra blietzkrieg ni eran conscientes todavía de las noches de pirotecnia que se les venían encima, Jorge VI (el padre de la actual Te das Queen, Isabel II) encargó al Ministerio de Propaganda que diseñase, editase y distribuyese por el todo el país unos carteles escuetos, muy claros y con un mensaje muy directo cuyo fin era infundir ánimos y moral entre la población.

Unos, como éste que veis aquí arriba decían "Keep calm and carry on" (Mantened la calma y aguantad), en otros se leía "Your Courage, Your Cheerfulness, Your Resolution Will Bring Us Victory" ("Vuestra valentía, vuestra alegría, vuestra resolución, nos traerá la victoria") y un último rezaba: "Freedom is in Peril" ("Nuestra libertad está amenazada).

En los últimos días las marquesinas de Madrid se han llenado de unos misteriosos carteles negros con grandes letras en blanco en los que se puede leer:


Si visitáis el sitio web tan profusamente publicitado en toda la ciudad comprobaréis que se trata de una "iniciativa" (?) puesta en marcha por una fundación llamada Confianza (qué sutileza) que defiende que quiere arreglar "esto" (?) y que no va a esperar que nadie lo haga por ellos (?). Sostienen los señores anónimos de la Fundación Confianza que la crisis (parece ser que era a "eso" a lo que se referían al decir "esto") no sólo está ahí fuera "sino también en nuestras cabezas" (???).

No sé si vosotros comprendéis algo, pero por el número de interrogantes salpicados en las últimas cuatro líneas ya intuiréis que el Milodón no entiende absolutamente nada.

La primera cosa que suscita una curiosidad infinita al Milodón es quién coño, si no se trata del Gobierno de España, tiene dinero suficiente para pagar un despliegue publicitario de semejantes dimensiones en plena crisis (uy, perdón, que ahora se le llama "esto").

No os preocupéis, que la hipoteca os la paga Devon Miles

La segunda cosa que le parece infinitamente curiosa al Milodón es que esta entidad -más misteriosa que la Fundación para la Ley y el Orden de El Coche Fantástico- haya sido capaz de reunir a gente realmente simpática y aparentemente de bien (gente que normalmente nos hace reir y nos cae simpática) para decir semejante retahíla de gilipolleces bienpensantes:

"Yo creo en la palabra arreglar", dice Romay.

"El miedo multiplica la crisis", dice Juan José Millás.

"Hay que verlo como que es posible", suelta Pau Gasol.

"Si nos unimos, no va a haber nada que no podamos arreglar", apostilla Andreu Buenafuente.

Y por último (bueno, en realidad, a lo primero) una señora anónima que representa al hombre de la calle, al ciudadano de a pie, al pringao, vamos, se queja:

"Llevamos ya demasiado tiempo oyendo mensajes negativos".


Cuando uno finalmente descubre que esta iniciativa la han puesto en marcha las cámaras de comercio de todo el país y las principales empresas del Ibex35, uno empieza a comprender todo. O mejor dicho, uno empieza a atar cabos. Porque la verdad es que no hay quien comprenda que nos quieran hacer tragar esta pamplina reduccionista, abstracta e ilusoria según la cual hay más de cuatro millones de personas sin trabajo en España porque no somos capaces de concentrar cantidades suficientes de wishful thinking.

Gracias por las toneladas de buenos sentimientos, por los mensajes buen rollistas. Gracias por hacernos notar que estamos hasta los huevos de ver a nuestros hermanos y amigos luchar contra los elementos, esperar la llamada de una empresa, pelearse por la liquidación.

¿De verdad lo vamos a arreglar entre todos?. ¿Entre todos vamos a repartir los bonus de los altos ejecutivos?, ¿entre todos vamos a cobrar los beneficios de cada ejercicio?, ¿entre todos vamos a quedarnos los restos de la batalla de la burbuja inmobiliaria?. ¿O se trata más bien de que, ahora que le véis las orejas al lobo, ahora que el tsunami está a sólo dos horas de la costa, ponéis a funcionar cínicas alarmas, amigos del Ibex35?. Si todo es cuestión de buenos deseos, parece ser que vosotros tenéis de sobra. ¿Por qué estáis preocupados?

Gracias por intentar inventar el nuevo Yes We Can. Lo sentimos, a algunos no nos convence esta sensiblería burda y esta forma tan rastrera de poner la mierda en el ventilador. Leo Bassi estaría orgulloso de todos vosotros.

Adorad al sabio de Barbate y no a falsos ídolos, mamones

El rey Jorge VI encargó aquellos carteles que eran "una declaración de deberes individuales de cada ciudadano" sólo unos días antes de que empezara la Segunda Guerra Mundial porque sabía que lo que se le venía encima a su gente.

¿Qué saben los del Ibex 35?