martes, 1 de septiembre de 2009

Librerías



En este mundo globalizado (toma lugar común) resulta a veces muy difícil encontrar librerías que sorprendan. No es que yo sea coleccionista de libros de viejo ni que busque incunables cuando entro en una. No soy Javier Marías -aunque no me importaría serlo-. Pero es verdad que ni siquiera ya en las especializadas es fácil encontrar algo que uno no haya visto mil veces en las vitrinas de la tienda de algún museo contemporáneo, en el tercer piso de una multinacional del entretenimiento o simplemente en La Casa del Libro. Tenemos mucho que agradecerle al nuevo pret-a-porter editorial. Gente como Angelika Taschen, los Assouline o Teneues nos han brindado la oportunidad de acceder a joyas nicho por precios más que asequibles en cualquier rincón del mundo. Pero también han aplanado la imagen de las librerías del planeta. Y ahora resulta muy habitual encontrar exactamente los mismos títulos en la Tate Gallery que en una pequeña librería especializada en arte, diseño y cómic de la calle Hernán Cortés - donde por cierto hay un pernicioso antro del mismo nombre que merecería un post aparte. Así que hoy, cuando encontré en la librería Pantha Rei un libro titulado Classique, compilación maravillosamente editada (desde el punto de vista visual, sobre todo) de portadas de discos de música clásica, bendije la grandeza de las grandes ciudades (valga la redundancia).




Después, pasé por delante de la libería Pasajes, especializada en literatura internacional, que es esa forma tan injusta de meter en un cajón de sastre a las otras lenguas. En su escaparate estaba, brillando, la nueva serie (cuarta, ya) de la Colección Great Ideas de Penguin. Cada título de la serie es una obra de arte del diseño clásico adaptado al gusto contemporáneo, con un uso del golpe seco (eso de hacer dibujitos en el papel haciendo hendiduras en él) que se muere uno del gusto.

Y pensé, que ni mundo globalizado ni gaitas. Quien no descubre cada día un nuevo tesoro -en Madrid, en Londres o en Pekín-, es porque no quiere.

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