martes, 11 de agosto de 2009

Madrid. Agosto. Por las noches.



Madrid en agosto, algunas noches es como aquella peli de Sidney Poitier (disponible completa en el link de arriba) en la que todo el mundo sudaba constantemente porque el ambiente era denso, peligroso y muy caliente. En esas noches es mejor pedir un gin tonic y esperar a ver qué pasa.

Madrid en agosto, otras noches es como una piecita de Erik Satie: diáfana, abierta, y aún así, misteriosa y melancólica. En esas es mejor encontrar un amigo con Vespa y ver en movimiento los edificios del Paseo del Prado iluminados. Desde la Cibeles hasta Atocha. Y después, a ver qué pasa...

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