martes, 11 de agosto de 2009

Madrid. Agosto. Por las noches.



Madrid en agosto, algunas noches es como aquella peli de Sidney Poitier (disponible completa en el link de arriba) en la que todo el mundo sudaba constantemente porque el ambiente era denso, peligroso y muy caliente. En esas noches es mejor pedir un gin tonic y esperar a ver qué pasa.

Madrid en agosto, otras noches es como una piecita de Erik Satie: diáfana, abierta, y aún así, misteriosa y melancólica. En esas es mejor encontrar un amigo con Vespa y ver en movimiento los edificios del Paseo del Prado iluminados. Desde la Cibeles hasta Atocha. Y después, a ver qué pasa...

lunes, 10 de agosto de 2009

Avenida de la Autoestima (o los obreros de Serrano)



Si habéis sobrevivido a la visión de tanta progresía radical en este videoclip (creo que de hecho documenta la última vez que Juan Echanove acudió a un evento lúdico festivo como invitado especial), es que estáis preparados para leer este texto.

Pues sí, Ana Belén y Victor Manuel le cantarían a la Puerta de Alcalá, pero hoy el Milodón hace una oda a la que se ha dado en llamar Avenida de la Autoestima. Me refiero a la Calle Serrano, que siempre ha sido conocida por ser el buque insignia del pijerío consumista en el Barrio de Salamanca. Este año (y especialmente este verano) además de tiendas de Loewe, Prada, Yves Saint Laurent, La Perla y Bimba y Lola (el Milodón menciona sus favoritas) os podréis encontrar con otra atracción mucho más poderosa: las obras. Parece que existe un consenso generalizado en la opinión de que los socavones, pasadizos metálicos, vallas y excavadores son un auténtico coñazo. Servidora, en cambio, discrepa.

La calle Serrano, desde que nace en la glorieta de República Argentina hasta que desemboca en la Plaza de la Independencia (donde está la dichosa Puertita de Alcalá) es un paseo de las estrellas, donde la estrella es una misma. O así te hacen sentir esos nuevos seres que han venido a añadirse a la habitual población de señoras forradas de botox, hombres con pelos engominados, trajes de chaqueta, castellanos y chicas con mechas rubias: los obreros. Bendita raza universal la de la construccion. A diferencia de los posturitas de Malasaña, a estos hombres no les cuesta soltar un buen piropo, de esos que alegra el día y pone la autoestima a un nivel de alfombra roja. El otro día uno de estos amables operarios me dijo que me iba a morir pronto, pero de guapa. Y qué queréis que os diga. A mi me puso de un humor de perlas (como las que llevan en el cuello las paisanas que desayunan en Serrano 50, la cafetería más rancia de la ciudad).
La gente pareció respirar tranquila los días que las excavadoras pararon porque encontraron restos arqueológicos en el lecho de la calle. Yo me puse triste. Y pensé que seguro que Carlos III, la mañana fría aquella que dice la canción, no le dijo a su lacayo "Ahí está". Le dijo un buen piropo burro, al estilo Serrano.