miércoles, 4 de noviembre de 2009

Desayuno en la Embajada


Que las bicicletas son para el verano es una verdad muy discutible (sobre todo teniendo en cuenta que la bici se ha convertido en todas las ciudades de Europa -incluida Madrid, la ciudad menos propicia para el bicicleteo del mundo- en un accesorio moderno indispensable). Lo que no es discutible es que las vacaciones son para el desayuno. Y el Milodón acaba de estar de vacaciones.

Desde luego que el ritual mañanero no alcanza en España las cotas de perfección que son posibes en el Reino Unido, un país donde han decidido que para tener energía hay que comerse todos los días antes de las nueve de la mañana un huevo frito (o revuelto), un tomate a la plancha, unas fabes guisada, una loncha de bacon, una salchicha y unos champiñones. Un país donde el Milodón, por esa y algunas otras razones, era feliz.

Pero hay una embajada de las buenas costumbre anglosajonas en Madrid. Se llama, claro, Embassy.

Embassy es un salón de té y una tienda de delicatessen situado en la Castellana, un poco antes de la Plaza de Colón, donde por las tardes hay muchos viejecitos de clase alta (como la Infanta Pilar, por ejemplo) con un aspecto muy rancio, merendando.

Y por las mañanas (como le ocurrió al Milodón el otro día, por ejemplo) uno se puede encontrar a Isabel San Sebastián y a muchos señores ejecutivos que toman café mientras un limpiabotas les abrillanta los castellanos.
Desde luego, esta no es una lectura para el desayuno.

Aunque estas tres cosas por si solas podrían ser una razón para no pasar por Embassy ni a oler, el Milodón os da otras tres razones para que vayáis:

Sus huevos revueltos con beicon (sic – así escrito en la carta)
Su llamado “Desayuno español”, con chocolate (francés o español) y picatostes.
Y en verano, la estación de las bicicletas, su gin tonic. Otra cosa muy rica y muy británica.

1 comentario:

  1. me llevaste a verlo, por fuera claro...La próxima nos tomamos un super desayuno (no queda mucho ;)!)

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