jueves, 29 de octubre de 2009

Las Piscinas


Esta señora, Doña Carmela Arias y Díaz de Rábago, Condesa de Fenosa, falleció el pasado martes. Por motivos que no tienen que ver con que fuese la primera mujer que presidió un banco en España o que haya dejado toda su fortuna personal a una entidad sin ánimo de lucro, al Milodón siempre le ha producido una enorme fascinación su figura.

La primera razón, es que, de todas las personas que históricamente han formado parte de la escena pública gallega, Doña Carmela Arias y Díaz de Rábago, Condesa de Fenosa, a pesar de ser una coruñesa ilustre, es la que al Milodón (que fue gallego muchos años) siempre le ha parecido la más madrileña de todas.

Ella, que presidió el banco más importante de Galicia, el Pastor, se llamaba Condesa porque Francisco Franco (otro gallego muy madrileño) le concedió el Condado de las Fuerzas Eléctricas del Noroeste Sociedad Anónima a su esposo, Don Pedro Barrié de la Maza. Él, además de guardaespaldas personal del caudillo y financiero del bando nacional durante la guerra, fue presidente o promotor de Astano, del ya mencionado Banco Pastor, de Gas Madrid, del Balneario de la Toja o de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (ciudad natal del Milodón).

El Milodón no puede evitar imaginarse a Don Pedro por los pasillos de los ministerios madrileños a finales de los años cincuenta.

¿No echáis nada en falta en esta foto?

El segundo motivo para la fascinación, tiene que ver con una historia que su amigo Breogán le contó sobre Doña Carmela. Breogán es de A Pobra do Caramiñal, una localidad coruñesa donde la Condesa de Fenosa señoreaba en los veranos un Pazo llamado Casa Grande de Aguiar. La construcción, como supondréis, era una de las más imponentes del pueblo. Con su porte de piedra, propio de un castillo, alimentaba la imaginación voraz de los niños, que en las tardes de estío se arremolinaban alrededor de sus altos muros sólo para poder escuchar el gorgoteo del agua de su piscina (un bien exótico en un pueblo a orillas del mar). Le contó Breogán al Milodón, que había en el pueblo el rumor de que la Condesa, que nunca había tenido hijos con el Conde, adoraba a los críos. Por eso, algunas tardes, invitaba a algunos privilegiados a bañarse en aquella piscina tan deseada. El refrescante chapuzón no era el único obsequio con que les agasajaba. Le contó Breogán al Milodón, que la Condesa lanzaba puñados de monedas de quinientas pesetas al agua. Los niños se lanzaban como locos tras ellas.

La Casa Grande de Aguiar de A Pobra do Caramiñal

La tercera razón por la que Doña Carmela fascina al Milodón tiene que ver con cómo supo reconducir ese amor hacia la juventud y esa afición dadivosa, a través de las becas que otorgaba su Fundación. Gracias a esas becas, amigos y seres queridos del Milodón han hecho en Berlín sus tesis sobre la caída del muro, se han convertido en brillantes diseñadores en Londres o han recibido el premio Eastman Kodak en Los Ángeles (todos estos, son ejemplos reales).

El cuarto motivo para la fascinación es en realidad un interrogante. Una pregunta que el padre de El Milodón apuntaba en casa cuando Don Pedro Barrié de la Maza, esposo de Doña Carmela y accionista de la Minero Siderúrgica de Ponferrada, salía en la conversación: "¿Cómo puede alguien hacerse llamar Conde (o Condesa) de las Fuerzas Eléctricas del Noroeste Sociedad Anónima?

El quinto y último motivo tiene que ver con las presas y los pantanos de Fenosa. Doña Carmela y Don Pedro, en amor y compañía, oyeron muchas veces eso de "Queda inaugurado este pantano". Juntos contribuyeron a la construcción de bastantes presas e inundación de algunos valles, con sus pueblos dentro, en aras de la industrialización de Galicia, que a estas alturas es, gracias a aquello, una potencia industrial peninsular (como todos sabemos).

Al Milodón siempre le han producido una fascinación morbosa -casi enfermiza- las presas, los pantanos y las piscinas. Como a los niños de A Pobra do Caramiñal y a los madrileños en verano.

La madrileña piscina de Puerta del Hierro a finales de los años 50. Extraida de Adn.es

miércoles, 28 de octubre de 2009

La ley de la levedad

Hay que joderse lo que se parece Zooey Deschanel (protagonista del flin del que se habla a continuación) a Linda Mirada/Ana Naranjo.

¿Puede haber un lugar más deprimente en Madrid que la Plaza de los Cubos? Probablemente sí: el parking de Plaza España y su mini China Town soterrado. Ya sabéis que dicen que allí está el mejor restaurante chino de la ciudad.

Pero al grano, que ese no es el tema de este post. El tema de este post es que precisamente en los cines de la Plaza de los Cubos, el Milodón acaba de ver una película que os recomienda muchito titulada 500 Days of Summer.

Esta canción preciosa, compuesta por la hija de Phil Spektor, forma parte de su banda sonora.



La película cuenta una historia de amor más o menos típica y ofrece una lección ya sabida, pero nunca aprendida: ponte como quieras, pero al final, todo cae por su propio peso.

martes, 27 de octubre de 2009

De la caña al diván


Hoy, La Vero (¡Hola, Vero!) y El Milodón estaban tomándose una caña en un bar muy agradable y malasañero, celebrando que el Milodón disfruta estos días de unas merecidas vacaciones. El bar en cuestión se llama Doña Pepita y está en el cruce de las calles Escorial y Madera. La clientela es, como La Vero y el Milodón, ajena a la veintena, aunque nostálgica de ella. A juzgar por el entorno, los veinte añitos no es la única cosa de la que sienten nostalgia los parroquianos de Doña Pepita: el repertorio de camisetas de Los Smiths (esa tan bonita verde con la portada de The Queen in dead siempre le ha gustado mucho al Milodón) o de Joy Division, el mobiliario como de improvisada tienda de antigüedades o de casa del pueblo de nuestros de nuestros abuelos o de atrezzo de Cuéntame, las inevitables gafas nacaradas, las camisetas de rayas, los cortes de pelo de escuela flequillera... todo sonaba como a canción de Karina en bucle (cualquier tiempo pasado fue mejor, cualquier tiempo pasado fue mejor, cualquier tiempo pasado fue mejor...).

Fotografía del interior de La Pepita "robada" de 11870.com

Parece ser que este lastre de recuerdos es el que define a la generación que nació con la democracia, que es la de de La Vero y el Milodón. Una generación culta, sobrepreparada, inquieta, de gente que, al ver truncadas sus expectativas en un mercado laboral estigmatizado por el paro, al no poder comprarse una casa como sus padres, lo que mejor saber hacer es aferrarse a la infancia, un tiempo en el que el mundo no era hostil. Este fin de semana lo contaba así Josep Garriga en un reportaje publicado en El País titulado "La generación Peter Pan está hipotecada".

De todos los párrafos de este artículo, sin duda, el que le parece más demoledor al Milodón es este:

Son los últimos hijos del baby boom de los setenta y, en general, todos responden a los mismos patrones. Constituían la generación mejor preparada pero que se ha dado de bruces con un mundo que ha cambiado repentinamente ante sus narices. Ahora deben construirse una nueva realidad y piensan, quizá con razón, que ya están llegando tarde. Son unos jóvenes que rompieron esquemas, abrieron nuevos caminos a base de luchas sociales y, de golpe, se ven amarrados a una hipoteca o, por el contrario, tienen que regresar al nido familiar, a esa casa de la que ansiaban emanciparse. En definitiva, un final de trayecto infernal. Y se dicen: "Yo no entiendo nada".

Tal y como pinta el panorama, no es de extrañar que las dos tarjetas a disposición del público en la barra del Doña Pepita fuesen los que se ven en la foto de arriba: la de otro bar donde poder seguir bebiendo (La Paca, muy chulo por cierto) y la de una psicóloga.


Aunque El Milodón -que ni tiene casa propia, ni está hipotecado, ni falta que hace- opina (y seguro que La Vero está de acuerdo) que lo que le pasa a toda esta peña que habla tan mal de los treintañeros de este país es que están jodidos porque ellos no saben quiénes son Brandon y Brenda Walsh, no fueron a conciertos de Australian Blonde ni Penelope Trip, no leyeron a Borja y Pancete en el colegio, ni vieron Barrio Sésamo mientras hacían los deberes.

Malditos resentidos...

jueves, 22 de octubre de 2009

La Cueva

Qué importante es tener una madriguera, un agujero, un espacio, un rincón, un lugar donde sentirse seguro, calentito, feliz.

Al Milodón le está costando encontrar su cueva... Pero al menos ha encontrado a Mumford and Sons.

Cosquillas

El Milodón viene de su habitual cita semanal con la Bodega de la Ardosa (ya sabéis, santuario pepinillero). Se ha echado unas buenas risas con unos amigos que han venido de visita a Madrid y os quiere hacer una pregunta:

¿A cuántas personas conocéis que os hagan reir de verdad? Es decir, ¿a cuánta gente conocéis que consiga soltaros auténticas carcajas de risa pura?

No importa la respuesta, aunque el Milodón la puede intuir. Y por eso os quiere presentar a este señor.

Se hace llamar Vilque y se acaba de mudar de residencia. Antes solía vivir en un Fotolog. Desde los cromos estáticos de esta rudimentaria red social -que tantas satisfacciones nos dió en los primeros años del nuevo siglo y que por algún misterioso motivo aún sigue siendo muy popular en el Noroeste peninsular- consiguió tenernos en vilo a su parroquia de seguidores incondicionales con sus muy dosificadas y escogidas actualizaciones.

Cuando Vilque actualizaba, al menos una media hora de carcajadas limpias estaba garantizada. Y eso -coincidiréis con el Milodón- en este cochino mundo, es un regalo precioso.

Un poco más adelante, Vilque adquirió segunda residencia y transitoriamente vivió en un MySpace, donde se pueden encontrar algunas perlas músico-vocales irrepetibles. El tema favorito del Milodón era el titulado Arnold. Os recomienda su escucha.

Ahora, por fin, ha hecho caso al clamor popular y ha iniciado un blog.

Dado que esto de las risas es como el cariño -no importa cuántas compartas porque no se agotan- os doy aquí la dirección de la nueva casa Vilquense.

www.vilque.wordpress.com

Haced lo que veáis, pero el Milodón os garantiza que si pasáis a su nuevo hogar y os dáis un vuelta por allí, volveréis como nuevos, después de una buena sesión de cosquillas de clase A.

Y ya que aún está con el subidón de las medias pintas y las croquetas de cabrales, el Milodón aprovecha para presentaros a otro caballero que le recuerda mucho a Vilque, con una actitud innata y una elegancia antigua fuera de serie.

Se llama Don Draper. Protagoniza una serie de televisión absolutamente imprescindible. Y al Milodón también le hace cosquillas, pero de clase B.

lunes, 19 de octubre de 2009

Provincianos del mundo, uníos


El Milodón es un provinciano, aunque no entienda muy bien qué significa eso. Porque provinciano es un palabro que sólo tiene sentido en Madrid y que sólo es posible definir por oposición. Cuando el Milodón vivía en las provincias gallegas ocurría lo mismo con la palabra Madrid, que como una vez dijo el amigo Vilque, resuena en los pasillos de la Xunta como chivo expiatorio de todos los males: "Ese tema téñenolo paralizado en Madrid".

El Milodón nació en una cuenca minera y creció junto a una montaña de carbón en una pequeña ciudad -en tiempos llamada "del dólar", hoy "de la energía"- con su casino, su club de tenis, su economato, su casa de la cultura, sus multicines Lumiére, su Colegio Diocesano San Ignacio. En verano, las piscinas o el pantano eran el mar. Y en inverno, el mar era un sueño recurrente.

Si formáis parte de esa gran familia de españoles que un día se lanzaron a la red radial de carreteras para acabar viviendo cerca del kilómetro cero, el Milodón os recomienda muy vivamente una novela titulada Los Ilusos. El autor, Rafael Azcona, era de Logroño. Además de un provinciano muy simpático fue guionista de algunas de las mejores películas del cine español. No sólo las de Berlanga (El Pisito, El Verdugo, Plácido, la Escopeta Nacional...). La niña de tus ojos, La Vaquilla, ¡Ay, Carmela!, Belle Epoque o Los Girasoles Ciegos también fueron guiones suyos.

Los Ilusos es una novela que reescribió poco antes de morir, pero que data de 1958. Narra las andanzas de un pamplonica llamado Paco que llega a la capital con la aspiración de ser poeta y que pretende hacerse su camino hacia la gloria desde las mesas del café Coloma, un antrazo donde pronto le tendrán que fiar los cafés.

El Milodón se reconoció en algunos de los rasgos patéticos del pobre Paco: la fascinación por los grandes emblemas capitalinos (la Gran Vía, el Museo del Prado, la estatua de Cervantes), la compasión caritativa judeocrisitiana -y por lo tanto, un poco postiza- por los desheredados de las calles ("esto no pasaba en Pamplona"), la ambición ingenua y el ramalazo poético. Y le dio mucha vergüenza. Sólo al principio.

Porque cuando terminó el libro pensó: "Si Azcona sintió esto en el año 58, debe de ser normal ser un poco como Paco al llegar a Madrid, aunque sea cincuenta años después".

Gracias a Dios (pongo Dios con mayúsculas por la rémora judeocristiana), Azcona siempre dejaba un lugar para la ternura, que no la sensiblería.

Y es verdad que se reía de los provincianos con aspiraciones, de lo poético y de los poetas. Pero porque en el fondo, como muchos de nosotros, él también era uno.

jueves, 15 de octubre de 2009

A las dos en José Luis

Cuál preferís?

Esta...


o esta?



En cualquier caso, este domingo me voy a probar las croquetas de José Luis. Y luego, a la Hípica.

Los chicos del Preu




La cara de perplejidad que muestran José Luis López Vázquez y Camilo Sesto en este fotograma de Los Chicos del Preu, es la que se le quedó al Milodón el día que se enteró de que Conchita Velasco iba a ser la imagen del Ministerio de Defensa. Al principio no entendió la estrategia, pero luego se dió cuenta de que se trataba de un claro caso de publicidad subliminal, sobre todo cuando vió que junto a ella caminaban Del Bosque y Ferrán Adriá. La chica yeyé, un íntimo de Don Santiago Bernabeu y el separatista. Porque España es Una y Grande, sí, pero autonómica.




Una mañana de 2009, el Milodón se dio un paseo por El Viso. Le gusta mucho la arquitectura y alguien le había comentado que el gimnasio del Colegio Maravillas es un exponente muy interesante del racionalismo español, obra de Alejandro de la Sota (se puede visitar los miércoles previa llamada).

El gimnasio le decepcionó, pero los chalecitos con sabor bauhaus de El Viso, no.



Y las razas que encontró en su caminata de vuelta al centro de la ciudad, atravesando Serrano, le parecieron un espectáculo colosal. Esos zapatos castellanos relucientes, esas franelillas azules en esos trajes impecables, esas rayas a un lado, esos lacios flequillos laterales, esos jerseys de pura lana virgen, esos scooters niquelados. El tiempo parecía haberse congelado en 1966. Y aquellos mozos recios, de buenas familias y apellidos muy largos, eran como Los Chicos del Preu.

En aquel contexto, claro que sí, sólo Concha Velasco podía ser la musa.

lunes, 12 de octubre de 2009

Al Milodón le da igual...

Que la madre de Lola Dueñas sea la secretaria personal de Isabel Pantoja. Que un compañero de trabajo que fue con ella al colegio le haya dicho que es una borde. Que su fe en esta película -que aún no ha visto- sea limitada. Y que Guille Milkyway lleve jerseys de cuello vuelto. Le da igual que todo esto sea una horterada. Esta canción le parece preciosa.

Santuarios Pepinilleros- Entrega 2 - Pickles Wallhala



¿Tú sabes cuando te ponen un plato combinado, con sus patatitas, su ensalada mixta, sus croquetas, su bacon, sus salchicas y su huevo frito? ¿Tú sabes cuando cojes un pequeño pedazo de cada uno de estos elementos y los trinchas todos juntitos en el tenedor haciendo un pincho moruno sublime? Tú sabes, ¿no?.

Pues entonces entederás al Milodón si te dice que hay un lugar, de cuyo nombre procura acordarse al menos una vez a la semana, llamado Bodega de la Ardosa (calle Colón, junto a la Plaza de San Ildefonso) donde ponen el mejor "pepinillo combinado" de la ciudad (por lo menos en lo testado hasta el momento). Pide un submarino, y te darán pepinillo gigante con una cobertura aceitosa -que trasciende el mero vinagre- relleno de anchoa y pimiento rojo. Dale un mordisco sin pensarlo mucho, así a todos los elementos del combinado a la vez. Y a disfrutar. Ya hubiesen querido San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús semejantes momentos de éxtasis para si así (viva la aliteración).



Y ya que el Pisuerga pasa por Valladolid: en el mismo lugar ponen un salmorejo y unas croquetas de cabrales muy recomendables.

No confundir con La Ardosa de Santa Engracia. Ese local también es un wallhala. Pero de las patatas bravas.

La Obra



Este puente, el Milodón ha descubierto que el Alcalde y Monseñor Escrivá de Balaguer tienen en común (además de muchos amigos)el fin al que decidieron consagrar sus vidas. Ya sabéis: la obra. Literalmente.

El Milodón tiene trece millones de años, así que es de lo más normal que esté anquilosado y necesite hacer algo de ejercicio. Ahora le ha dado por correr alrededor de El Retiro. Lo ha visto en esas series ambientadas en Manhattan, tipo Sexo en Nueva York, que correr por los parques es de buen tono.

Hoy se lanzó a las calles con ánimo deportista, pero elegante. El objetivo era hacerle una visita al Ángel Caído (uy! perdón, Monseñor!). Porque ya sabréis que en Madrid está el único parque del mundo que ha consagrado una estatua al mismísimo Luzbel y que además, ha colocado dicha estatua a 666 metros sobre el nivel del mar (esto, aunque cuestre creerlo, no es una broma).

Pero antes de pisotear con sus prehistóricas piernas los senderos que rodean el Palacio de Cristal, tuvo que salvar, desde que salió de casa, una auténtica carrera de obstáculos: Plaza de Callao, Paseo de Recoletos, Carrera de San Jerónimo, Casón del Buen Retiro... Todo patas arriba. Como si los del Comité Olímpico Internacional no le hubiesen dado calabazas a a la ciudad. Como si no hubiera mañana.

¡Dios bendiga el hermoso espectáculo ofrecían este fin de semana las calles levantadas! Eso sí que es puesta en escena, y no el Desfile de las Fuerzas Armadas.

martes, 6 de octubre de 2009

Crimen y castigo

Ornamento y Delito dicen que en la capital sólo hay coches y puteros/putas y cocheros. No es verdad. Pero hay días que, atravesando la Gran Vía y la Plaza de la Luna al venir hacia casa, parece un dogma de fe.