domingo, 15 de noviembre de 2009

La pesadilla de Cifu



Este fin de semana, Juan Claudio Cifuentes, Cifu para los amigos, vió hecha realidad su peor pesadilla: una de las salas más míticas de la escena jazz madrileña, la Clamores, se olvidó de su vocación bluenotera durante cuatro días para convertirse en sede de la fiesta de presentación del Tanned Tin, un festival alternativo de esos que le gustan al Milodón: con la audiencia justa (justamente entregada), con una exquisita selección de bandas y con un ambiente familiar que invitaba al disfrute.


Dice Albertito Maldito que a él lo que más le gustó fue Polvo. Es un mathrockero, qué le vamos a hacer.

Al Milodón, que como se mencionaba en anteriores posts, es un poco fashion victim, los que más le gustaron fueron Dean Wareham y Britta Phillips. Pertenecieron a Galaxie 500 y a Luna. Hacen bandas sonoras para Noah Baumbach (la excepcional The Squid and the Whale). Le ponen música a screen tests de Andy Warhol. Él acaba de publicar una novela (autobiografía) con Penguin. Tienen un disco que se titula L'Avventure (así, con dos uves). Cantan versiones de Serge Gainsbourg y de Bob Dylan. Son guapos (ved el vídeo de arriba). Se codean con la crema neoyorkina. Y, encima, están casados. Un cínico diría que son un cliché viviente o unos gilipollinas.


Esta pinícula es muy bonica.

La verdad es que al verlos sobre el escenario juntos, al contemplar su coreografía conyugal -ella con ese bajo que (como le pasa a todas las chicas con los bajos) le venía encantadoramente grande, él con esa camisa como de arquitecto italiano, ella con esa voz infinitamente sensual, él con esa actitud casual-, es fácil darse cuenta de por qué son la peor pesadilla de cualquier envidioso.

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