lunes, 23 de noviembre de 2009

Huelga de hambre


Este hombre que veis aquí arriba, mezcla de ese señor llamado Paco que celebró el otro día su no-cumpleaños y aquel otro señor que salía en los billetes de cien pesetas (que resulta que no era -como muchos pensábamos- Gandhi, sino Manuel de Falla), es uno de los culpables de que el Milodón, desde su llegada a Madrid hace ya nueve meses, haya ganado seis kilos. ¡Séis kilos!. Ni más ni menos.



Este señor que veis aquí arriba (más arriba de Los Chichos), en fin, se llama Juan March y Ordinas. Es importante que sepáis que es el hombre que le pagó el avión a ese que el pasado 20-N celebró su no-cumpleaños. El avión llevó al no-cumpleañero de Canarias a Marruecos, con el fin de que montase eso que después de dio en llamar Alzamiento (allá vosotros si decidís fiaros de la entrada de Wikipedia sobre el Alzamiento Nacional).

Al Milodón le gusta aportaros este tipo de datos, porque piensa que es importante que se sepa que, este hombre, aunque después se convirtió en el honorable empresario que fundó Transmediterránea y la famosa banca que lleva su nombre, antes -como Barrié de la Maza- le dio unos dineros importantes a la dictadura para que llegase a ser tal. Que se sepa cuál es el origen del prestigio de los nombres que forman parte de nuestra vida cotidiana. Que se sepa, que se sepa.

Que se sepa también, que en la cafetería de la Fundación que este hombre creó en 1955 (Castelló, 77) ponen un menú del día a 9,50 euros que es para morirse. Hoy en concreto, el Milodón se zampó, de una sentada:

  • Salmorejo
  • Roast beef (con gravy de verdad, nada de Bovril) con guarnición de verduras
  • Macedonia de fruta fresca
Uno se puede rempantingar así después de la ñampa en los confortables sillones de la cafetería

La cafetería está en un sótano (no hay luz natural, por tanto) y con su diseño setentetero, en plan búnker enmoquetado, es una mezcla del disco-bar aquel de La Naranja Mecánica (el Moloko) y los bajos de ese monstruo brutalista absurdo, hoy destinado a sala de exposiciones, llamado Barbican Centre (visitadlo si vais próximamente a Londres, el lugar es un horror, pero allí siempre pasan cosas interesantes).

Resumiendo: el menú del día de la Fundación Juan March es excepcional.

Una sensación a medio camino entre amor brujo (de nuevo, Manuel Falla) y ganas de no comer nunca más invade al Milodón cuando piensa en el benefactor Juan March y en lo trullón que se está poniendo por su culpa.


Temazo que te bimbas

4 comentarios:

  1. ese señor tiene una mansionzaca en cala ratjada que te cagas, doy fe. La próxima le meo en la puerta :S.

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  2. para cuándo un reportaje sobre la saga march del patriarca hacia abajo?

    ps. el salmorejo es de las mejores cosas que se me ocurre que hay ahora mismo en el mundo

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  3. creo que ya hubo un intento, no reichi??

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  4. algo hay en marcha, algo hay...

    estarsus atentos!

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